Por: María Fernanda Cisneros.   4 enero

A lo largo del 2019, la inflación se mantuvo controlada y cerca del rango meta del Banco Central de Costa Rica (BCCR). Este panorama le ha permitido a la autoridad monetaria suavizar su gestión para impulsar la reactivación económica.

El objetivo principal del Central es velar porque este indicador sea bajo y estable, y que además, se ubique dentro del rango meta, ubicado en este momento entre 2% y 4%.

Ese objetivo, de una inflación baja y estable, se logró a lo largo del 2019 debido principalmente a la dinámica de la producción costarricense y al desempeño de las materias primas a nivel internacional.

En adelante, los principales indicadores que permiten prever cuál será el comportamiento de los precios locales en el futuro evidencian que la inflación se mantendrá en una senda estable y de bajos niveles.

El panorama actual sitúa a los precios en un trayecto sin baches para el 2020, aunque como cualquier indicador de la economía enfrenta riesgos.

Precios actuales y futuros
“Las estadísticas y estimaciones de inflación más recientes muestran la inexistencia de presiones de inflación, este comportamiento en los precios se explica en parte por la menor demanda de los consumidores”, dijo Luis Diego Herrera, analista financiero de Acobo.

La inflación, medida por la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), se ubicó durante noviembre en 1,9% luego de mermar su ritmo de crecimiento.

Por ahora, los modelos de pronóstico de inflación del Central, en especial de la subyacente, apuntan a que existirá una tendencia a la baja de forma tal que se ubicaría por debajo del punto medio del rango meta del 2020 (ubicado entre 2% y 4%).

Las inflaciones subyacentes que calcula el BCCR procuran medir movimientos de precios que se puedan atribuir a las presiones monetarias, dejando de lado las distorsiones pasajeras o extremas asociadas a factores como los climáticos, estacionales o institucionales.

El promedio de estos indicadores (son cinco que evalúan factores distintos), sitúa a los precios en 2,2% en noviembre, por debajo de la cifra de octubre (2,4%).

Esto permite pensar que “la inflación está contenida y las presiones inflacionarias están ancladas”, según el más reciente comentario del Central.

Una prueba adicional es el comportamiento el Índice de Precios al Productor de la Manufactura (IPP-MAN).

Este es un indicador adelantado de la inflación, ya que muestra la evolución de los costos de la producción, los cuales luego se traducirán en la variación de los precios de los bienes y servicios del consumo final.

El IPP-MAN ha seguido una tendencia a la baja desde febrero, al pasar de 4,51% en ese mes a 0,07% en noviembre.

Ante esto, “es de esperar que los precios, en el corto plazo, se mantengan estables o aumenten muy poco, ya que los costos de producción prácticamente no están creciendo”, explicó Roxana Morales, economista e investigadora de la Escuela de Economía de la Unversidad de Costa Rica (UCR).

Los mismos elementos que mantuvieron a los precios sin mayores sobresaltos en 2019, permitirían la estabilidad durante el 2020.

En primera instancia, la producción se desaceleró hasta julio y como efecto dominó provocó una baja en el ritmo de incremento de los precios.

Aunque la actividad económica da señales tibias de recuperación, la producción todavía se mantiene por debajo de su potencial de crecimiento.

El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) creció 2,5% a octubre, más que en el último año, pero todavía por debajo del ideal 3,5%.

El consumo de los hogares avanza lento y distorsiona la capacidad de las empresas y comercios de aumentar los precios de los bienes y servicios que ponen a disposición de los consumidores. “La baja demanda puede estar provocando caídas en los precios de algunos bienes y servicios”, añadió Morales.

Engrosando la lista de elementos que empujan a los precios a bajos niveles, está el bajo o nulo incremento en los salarios y los altos niveles de desempleo.

Asimismo, el comportamiento de las materias primas a nivel internacional -o commodities-, principalmente la cotización del petróleo y de los metales pueden afectar el precio de bienes finales en suelo nacional.

El precio promedio de las materias primas importadas por Costa Rica muestra una reducción desde agosto.

“Esa caída refleja en particular la disminución en la cotización del cóctel de hidrocarburos referente para la economía costarricense”, anota el comentario del Banco Central para noviembre.

El precio de los hidrocarburos pasó de ¢79,3 en octubre del 2018 a ¢71,6 un año después, es decir, una reducción de 9,7%.

“El próximo año, la inflación no será un tema, porque no existen factores que la impulsen al alza”, afirmó Hernán Varela, gerente de Portafolios de Banco Lafise.

También, la apreciación del colón vista a lo largo del 2019 contribuye a una disminución en los precios.

El tipo de cambio promedio del Mercado de Monedas Extranjeras (Monex), donde se registra la compra y venta de divisas del sistema financiero, pasó de ¢609,05 inicio de año a ¢570,56, al 23 de diciembre. Una apreciación (mayor valor del colón) del 6,3%.

Las expectativas de la inflación de los agentes económicos a 12 meses se mantienen ancladas al punto medio del rango meta del Central, lo cual es un buen indicio de las perspectivas estables de los precios.

La medición más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), a noviembre, muestra que la caída en los precios de los bienes agrícolas, los combustibles y la electricidad fue la que más impactó el comportamiento de la inflación a ese mes. Fotos: Melissa Fernández
La medición más reciente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), a noviembre, muestra que la caída en los precios de los bienes agrícolas, los combustibles y la electricidad fue la que más impactó el comportamiento de la inflación a ese mes. Fotos: Melissa Fernández
Política expansiva

Esa inflación baja y estable dio luz verde al Central para aplicar medidas más expansivas a través de su gestión de política monetaria.

A lo largo del 2019, la autoridad monetaria optó por estimular el crédito e impulsar la actividad económica a través de siete reducciones en la Tasa de Política Monetaria (TPM), su tasa de referencia para el mercado.

Solo en el primer semestre del año el Banco Central redujo en tres ocasiones la TPM hasta llevarla a 4,5%, un recorte acumulado de 75 puntos base (p.b.). Ya para diciembre, la TPM se ubicaba en 2,75%.

En julio, el Central también disminuyó la tasa de encaje mínimo legal y de reserva de liquidez sobre las obligaciones en moneda nacional, de 15% a 12%.

Además, el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero aprobó una serie de iniciativas que facilitan el acceso al crédito. Principalmente, medidas para adecuar el perfil de riesgo de los deudores al nivel de atraso en el servicio de sus deudas, facilitar operaciones de readecuación y refinanciamiento de créditos, y para definir el nivel máximo de cartera crediticia en mora permitida a una entidad con base en su modelo de negocios.

El Central no descarta próximos movimientos e inclusive su presidente Rodrigo Cubero es del criterio de que la TPM de Costa Rica puede ingresar a la senda negativa, como lo ha hecho en países avanzados.

“Nada impide que la tasa de política monetaria vaya a terreno negativo en términos reales, es decir, descontando la inflación esperada"explicó Cubero a EF durante una entrevista a inicios de diciembre 2019.

"Es muy común en ciclos de política monetaria expansivos, pero no hemos llegado ahí, no descartamos llegar”, añadió Cubero.