Las finanzas del Gobierno Central muestran un deterioro al cierre de los primeros ocho meses de 2026.
El déficit financiero alcanzó ¢1,20 billones, equivalente al 2,3% del producto interno bruto (PIB), frente al 2% registrado en el mismo periodo del año anterior.
El resultado implica un deterioro de 0,3 puntos porcentuales del PIB y refleja una combinación que vuelve a presionar las cuentas públicas.
Mientras los ingresos acumulados se redujeron ligeramente, el gasto continuó creciendo y, dentro de este, el pago de intereses de la deuda y el gasto de capital tuvieron un peso significativo.
Al excluir los intereses de la deuda, el país alcanzó un superávit primario de ¢435.251 millones.
Este resultado se explicó por la diferencia entre los ingresos totales de ¢4.873.590 millones, equivalentes a 9,2% del PIB, y el gasto primario de ¢4.438.339 millones, cifra que representó 8,4% del PIB.

Como resultado, el déficit financiero aumentó en ¢184.655 millones en términos nominales frente al mismo periodo del año anterior.
Agosto muestra una mejora puntual en los ingresos
El comportamiento acumulado de la recaudación contrasta, sin embargo, con lo ocurrido específicamente durante agosto.
En ese mes, los ingresos totales del Gobierno alcanzaron ¢519.843 millones, ¢13.790 millones más que en agosto de 2025. Esto representa un crecimiento interanual de 2,7%.
El viceministro de Ingresos, Víctor Carvajal, aseguró que el comportamiento más reciente de la recaudación permite observar el efecto de las medidas administrativas y las acciones de control implementadas por Hacienda.
“Las cifras de este mes revelan que los operativos en negocios y carretera, el decomiso de mercancías, las denuncias presentadas ante el Ministerio Público y la promulgación de decretos para cerrar portillos a la evasión y a la elusión fiscal empiezan a rendir sus frutos”, afirmó Carvajal.
Entre los rubros que aumentaron su recaudación en agosto, en comparación con el mismo mes de 2025, destacan:
- Impuesto sobre los ingresos y utilidades: aumentó ¢7.222 millones (5,5%), impulsado por personas jurídicas, con ¢5.240 millones adicionales (9,9%), y personas físicas, con ¢4.019 millones más (7,0%).
- Impuesto único a los combustibles: creció ¢7.918 millones (16,9%) y alcanzó ¢54.865 millones.
- Otros ingresos tributarios: aumentaron ¢2.692 millones (54,2%).
- Contribuciones sociales: crecieron ¢1.825 millones (3,6%).
- Impuestos de la Ley de Migración y Extranjería: aumentaron ¢1.729 millones.
- Ingresos no tributarios: subieron ¢637 millones (5,6%).
- Impuestos a la propiedad: aumentaron ¢457 millones (20,2%).
- Impuesto selectivo de consumo: registró un incremento de ¢90 millones (0,4%).
No todos los componentes tuvieron el mismo comportamiento.
El impuesto al valor agregado (IVA), que es el que tiene el mayor peso sobre la recaudación, cayó ¢5.467 millones, un 2,8%, principalmente por una reducción de ¢4.788 millones (6,3%) en la recaudación en aduanas, mientras que la recaudación interna se mantuvo prácticamente estable.
También disminuyeron las remesas al exterior, en ¢2.037 millones (10,1%); los impuestos sobre importaciones, en ¢711 millones (4,6%), y las transferencias corrientes, en ¢661 millones (33,2%).
El gasto público vuelve a presionar las cuentas
El comportamiento del gasto ayuda a explicar por qué la mejora puntual de los ingresos de agosto todavía no cambia el resultado acumulado del año.
Entre enero y agosto, el gasto total del Gobierno Central alcanzó ¢6.074.256 millones, un aumento interanual de 2,9%.
El mayor incremento provino del gasto de capital, que aumentó ¢75.499 millones, un 19,1% más que en el mismo periodo de 2025. Este componente explicó el 44,7% del crecimiento total del gasto.
El segundo factor de presión fueron los intereses de la deuda, cuyo pago aumentó ¢74.890 millones, un 4,8% interanual. Este rubro explicó otro 44,3% del crecimiento del gasto.
Las remuneraciones también aumentaron. El gasto en este componente creció ¢61.320 millones (3,3%), con una contribución de 36,3% al crecimiento total.
Por su parte, el gasto en bienes y servicios aumentó ¢20.301 millones (10,9%), mientras que las transferencias corrientes fueron el principal elemento que moderó el crecimiento del gasto, al disminuir ¢57.396 millones (-3,0%).
En otras palabras, el aumento del gasto no se concentra únicamente en el funcionamiento ordinario del Estado. El costo de la deuda y una mayor inversión pública están teniendo un peso relevante en la expansión de las erogaciones.
La deuda del Gobierno supera los ¢32 billones
Mientras el déficit se amplía, el saldo de la deuda continúa representando uno de los principales desafíos estructurales para las finanzas públicas.
Al cierre de agosto, la deuda del Gobierno Central ascendió a ¢32.440.882 millones, equivalente a unos $72.049 millones.
De manera preliminar, este monto representa una relación deuda-PIB de 61,1%.
La mayor parte de las obligaciones se mantiene en el mercado local. La deuda interna equivale al 47,7% del PIB, mientras que la deuda externa representa el 13,4%.
El nivel de endeudamiento adquiere mayor relevancia cuando se observa su efecto sobre el gasto público: cuanto mayor es el saldo de la deuda y su costo financiero, mayor es la presión que ejercen los intereses sobre los recursos disponibles para otras necesidades del Estado.
