Adquirir un crédito es comprometerse a cumplir con un pago a determinado plazo, según sus características y las posibilidades acordadas por la entidad financiera, para obtener un beneficio.
Algunos optan por realizar pagos extraordinarios, es decir, adicionales a la mensualidad acordada, para “salir más rápido” de la deuda. Pero al hacerlo, los bancos pueden cobrar una penalización.
Lamentablemente, muchas veces este dinero no baja el saldo del capital adeudado, sino que actúa sobre los intereses.
Sin embargo, si se actúa con estrategia esto no retiene a la persona que posea la solvencia económica para hacer pagos extra.
En El Financiero le explicamos la forma en que usted puede asegurar que sus pagos adicionales recaigan directamente sobre el capital del crédito.
¿Por qué vale la pena?
“Desde el inicio del contrato, las entidades financieras establecen si existen multas por pagos anticipados y durante cuánto tiempo aplican. Esto define si el deudor puede hacer aportes extraordinarios para reducir o cancelar la deuda antes del plazo pactado y en qué momento puede hacerlo sin penalidad”, inicia Diego Benítez, asesor de finanzas personales.
El asesor explica que este ejercicio consiste en poner “dinero contra dinero”. Es decir, calcular cuánto se pagaría en intereses si se mantiene la deuda durante un período adicional y compararlo con la penalización que se debería asumir por pagarla antes de tiempo.
Fabiana Camacho, economista y también asesora financiera, asegura que la ventaja de pagar cuotas de forma temprana se debe justamente a que el porcentaje a cancelar como multa suele ser más bajo en comparación con el ahorro que se genera en intereses, especialmente en créditos de largo plazo y montos elevados.
La economista también aclara que existen dos esquemas comunes de multa: uno en el que se aplica un porcentaje sobre cualquier monto amortizado de forma extraordinaria (por lo general oscilan entre el 2% y 5%) y otro, menos frecuente, en el que la penalidad solo se activa si el pago supera un umbral específico.
“En el caso de las hipotecas, las multas suelen aplicarse durante los primeros tres a cinco años. Una vez superado ese plazo, muchas entidades permiten aportes extraordinarios sin penalizar. En créditos personales, en cambio, estas restricciones suelen ser menos frecuentes debido a que los plazos son más cortos”, agregó Benítez.
El momento adecuado para hacerlo
El asesor aconseja que el aporte extraordinario se realice después de cubrir la cuota mensual normal, de modo que el dinero adicional se aplique de una vez al capital.
Para asegurarlo, conviene hacer el abono de forma inmediata después del pago de la cuota, idealmente el mismo día o al siguiente, según las reglas de cada entidad y su opción de pago extra.
No obstante, se debe considerar que algunas instituciones financieras imponen límites al monto que puede abonarse sin penalización dentro de un mismo mes. En esos escenarios, dividir el aporte en varios tractos puede ser una estrategia, siempre que se respeten los tiempos y porcentajes establecidos en el contrato.

Cuándo es mejor no realizarlo
Camacho aclara que el único momento en que esta estrategia deja de tener un impacto significativo es cuando la deuda ya está muy avanzada.
“En una hipoteca a 30 años, por ejemplo, hacer pagos extraordinarios en los últimos uno o dos años genera un beneficio menor, ya que en ese punto casi el 90% de la cuota se destina al capital y no a intereses”, menciona.
En esas situaciones, si existen otros créditos más recientes, resulta más eficiente dirigir los recursos a ellos.
Para ilustrarlo, plantea el ejemplo de un crédito hipotecario de ¢50 millones, a una tasa del 9,5% y a 30 años, con una cuota mensual aproximada de ¢420.000.
Si al primer año se realiza un pago extraordinario de ¢500.000 y la penalidad es del 2%, el costo aproximado de la multa sería de apenas ¢10.000. Asumiendo una tasa fija durante los 30 años, se generaría una amortización de ¢490.000, que al final ahorra cerca de ¢7,3 millones.
Esto ocurre porque, en los primeros años del crédito, la mayor parte de la cuota se destina al pago de intereses.
Por otro lado, desaconseja guardar el dinero para hacer un único pago grande, pues aportar montos pequeños de forma mensual permite ahorrar más intereses que acumular ese dinero y depositarlo de una sola vez, precisamente porque se va reduciendo paulatinamente el saldo sobre el cual se calculan los intereses mes a mes.
En escenarios excepcionales, como ganar la lotería y contar con el dinero para cancelar una deuda de inmediato, su recomendación es hacerlo salvo que se trate de un crédito con una tasa muy baja (menos del 5%) que no brinde mucho beneficio.
Por el contrario, Benítez recomienda hacer una inversión con el dinero ganado durante el período en que aún aplica la penalización de la deuda vigente, de forma que ese monto genere rendimientos mientras se paga la cuota con amortizaciones regulares y así se compense el gasto.
Aunque se trata de un camino efectivo para quienes desean saldar un crédito con mayor rapidez, cada caso debe evaluarse de forma individual y tomar en cuenta el tipo de préstamo, plazo y etapa de la deuda, así como el impacto en la liquidez y salud financiera personal.
