Por: María Fernanda Cisneros.  29 diciembre, 2017

Luego de cinco meses continuos de presentar pérdidas, el Banco Crédito Agrícola de Cartago (Bancrédito) entró en irregularidad nivel tres en noviembre.

Este fue el factor principal que detonó la decisión de intervenirlo este 22 de diciembre, según el Consejo Nacional de Supervisión de Entidades Financieras (Conassif).

Sin embargo, las malas cifras del banco se deben a una serie de factores que vienen mucho más atrás de los resultados que mostró en noviembre.

Desde finales de 2016, las cifras de Bancrédito empezaron a debilitarse, la confianza de los inversionistas en la institución se desmoronó y producto de esto, el Gobierno decidió que lo mejor era que el banco dejara de ser un intermediario y le dio hasta diciembre para lograrlo.

Así, en mayo de 2017 el banco inició el proceso para desligarse del negocio de intermediación financiera, y desde entonces logró vender una buena porción de su cartera de crédito, cerró sucursales, desactivó las tarjetas de crédito, dejó de captar y prestar dinero, y liquidó a 403 empleados.

Mientras Bancrédito cursaba todo esos procesos, en julio, el Gobierno presentó un proyecto de ley para transformarlo en un banco de fomento.

A la fecha, lo que el banco tiene pendiente es liquidar a unas 90 personas y vender el resto de la cartera (no logró vender ¢60.000 millones, entre préstamos empresariales en dólares y colones, y tarjetas de crédito).

Además, debe pagarle a Hacienda una deuda de ¢128.000 millones y deshacerse de algunas propiedades. También, tiene una cartera de créditos que no logró vender y busca meterla en un fideicomiso.

¿Qué llevó al banco a enfrentar todo este panorama? A continuación, cinco hechos que explican la situación actual de uno de las tres instituciones bancarias estatales.

1. Planilla insostenible y créditos malos

Las malas cifras entraron en evidencia años atrás, pero en 2016 se agudizaron.

Al término de 2016, Bancrédito sí registró ganancias pero 81,5% más bajas de lo que había percibido un año atrás.

Al banco lo afectó la morosidad de una serie de grandes créditos deteriorados (como los casos de Yanber y Casa Blanca), la multiplicación de los clientes morosos (pasaron de 60 en 2015 a 244 en 2016) y una planilla que le costaba ¢16.000 millones al año.

El personal del banco estaba conformado por más de 700 colaboradores pero si hubiese sido 25% menor, el banco hubiera tenido suficiente dinero para cubrir las provisiones de los créditos, explicó su gerente general, Gerardo Porras, en una entrevista con EF en setiembre del 2017.

La debilidad financiera de Bancrédito se presentaba desde hace varios años debido a la pérdida de negocios específicos con el Gobierno, como el cobro de los impuestos de salida del aeropuerto y, específicamente, en el 2012, la administración del Fondo de Financiamiento para el Desarrollo (Finade), del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD).

Según Porras, si en 2016 el banco hubiese tenido el negocio del Sistema de Banca para el Desarrollo (que representaba unos ¢3.000 millones), el crecimiento del banco estatal habría sido positivo.

Bancrédito tenía un plan para mejorar su rentabilidad y en 2016 anunció a la prensa que la reestructuración de su operación era inminente, para lo que planeaban vender propiedades, reducir su personal y potenciar algunos negocios como la banca de personas.

2. Bancos recortan inversiones

Debido al detrimento que mostraban las finanzas de este banco, los inversionistas institucionales empezaron a cuestionar su sostenibilidad.

El punto de inflexión se dio en febrero de este 2017, cuando a raíz de esas dudas, los inversionistas deciden retirar su dinero de Bancrédito y esto succiona la liquidez de la institución.

En marzo, el Banco de Costa Rica estudiaba si era momento de no renovar sus inversiones en Bancrédito, dada la crisis financiera que atravesaba. A ese momento, solo esta entidad tenía invertidos ¢76.481 millones en las arcas del banco cartaginés, en depósitos a plazo.

“Sin posibilidad de captar del mercado, ya no es factible sostener una operación comercial (…)”, afirmó Porras, en setiembre.

A raíz de la falta de liquidez de Bancrédito y la imposibilidad de optar por una capitalización, debido al creciente déficit fiscal, el Gobierno decide –en mayo– que lo mejor es separar a Bancrédito de la intermediación e inicie una transformación hacia un banco de fomento.

“No podemos poner a los bancos que hay hoy en día, a los dos estatales, muchos de los privados y al Bancrédito a correr la misma carrera, porque claramente Bancrédito no va a salir adelante por ahí”, explicó Mariano Segura, comisionado del Consejo Presidencial Económico a EF, en marzo pasado.

3. Proyecto de ley sin avance

En julio del 2017, el Gobierno presentó un proyecto de ley que pretendía transformar a Bancrédito en un banco de fomento, pero la propuesta no tuvo buena acogida en la Asamblea Legislativa y por ende, no se le dio curso. Tampoco avanzaron las propuestas provenientes de otros frentes legislativos.

Además de no tener acogida, el Poder Ejecutivo desconvocó todos los proyectos de ley para el actual periodo de sesiones extraordinarias (diciembre 2017 - abril 2018).

Sin la llegada de una ley que faculte al banco a operar como una entidad de segundo piso o de fomento, Conassif y la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) lo regulan como a cualquier intermediario del mercado.

Lo anterior, a pesar de las continuas solicitudes por parte de los directivos de Bancrédito, para que se le diera un “trato especial”, mientras el banco cumplía con lo ordenado por el Gobierno para salir de la intermediación.

Aun así, debía continuar en operación y tenía la tarea de reactivar los negocios que aún le quedaban.

Los administradores del banco toman la decisión de preocuparse únicamente por cuidar la liquidez para cancelar las prestaciones de los empleados que se acogen a la movilidad laboral o de los que debían prescindir.

Dados los bajos ingresos y la cancelación de prestaciones, la institución pública deja de lado la rentabilidad.

4. Negocios se debilitaron

Algunos de los negocios que le daban oxígeno a Bancrédito, como los fideicomisos, se empezaron a desmoronar tras cinco meses de espera al proyecto de ley.

La lista de los servicios vigentes del banco está conformada por los fideicomisos, la comercializadora de seguros, la recaudación de impuestos de salida aérea y terrestre, y la administración de las tiendas libres de impuestos que tiene el IMAS en aeropuertos. También están las tarjetas prepagadas y el almacén de depósito fiscal y agrícola.

Su mismo cuerpo gerencial admitía que la entidad no sobreviviría más allá de diciembre, sin el proyecto de ley.

Los fideicomisos empezaron el proceso de sustitución del fiduciario – es decir, decidieron que otro banco administrara el portafolio –.

Los fideicomisos que ya en noviembre arrancaron el proceso de sustitución del fiduciario son el de Bomberos; el de títulos de unidades de desarrollo (Tudes) con el Instituto Nacional de Seguros (INS); el del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS); el de la Consejo Nacional de Concesiones (CNC); el que se llama Inmobiliarios Banco de Costa Rica (BCR) y otro llamado Cesiones–parcial –.

Asimismo, un estudio del mismo banco determinó que el negocio de tarjetas prepagadas generaría mayores pérdidas que ingresos en el futuro.

Estos detalles se mencionan en el Informe de Acuerdos de Reuniones –al cual tuvo acceso EF– con fecha al 26 de octubre de este 2017.

Ante las debilidades que muestran sus negocios, el banco ha optado por acuerdos para tratar de vender los sistemas informáticos, así como el alargamiento de los plazos de las inversiones que mantiene Hacienda en la entidad.

Al salir de la intermediación, la entidad enfrentó el incremento de su morosidad, indicador que se deterioró al vender las carteras mejor calificadas y quedar con los créditos de menor calidad, explicó Gina Ampié, exdirectora de Bancrédito (periodo abril-julio 2017).

Los ingresos por comisiones y servicios del banco se debilitaron, así como los de intermediación financiera (que eran más esperados por la salida del negocio).

5. Cinco meses de pérdidas continuas

Todo el panorama antes descrito llevó a que este banco presentara cifras negativas un mes tras otro.

Entre enero y noviembre de 2017, Bancrédito registró siete meses de pérdidas en su resultado final. Las cifras en rojo se han presentado, además, de forma consecutiva en los últimos cinco meses.

Aunque los ingresos de la entidad han caído, los gastos generales apenas bajaron 1,6% en el último año.

Los egresos administrativos y los de personal son los que más se han reducido en el último año, pero el banco ha tenido que pagar a todo el personal que se ha retirado de la empresa y si esto se une a los ingresos insuficientes, la operación no da abasto.

Esto generó que los indicadores de liquidez, rentabilidad y activos pusieran en aprietos al banco y este entrara en irregularidad tres en el modelo Camels.

De acuerdo al artículo 136 de la Ley Orgánica del Banco Central, cuando una entidad financiera llegue al grado de irregularidad tres, esta debe ser intervenida.

Para el Gobierno, la intervención coarta con el proceso de transformación del banco y con el proyecto de ley.

Incluso, en un comunicado de prensa del pasado 22 de diciembre, el Poder Ejecutivo por medio del Ministerio de la Presidencia, calificó la intervención de ilegal, pues el único acreedor con el que Bancrédito tiene deudas es el Ministerio de Hacienda. “La finalidad esencial del acto administrativo de la intervención ha desaparecido porque, de acuerdo a la ley, el objeto es proteger a los ahorrantes e inversionistas”.

Sin embargo, Luis Carlos Delgado, presidente de Conassif, explicó que este proceso no frena los planes del Gobierno, sino que cualquier insumo de esta intervención debería servir a las autoridades a tener los insumos necesarios y tomar las decisiones más pertinentes sobre el banco.

  • ALGUNAS CIFRAS RECIENTES
  • El patrimonio de Bancrédito fue de ¢42.531 millones, tras una caída interanual de 37%.
  • Solo en noviembre, el banco registró ¢24.918 millones en pérdidas. El peor resultado final del año. 
  • Bancrédito registró pérdidas en 7 de los 11 meses transcurridos del año (los datos de diciembre aun no estás disponibles).