Al iniciar el año, el objetivo de muchas personas es ordenar sus finanzas; sin embargo, la mayoría comete errores que los hacen fracasar en el intento.
Según la economista Anelena Sabater, existen tres fallos críticos:
- Subestimar los gastos “hormiga”: aunque de manera individual pueden parecer irrelevantes; lo cierto es que, de manera mensual por rubro, pueden representar una suma considerable.
- No contemplar un fondo de emergencia: recursos que permitan suplir un imprevisto sin afectar el presupuesto. Estos no deberían estar invertidos en depósitos a plazo fijo ni en instrumentos de largo vencimiento, ya que su objetivo es garantizar liquidez inmediata.
- Perder la disciplina de seguimiento: Esto impide identificar desviaciones, eliminar gastos innecesarios y valorar si los objetivos se están cumpliendo.

“Presupuestar con expectativas irreales, como decir este mes voy a gastar menos sin considerar el gasto histórico, genera frustración y termina desordenando el presupuesto”, advierte Josué Rodríguez, director de Sirú Financiero.
Para el experto, la clave está en entender que el presupuesto debe adaptarse a la vida.
“Se deben incluir gastos previsibles que no son mensuales, como el marchamo, las matrículas escolares, regalos, mantenimiento del hogar o citas médicas, que suelen quedar fuera. La recomendación es dividir estos montos en cuotas mensuales e incorporarlos”.
La regla del 50/30/20
Para lograr un balance, Bernal Alfaro, director de Banca de Personas de Promerica, recomienda la técnica de distribución porcentual:
- 50% para necesidades básicas
- 30% para gastos discrecionales (gustos)
- 20% destinado al ahorro
Si su ingreso mensual es de ₡500.000, así debería distribuir su dinero según los expertos:
- ₡250.000 (50%): Alquiler o gastos por vivienda, servicios públicos, alimentación y transporte.
- ₡150.000 (30%): Salidas, plataformas de streaming y entretenimiento.
- ₡100.000 (20%): Ahorro automático o fondo de emergencia.
José Daniel Artavia, economista del Banco Nacional, ejemplifica esta previsión: “si el marchamo cuesta ₡300.000 y faltan seis meses, se pueden apartar ₡50.000 cada mes bajo una categoría de gastos futuros”.
Contar con una planificación permite cumplir objetivos reales. “Ahorrar lo que sobra no necesariamente resulta efectivo. El ahorro automático es una excelente opción para evitar tentaciones”, señala María Isabel Cortés, directora ejecutiva de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).
Los expertos coinciden: el presupuesto no es una limitación, sino una guía para tomar mejores decisiones. Si el salario cambia o suben los precios, es vital revisarlo cada mes; esta anticipación es la que finalmente garantiza el control y la tranquilidad financiera.
