Por: Paula Umaña.   18 febrero
Los inversionistas de los fondos de capital de riesgo podrían participar en diferentes etapas de las empresas, desde el capital semilla hasta en la fase de expansión comercial, tras la aprobación de una nueva normativa en Costa Rica. Foto de archivo.
Los inversionistas de los fondos de capital de riesgo podrían participar en diferentes etapas de las empresas, desde el capital semilla hasta en la fase de expansión comercial, tras la aprobación de una nueva normativa en Costa Rica. Foto de archivo.

La aprobación del Reglamento sobre fondos de inversión de capital de riesgo el año anterior abre las puertas para la creación de instrumentos financieros que permitan impulsar el crecimiento de pequeñas y medianas empresas en Costa Rica.

Aunque no es el primer intento en el país de ejecutar este tipo de fondos, varios expertos relacionados a este instrumento consultados por EF confían en que con la nueva normativa se estimule el registro de inversionistas tanto públicos como privados, sobre todo por una eventual participación del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD).

El capital de riesgo resuena nuevamente en el país en una coyuntura de dificultad económica y tras la aprobación de la Reforma para Incentivar los Modelos de Capital Semilla y Capital de Riesgo para Emprendimientos (Ley 9695) en el 2019, así como la publicación del reglamento para la práctica de estos fondos.

Andrés Víquez, director de FCS Capital, explicó que ya se había experimentado con un intento de normativa para este tipo de inversión, pero que no hubo registro de inversionistas. ¿Qué cambia ahora para que estos fondos puedan avanzar en Costa Rica?

Una de las claves que podrían impulsar los fondos de capital de riesgo es el respaldo de entidades como el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD). La reforma a la Ley 9695 habilitó a la SBD para brindar avales a las pequeñas o medianas empresas o bien cumplir el rol de inversionista en los fondos, a través de la creación del Fondo Nacional de Desarrollo (Fonade).

Para Víctor Chacón, director ejecutivo de la Cámara de Fondos de Inversión (CAFI), la participación del Sistema de Banca para el Desarrollo en este tipo de fondos podría atraer a otros inversionistas y organismos multilaterales.

“Muchos organismos y agencias de cooperación buscan invertir en estos fondos de capital y no en las empresas directamente. Si esas entidades ven que otras como el SBD invierten, se van a sentir más tranquilos al hacerlo”, recalcó Chacón.

Asimismo, impulsar la participación de inversionistas institucionales como fondos de pensión o aseguradoras, podría convertirse en uno de los factores que permitan un mayor crecimiento de estas formas de financiamiento. Los fondos de capital de riesgo son regulados por la Superintendencia General de Valores (Sugeval).

EL SBD ha formado parte del andamiaje para la consolidación de los fondos de inversión de capital de riesgo en el país; es mediante planes piloto con pequeñas empresas y entregas de recursos como capital semilla.

“EL SBD ha sido parte fundamental y activa en la construcción de lo que hay en este momento respecto a los fondos; empezamos a trabajar con Procomer y logramos crear los instrumentos básicos para operar. En diciembre el consejo rector desarrolló los lineamientos para participar activamente en los fondos de capital de riesgo”, dijo Miguel Aguiar, director ejecutivo de Banca para el Desarrollo.

María Brenes, directora de negocios y relaciones corporativas de la Bolsa Nacional de Valores, señaló que también se debe alcanzar el compromiso de varias Sociedades Administradoras de Fondos de Inversión (SAFI), para que empiecen a promover estos fondos entre sus inversionistas.

La normativa además llega en un contexto en el que las empresas urgen de nuevas formas de financiamiento y el deseo de la diversificación del mercado de valores, lo que podría favorecer el crecimiento del instrumento. Asimismo, se permite que los fondos participen en diferentes etapas del desarrollo de la empresa, tanto desde el capital semilla como en una eventual salida a la bolsa.

En otros países que ya han puesto en práctica este tipo de financiamiento para emprendimientos los fondos están constituidos principalmente por operadoras de seguros, agencias de inversión o entidades multilaterales.

Sobre esto Víquez comentó que en Latinoamérica hay ejemplos como los de Brasil y Colombia, que llevan más de una década aplicando este mecanismo en fondos internos y externos. Aunque ambas economías son más grandes que la de Costa Rica y con mercados de valores más amplios, el director de FCS aseguró que podrían servir como ejemplo respecto al funcionamiento.

El reto en Costa Rica justamente está en iniciar de cero, pues al tratarse de un nuevo instrumento bajo la normativa costarricense las experiencias deberán irse creando conforme el registro de inversionistas.

La Superintentendente General de Valores, María Lucía Fernández Garita, señaló que a la fecha no hay ningún fondo de inversión de capital de riesgo registrado en el Registro Nacional de Valores e Intermediarios que administra la Sugeval.

¿Qué son los fondos de capital de riesgo?

Este tipo de fondos están destinados a invertir recursos de distintos inversionistas en empresas, para impulsar su crecimiento. Este mecanismo permite financiar a cualquier empresa, independientemente de su etapa de desarrollo o de su sector productivo. No obstante, Brenes señaló que los inversionistas buscan empresas con un alto potencial de crecimiento.

“Representan una fuente alternativa de financiamiento para el sector productivo y pueden financiar emprendimientos en etapas tempranas como startups o en etapas de crecimiento, maduración o expansión internacional”, comentó Brenes.

“Hoy más que nunca resulta muy necesario fomentar el desarrollo de la industria de capital de riesgo para propiciar la innovación y consolidación de los emprendimientos, dinamizar el sector empresarial y al mismo tiempo incrementar la cantidad y variedad de instrumentos de inversión disponibles en el mercado de capitales”, agregó.

Para el sector empresarial, además de un instrumento de financiamiento, los fondos de capital de riesgo brindan opciones para mejorar la gestión empresarial a través de buenas prácticas de Gobierno Corporativo. En la otra acera, los inversionistas tienen una nueva opción para diversificar sus portafolios de inversiones y recibir rendimientos competitivos.

Con estos fondos, desde la Bolsa Nacional de Valores esperan que se dinamice el sector empresarial costarricense y el instrumento se convierta en un factor de reactivación económica. Las empresas no deben ser de un área económica específica; es decir, múltiples perfiles pueden tocar la puerta para este fondo siempre y cuando tengan claridad de su potencial de crecimiento y un plan estratégico definido.

“Tengo la convicción de que surge en un momento muy oportuno para que en los próximos meses empecemos a ver la aparición de los primeros fondos”, dijo Víquez, de FCS Capital.

Asimismo, Chacón resaltó que uno de los beneficios de ese tipo de financiamiento es que la empresa percibe una inversión sin estar atada a una tasa de interés, como sucedería con un préstamo, por ejemplo. Si el inversionista está percibiendo réditos y aún así quiere vender sus acciones, puede hacerlo de acuerdo a los términos de los prospectos.

Por otro lado, como oportunidades de mejora al reglamento de los fondos de capital de riesgo está la disminución del monto mínimo de participación, que actualmente se encuentra en $50.000. Además el instrumento está dirigido por reglamento únicamente a inversionistas profesionales, por lo que ampliando las posibilidades de participación podrían ingresar otro tipo de inversionistas cuyo perfil de riesgo les permita ejecutar los fondos.

Como lo dice su nombre, este tipo de fondos contienen riesgos de inversión asociados. Eventualmente, si una empresa impulsada por dicho tipo de financiamiento no corre con el éxito proyectado, podría generar que los inversionistas perciban rendimientos menores, o bien, que pierdan su inversión.

“Estos riesgos son más frecuentes en empresas que están en etapas tempranas de desarrollo y tienden a minimizarse cuando ya están en la fase de maduración o expansión”, puntualizó Brenes.