Mientras la inflación de los socios comerciales se ubica entre el 1,3% y el 3,5%, Costa Rica apenas salió de las mediciones en números negativos. El país pasó más de un año con variaciones menores a 0% en los precios hasta que en setiembre de 2026 el indicador alcanzó el 0,3% según datos publicados por el Banco Central de Costa Rica (BCCR).
La comparación del ente emisor recoge índices de precios de organismos como la Comisión Europea, el Banco de Pagos Internacionales, la Reserva Federal de Estados Unidos, el Consejo Monetario Centroamericano y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), así como de los bancos centrales de Uruguay, Argentina, Colombia, Nicaragua y Chile.
¿Por qué esa mayor inflación externa no se refleja con la misma intensidad en Costa Rica? La diferencia no significa que el país esté al margen de las presiones internacionales, sino que la apreciación del colón, las condiciones de la demanda interna y la competencia en cada mercado intervienen en la forma en que esos aumentos llegan —o no— al consumidor.
Además, hay una distinción importante: la inflación general de un socio comercial no mide necesariamente cuánto suben los precios de los productos que Costa Rica le compra.
Un colón más fuerte amortigua los aumentos externos
El tipo de cambio es uno de los mecanismos que pueden contener el encarecimiento de las importaciones. Cuando el dólar pierde valor frente al colón, se necesita menos moneda local para comprar un producto cuyo precio en dólares no ha cambiado. Ese ahorro también puede compensar, parcial o totalmente, un aumento de su cotización internacional.
Daniel Ortiz, economista de Cefsa, identificó este efecto como uno de los factores que ayudan a explicar la baja inflación costarricense. Según indicó, la apreciación del colón se acerca al 10% en lo que va del año y ha incidido en los precios de vehículos, otros bienes duraderos y materias primas.
Sin embargo, que una importación resulte más barata no implica que su precio final disminuya automáticamente, ya que la transmisión depende también de las condiciones del mercado en el que se vende.
Róger Madrigal, presidente del BCCR, explicó a El Financiero que no es posible atribuir la diferencia entre la inflación local y la de los socios comerciales a un único factor. Aunque reconoció la influencia del tipo de cambio, destacó la importancia de examinar la competencia en cada actividad.
“Entonces, habría que hacer mercado por mercado, a ver qué parte es doméstica, qué parte es interna, qué parte se liga al cambio”, dijo en referencia a la inflación.
El jerarca mencionó los automóviles como un caso en el que la competencia parece favorecer el ajuste de los precios ante variaciones del dólar y de las cotizaciones internacionales.
“Por ejemplo, está el caso de Colombia, que ha tenido una apreciación de más de 20% en el último año y, más bien, ellos tienen una inflación positiva. Entonces, el comportamiento que hay entre inflación y tipo de cambio no se puede relacionar tan directamente”, añadió Alonso Alfaro, economista del BCCR.
La demanda interna también contiene los precios
Las presiones externas conviven con las condiciones de la economía local. Aunque los productos importados se encarezcan, existen factores internos que pueden contrarrestar ese impulso.
Ortiz señaló la desaceleración del consumo de los hogares como otro elemento que contribuye a contener los aumentos. Una menor presión de la demanda interna ayuda a explicar por qué los precios no avanzan al mismo ritmo que en otras economías.
Por su parte, Rodrigo Cubero, economista y expresidente del BCCR, puso el énfasis en la política monetaria. A su criterio, esta ha sido insuficientemente expansiva, lo que frena la demanda de crédito para consumo e inversión y, con ello, el crecimiento de la demanda de bienes y servicios.
Su explicación parte de que la inflación externa sí importa: Costa Rica compra tanto bienes destinados al consumo final como insumos que las empresas incorporan a su producción. El encarecimiento de esas compras puede presionar los precios locales de forma directa e indirecta.
“Entonces, el hecho de que en Costa Rica no haya habido más inflación no es porque la mayor inflación de los socios comerciales sea irrelevante. Claro que eso presiona al alza la inflación en Costa Rica. Es porque hay otros factores que están, digamos, mitigando o cancelando el efecto de la mayor inflación en nuestros socios comerciales”, explicó Cubero.
El expresidente también vinculó la postura monetaria con la apreciación cambiaria. Según su análisis, ambos mecanismos se complementan: mientras se modera la demanda interna, el fortalecimiento del colón amortigua el costo de las importaciones.
Esto no equivale a que las presiones externas desaparezcan, sino a que su efecto puede quedar compensado por fuerzas que actúan en sentido contrario.
¿Qué mide la inflación de los socios comerciales?
La comparación entre países tiene una limitación: sus índices de precios al consumidor reflejan el comportamiento de los bienes y servicios que adquieren sus habitantes, no específicamente el de los productos que exportan a Costa Rica.
Por ejemplo, un aumento de los alquileres, los servicios médicos o la educación en Estados Unidos puede elevar la inflación de ese país sin que necesariamente se encarezcan los bienes que llegan al mercado costarricense, como explicó Ortiz.
Incluso dentro de una economía con inflación positiva, algunos productos pueden bajar de precio mientras otros aumentan. Por eso, el movimiento del índice general no implica una variación equivalente en el costo de las importaciones.
Cubero coincidió en la distinción, aunque aclaró que comparar las tasas de inflación no es equivocado: ofrece una referencia sobre la dirección general de los precios en las economías de origen.
“No se trata de una comparación equivocada, pero sí podría ser inexacta o imprecisa, en el sentido de que las tasas de inflación de nuestros socios comerciales reflejan los movimientos en el nivel general de precios de esos socios comerciales y no específicamente en los precios de los bienes que Costa Rica importa de esos países”, señaló.
Así, la inflación de los socios comerciales sirve como punto de partida, pero no basta para medir la inflación importada. Para entender cuánto de esa presión llega al consumidor costarricense, también es necesario observar qué compra el país, a qué precio y bajo cuáles condiciones se vende en el mercado local.

