14 diciembre, 2017

Washington. Cuando la economía estadounidense todavía sentía el impacto de la recesión del 2008, Seattle estaba a punto de despegar.

En el 2010, Amazon instaló su sede central en el poco conocido distrito de South Lake Union y el complejo se fue ampliando en los siete años siguientes hasta contar con 36 edificios. A cualquier lado que mire encontrará muestras de una ciudad pujante: grúas, hoteles llenos de huéspedes, elegantes restaurantes donde cuesta conseguir mesas.

Seattle es una de un puñado de ciudades que florecieron en los diez años que pasaron desde el inicio de la recesión en diciembre del 2007, mientras que la mayoría de las otras ciudades grandes –y amplios sectores rurales– han experimentado recuperaciones muy modestas.

14/12/2107. AP. EF. Grúas de construcción atascan una cuadra al otro lado del edifciio de Amazon, en Seatlle. Esta ciudad está dentro del puñado de ciudades que han florecido en cuestión de 10 años, desde la Gran Recesión. Pero la mayoría de la grandes ciudades, principalmente en áreas rurales de Estados Unidos, han logrado solo avances modestos. (AP Photo/Elaine Thompson, File)
14/12/2107. AP. EF. Grúas de construcción atascan una cuadra al otro lado del edifciio de Amazon, en Seatlle. Esta ciudad está dentro del puñado de ciudades que han florecido en cuestión de 10 años, desde la Gran Recesión. Pero la mayoría de la grandes ciudades, principalmente en áreas rurales de Estados Unidos, han logrado solo avances modestos. (AP Photo/Elaine Thompson, File)

En la década que pasó, el país en general registró un repunte saludable: la tasa de desempleo es la más baja en 17 años, del 4,1%, comparado con el 10% del 2009. Y el año pasado, el ingreso típico de una familia, ajustado a la inflación, finalmente alcanzó los niveles de 1999, que fueron lo más altos registrados.

La recuperación, no obstante, no redujo las profundas disparidades económicas regionales. Por el contrario, las acentuó, según un análisis exclusivo de información que hizo la Associated Press.

“Sin duda que hay una tendencia en la que las costas se desprenden del centro del país en lo que respecta a los ingresos” , comentó Alan Berube, experto en las economías de las ciudades de la Brookings Institution. “Hay una gran cantidad de sitios que no volvieron a ocupar el lugar que tenían hace 15 años, y menos todavía hace diez años” .

Entre las 100 zonas metropolitanas más grandes, San Francisco registró los repuntes más grandes en el ingreso promedio desde que comenzó la recesión. Ajustado a la inflación, subió un 13,2%, de acuerdo con datos de Moody’s Analytics.

San José, que es parte del Silicon Valley, la capital tecnológica de la nación, tuvo el segundo repunte más alto, con un 12,7%, seguido por el de Austin, Texas, con un 8,8%.

A título de comparación, el ingreso promedio de una familia en las 100 zonas metropolitanas más grandes cayó un 2,7%, término promedio. Y la brecha económica entre las diez zonas metropolitanas más ricas y las diez más pobres aumentó en la última década, de acuerdo con la información de Moody’s.

La divergencia entre las ciudades más ricas y las más pobres precede a la recesión. Pero su aumento es históricamente inusual. Durante un período de 100 años, hasta la década de 1980, la brecha entre ricos y pobres se fue reduciendo continuamente.

Los economistas ofrecen tres razones para el cambio de esa tendencia, empezando con la naturaleza del trabajo en el campo de la alta tecnología, que hace que los profesionales más calificados se concentren en las mismas ciudades.

Elisa Giannone, economista de la Universidad de Chicago, destaca que en décadas recientes los profesionales mejor pagados –como los médicos– podían radicarse en ciudades con pocos doctores para sacar ventaja de la falta de competencia.

Los profesionales con más educación, sin embargo, generalmente son más productivos cuando se concentran en un sitio e intercambian ideas.

Un segundo factor es el aumento de los precios de las viviendas y de los alquileres, sobre todo en los lugares donde las leyes locales hacen que sea más difícil seguir construyendo. Los residentes de las zonas más pobres se iban a las ciudades más ricas en busca de mejores oportunidades. Ahora, solo quienes tienen conocimientos avanzados pueden hacerlo.

Dos expertos en políticas públicas, Peter Ganong y Daniel Shoag, dijeron en un ensayo del año pasado que tanto el personal de limpieza como los abogados ganaban más en la ciudad de Nueva York que en otras urbes más pobres, incluso tomando en cuenta el costo de la vida más alto.

Ahora, a la luz de los incrementos en los precios de las viviendas, eso ya no es así. Los abogados tal vez sigan pudiendo hacerlo, pero el personal de limpieza y otros trabajadores de campos que requieren poca especialización no.

“Los profesionales altamente especializados se van a zonas de alta productividad y costosas, mientras que los trabajadores poco calificados se van de ellas” , indicó Ganong.

En las diez ciudades donde los ingresos suben más rápidamente, los precios de las viviendas aumentaron un promedio de un 31,1% en la última década, según el portal de bienes raíces Trulia. El aumento promedio a nivel nacional, en cambio, fue del 5,1%.

El tercer factor que incide en la desigualdad es que las industrias y las ocupaciones en las regiones de menor crecimiento fueron diezmadas por la recesión.

La producción industrial y la minería se concentran en forma desproporcionada en estados republicanos. También los empleos de negocios minoristas. Todos esos sectores han experimentado un crecimiento muy parco desde la recesión.

Robin Brooks, economista del Instituto de Finanzas Internacionales, dijo que esas pérdidas de empleos abrieron una brecha entre los estados “rojos” que votaron por Donald Trump en el 2016 y los “azules” , tradicionalmente más liberales, y demócratas.

Aproximadamente el 61% de los residentes de estados azules tienen empleo, comparado con el 59% en los rojos, señaló Brooks. Desde los años 90 hasta la recesión moderada del 2001 no había habido una brecha de ese tipo.