Los seguros de desempleo aumentarían su demanda durante el segundo semestre del año, con mayor intensidad entre diciembre de 2026 y enero de 2027, ante posibles ajustes en las planillas de las empresas.
Así lo advirtió Roy Cole, gerente general de Davivienda Seguros, durante un evento de prensa realizado este miércoles 27 de mayo, en el que se explicó el panorama actual del sector, sus riesgos y oportunidades.
Durante la actividad, el gerente explicó que un análisis reciente de este producto por parte de la aseguradora apunta a un próximo repunte en su solicitud, en línea con patrones históricos del mercado laboral.
De forma más específica, son los meses finales del año los que concentran tradicionalmente mayores despidos, lo que eleva la activación de pólizas para protegerse del desempleo.
“Las empresas suelen reaccionar al comportamiento de los primeros semestres, por lo que empiezan a despedir gente a partir de agosto, por ejemplo. Pero es hacia diciembre y hasta principios de enero donde lo hacen mayormente”, explicó Cole.
De acuerdo con su análisis, los datos más recientes ya reflejan un incremento por encima de lo previsto: mientras la proyección inicial contemplaba cerca de 100 solicitudes de cobertura en Davivienda Seguros en los primeros meses del año, la cifra real se aproximó a 150, lo que calificó de “preocupante” si se toma en cuenta la lenta generación de empleos en el país.
De hecho, según los datos de la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) para el primer trimestre de 2026, la tasa de desempleo nacional se ubicó en 7,1%, un panorama complejo que se complementa con una baja en la tasa de ocupación (50,3%), lo que valida la cautela del sector corporativo.
En ese sentido, el desempeño del seguro para la falta de empleabilidad funciona como un indicador adelantado de la evolución del mercado laboral.
Brechas y oportunidades del sector
Cole aseguró que Costa Rica mantiene una penetración de seguros cercana al 2,7% del Producto Interno Bruto (PIB), por debajo de economías como México, Colombia o Chile, donde supera el 4%. Esa diferencia revela un espacio de crecimiento, pero también una brecha que la industria aún no logra cerrar.
En paralelo, el sector enfrenta factores externos que impactan directamente sus resultados. Entre ello está la apreciación del colón frente al dólar, que ha generado pérdidas financieras en las aseguradoras durante el primer cuatrimestre del año.
“Este efecto responde a la estructura de inversión del sector, altamente dolarizada, lo que provoca ajustes contables negativos cuando el tipo de cambio cae”, comentó.
A ello se suma el comportamiento de la inflación médica, que se mantiene muy por encima de la inflación general. Mientras el país registra niveles bajos o incluso negativos de inflación, los costos en salud pueden crecer a tasas cercanas al 12% anual. Esto presiona las primas y reduce los márgenes técnicos, especialmente en seguros de salud.
No obstante, también se identificaron espacios de crecimiento vinculados a segmentos con baja penetración.
Entre ellos destacan los seguros inclusivos y los productos dirigidos a pequeñas y medianas empresas, que aún presentan niveles limitados de cobertura.
A juicio de Cole, estas áreas ofrecen una oportunidad para ampliar el alcance del seguro más allá de los clientes tradicionales mediante soluciones más accesibles.
Asimismo, la evolución del negocio pasa por fortalecer canales como la banca de seguros y por incorporar herramientas tecnológicas que permitan mejorar la personalización de las pólizas y la gestión del riesgo. Esta estrategia, afirmó, no solo abriría nuevas fuentes de ingreso, sino que también facilita una relación más cercana con los clientes.

