Tras ocho meses de un marcado descenso en el tipo de cambio de Costa Rica, que incluso llegó a ubicarse en mínimos nunca antes vistos en la historia del país, en las últimas semanas se observa una depreciación del colón, aunque todavía es prematuro asegurar una tendencia hacia el alza y hasta podría caer de nuevo en los próximos meses, según consideran expertos.
Setiembre ha presentado un comportamiento atípico con respecto a lo visto en lo que va del 2026, pues marcó el monto negociado más bajo del año (¢446,80 el día 17).
Si analizamos el comportamiento del tipo de cambio en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex), administrado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), el último mes todavía resalta como un antes y después en la tendencia bajista que, hasta entonces, se había mantenido.
Por ejemplo, entre el 1.º de julio y el 30 de setiembre, la cotización aumentó ¢5,47, equivalente a 1,21%; sin embargo, el resultado responde principalmente al repunte registrado en la segunda mitad de setiembre.
Ahora bien, la serie refleja dos momentos: durante julio y agosto, el colón mostró una apreciación gradual frente al dólar. En esta ocasión, el promedio ponderado pasó de ¢453,50 el 1.° de julio a ¢450,03 el 28 de agosto, último dato efectivo de ese mes.
Luego, en setiembre, la tendencia se revirtió: el tipo de cambio tocó un mínimo de ¢446,80 el 17 de setiembre y escaló ¢12,17 (2,72%) hasta ¢458,97 el 30.
José Francisco Pacheco, economista y exviceministro de Hacienda, consideró que todavía es prematuro concluir que el mercado cambió hacia una depreciación sostenida del colón.
A su juicio, será necesario observar la evolución durante varias semanas para determinar si la subida corresponde a una nueva tendencia o a un episodio temporal.
“Estamos todavía muy temprano para decir si esto va a significar un quiebre de tendencia. Habrá que esperar unas semanas; inclusive, dentro de dos meses se podría ver si esto se mantiene en proceso de crecimiento o si estamos viendo simplemente una semana o dos semanas atípicas”, afirmó.
Setiembre revirtió la baja previa
En julio, el tipo de cambio bajó ¢2,40, equivalente a 0,53%, entre el primer y último dato del mes. En agosto cayó otros ¢2,74 (0,61%).
En contraste, setiembre cerró con un aumento de ¢9,73, equivalente a 2,17%, entre el primer y último registro mensual.
El movimiento alcista se concentró en la última parte del mes: entre el día 21 y el día 25, el promedio ponderado aumentó ¢5,34, la mayor subida semanal del período.
La presión continuó durante los últimos tres días hábiles: la cotización pasó de ¢455,86 el 28 de setiembre a ¢458,97 el día 30.
Pese al salto, el promedio de setiembre fue de ¢451,07, apenas ¢0,14 por encima del promedio de agosto y todavía inferior al promedio de julio. Se observa un repunte intenso, pero concentrado en pocas sesiones.
Para Pacheco, el mercado cambiario suele presentar condiciones diferentes durante el último trimestre del año, por lo que conviene evaluar el saldo entre la entrada y salida de dólares de la economía antes de atribuir el movimiento a una causa particular.
El economista señaló que una menor entrada de divisas asociada con el fin de la temporada alta de turismo, una desaceleración de las zonas francas, el mayor costo de la factura petrolera y las expectativas del mercado podrían influir sobre ese balance.
Sin embargo, estos factores deberán contrastarse con la información sobre montos negociados y flujos cambiarios.
Ahora bien, en el periodo analizado, la revisión de las fechas cercanas a la quincena aún no evidencia una presión recurrente al alza sobre el dólar. Los registros correspondientes a esos periodos se ubicaron en jornadas de descenso o cerca de los mínimos mensuales.
Posible baja hacia final de 2026
El comportamiento de las últimas semanas ocurre antes de un período que, según Federico Quesada Chaves, director de la Escuela de Ciencias de la Administración de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), suele incorporar factores estacionales con potencial para aumentar la oferta de dólares.
“Al cierre del año es muy probable que el tipo de cambio permanezca relativamente estable, con tendencias ligeramente hacia la baja, debido a los pagos de aguinaldos y a los ingresos de divisas para bonificaciones”, explicó Quesada.
El académico, además, señaló que una mayor disponibilidad de divisas podría afectar especialmente a empresas de turismo, exportación y actividades vinculadas con inversión extranjera, cuyos ingresos se generan en dólares, pero que enfrentan una parte relevante de sus gastos en colones.
También apuntó que una eventual colocación de eurobonos podría añadir dólares al mercado local, según el uso que se dé a esos recursos.

