Remodelar la casa suele empezar como una idea sencilla: cambiar la cocina, ampliar un cuarto o modernizar espacios. Sin embargo, rápidamente surge una pregunta clave: ¿de dónde saldrá el dinero para hacerlo realidad?
Para muchas personas la respuesta puede estar más cerca de lo que creen, pues su propio crédito hipotecario puede ayudarles si optan por trasladarlo a otra entidad financiera que esté dispuesta a hacerse cargo.
Bajar la cuota mensual, acceder a más dinero o aprovechar mejores tasas suena atractivo. No obstante, detrás de esta opción hay decisiones que pueden impactar las finanzas durante años, y no siempre de la forma que se espera.
¿Qué pasa realmente cuando se modifica una hipoteca para remodelar? ¿Qué riesgos se asumen? A continuación, le explicamos cómo funciona esta estrategia de financiamiento.
¿Cuándo conviene trasladar la hipoteca?
Según la economista Fabiana Camacho, el traspaso de hipoteca consiste en trasladar el crédito de una entidad a otra que ofrezca mejores condiciones, manteniendo la misma propiedad como garantía.
“Esta opción cobra sentido cuando el cliente puede acceder a mejores condiciones, especialmente si ya tiene un buen historial de pago. Si ya uno tiene avanzado el crédito y un buen comportamiento, puede negociar una tasa más baja o mejores condiciones”, comentó.
Además, una de las principales ventajas es la posibilidad de unificar deudas y mantener una sola cuota mensual, generalmente más baja que la de un préstamo personal.
El asesor financiero Diego Benítez coincidió sobre estos beneficios, pero advirtió que su alcance depende del monto requerido. Por ejemplo, si se trata de sumas altas, esta opción puede resultar más conveniente por sus plazos largos en comparación con la alternativa de un préstamo personal, lo que al final termina también por reducir la cuota mensual.
A su vez, antes de trasladar la hipoteca, recomendó explorar opciones con la misma entidad.
“Siempre es valioso conversar con la entidad donde actualmente tiene el crédito, porque pueden ofrecer renegociar la hipoteca y brindar el monto adicional sin afectar las condiciones vigentes”, afirmó.
Por otro lado, al ampliar el plazo del crédito, es común terminar pagando más intereses, por lo que es importante evaluar todos los factores del crédito: tasa, plazo y cuota.
Incluso, en ocasiones, algunas entidades pueden ofrecer traslados con condiciones atractivas, como la eliminación de comisiones.
También existen costos adicionales que muchas personas no consideran, como avalúos, gastos administrativos, penalización del banco donde originalmente asumió la hipoteca y costos de formalización. En este tipo de procesos, la intervención de un abogado es crucial.
De acuerdo con el arancel del Colegio de Abogados, el pago al profesional se calcula con una escala porcentual sobre el monto de la hipoteca, pero en la práctica suele ser equivalente al 1% o 1,5% del monto trasladado.
Sobre los plazos de aprobación, Jorge Fernández, subgerente comercial a.i. de la Mutual Cartago de Ahorro y Préstamo (Mucap), explicó que “una vez que el cliente completa y entrega toda la documentación requerida, el proceso de análisis y aprobación del crédito puede tomar alrededor de 10 días”.
Este plazo aplica tanto para solicitudes nuevas como para casos de traslado de hipoteca, que también describió como ágiles bajo condiciones normales.
El proceso inicia con una precalificación y continúa con la revisión de la información financiera y de la garantía. Una vez superada esta etapa, se avanza hacia la formalización del crédito, lo que permite a los solicitantes contar con una respuesta en un tiempo relativamente corto dentro del mercado.
Por su parte, Mari José Acuña, gerente senior de productos de crédito de DAVIbank, indicó que, una vez presentada toda la documentación requerida, el análisis financiero puede “tardar incluso dos días si la información está completa”.
La hipoteca en segundo grado
A veces, una de las opciones que proponen las entidades financieras es acceder a un segundo grado hipotecario.
Camacho explicó que esto ocurre cuando ya existe una hipoteca sobre la propiedad (primer grado) y se agrega un nuevo crédito que queda en segundo lugar de prioridad. Esto implica que, en caso de incumplimiento, el primer acreedor tiene preferencia.
Por esta razón, este tipo de financiamiento suele ser más riesgoso para la entidad financiera, lo que se traduce en tasas más altas y mayores exigencias para el cliente.
No todas las entidades ofrecen este tipo de crédito, pero es una alternativa cuando la propiedad tiene suficiente valor. Por ejemplo, si una vivienda vale más que la deuda pendiente, ese “espacio” puede utilizarse para obtener financiamiento adicional.
Aun así, la economista advirtió que las condiciones suelen ser menos favorables que en una hipoteca de primer grado.

Entonces, ¿qué opción elegir?
Más allá del instrumento financiero que se elija, la decisión debe partir de un análisis realista de la situación personal y de los objetivos financieros de cada persona, no de impulsos ni únicamente de las condiciones que ofrece el mercado.
Entender qué se busca (ya sea reducir la carga mensual, acceder a más liquidez o mejorar las condiciones del crédito) es clave para elegir la opción adecuada. También lo es evitar centrarse exclusivamente en la cuota mensual, sin considerar el impacto total que tendrá la deuda a lo largo del tiempo.
En ese sentido, antes de modificar una hipoteca para financiar una remodelación, conviene hacer una evaluación completa: no solo cuánto se pagará mes a mes, sino cuánto representará esa decisión en el costo total del crédito en los próximos años.
