¿Sabe usted qué es un bosque de bolsillo? No se trata de hidroponía ni de un conjunto de plantas diminutas, sino de una estrategia de restauración ecológica para generar biodiversidad, resiliencia climática y bienestar comunitario, que se implementará por primera vez en Costa Rica y Centroamérica.
El bosque de bolsillo se basa en el método Miyawaki, una técnica japonesa de reforestación para sembrar bosques ultradensos y biodiversos, exclusivamente con especies nativas.
El modelo aterrizó en Costa Rica este mes de agosto, de la mano de la organización internacional SUGi Pocket Forest y de Portafolio Inmobiliario, quienes lo desarrollarán en el país bajo el nombre de “Bosque Tacaco”.
El Bosque Tacaco se ubicará en el centro comercial Aleste, en Curridabat, donde ocupará un espacio de 515 metros cuadrados que albergarán a aproximadamente 1.540 unidades de 75 especies nativas. El espacio se unirá a los otros 266 bosques de bolsillo que ya existen alrededor del mundo.
“Este bosque representa una nueva forma de entender la relación entre el desarrollo urbano y la naturaleza, pues queremos demostrar que es posible crear ecosistemas inclusivos. Creemos que esta es la nueva forma de hacer ciudad y nuestra aspiración es que esta metodología inspire curiosidad a otras instituciones y deseen replicarla”, afirmó Diana Villareal, directora de Portafolio Inmobiliario.

Funcionamiento de los bosques de bolsillo y la técnica Miyawaki
De acuerdo con Magdalena Valdez, fundadora de Bosko —organización aliada de SUGi en Costa Rica— los bosques de bolsillo se crean en espacios compactos dentro de las ciudades mediante la plantación cercana de una gran variedad de especies nativas.
Aunque estos ocupan áreas pequeñas, buscan recuperar funciones propias de un bosque, como ofrecer refugio y alimento a aves, insectos y otras especies, favorecer la infiltración del agua, mejorar la salud del suelo y contribuir a regular el microclima, así como “devolver la naturaleza al paisaje urbano”.
Para que el bosque funcione adecuadamente, la técnica Miyawaki combina la recuperación del suelo con una alta densidad y diversidad de vegetación para acelerar la restauración de los espacios urbanos hasta diez veces en comparación con procesos naturales de sucesión ecológica.
Es decir, el modelo permite crear bosques nativos densos y autosuficientes en solo 20 o 30 años, en vez de esperar los 100 o 200 años que tarda la naturaleza por sí sola.
Asimismo, el método Miyawaki consta de seis pasos: el estudio del suelo, el estudio de especies, la ingeniería de suelos, la plantación densa, la cobertura del suelo con paja o astillas de madera para reducir la evaporación y el mantenimiento inicial. Una vez cumplidos estos pasos y dependiendo de las condiciones locales, el bosque puede considerarse autosuficiente.
“El sistema aborda mucho la capacidad de entender el suelo y arreglarlo. Además, donde haya un sistema boscoso, es aplicable Miyawaki y su resultado a largo plazo genera involucramiento comunitario y amor por el lugar”, aseguró Valdez.
En el caso de Bosque Tacaco, una vez que este esté consolidado requerirá poca agua para su mantenimiento y ofrecerá un espacio destinado a la contemplación, el bienestar y la educación ambiental.
Villareal agregó que el espacio también será accesible para todas las personas de la zona. El área también contemplará actividades de mantenimiento y educación ambiental junto con actores de la comunidad, así como jornadas de ciencia ciudadana para dar seguimiento a indicadores de crecimiento, temperatura y biodiversidad.
Finalmente, Daniel Villafranca, director de sostenibilidad de Portafolio Inmobiliario, aseguró que sería un error pensar que solamente se están sembrando árboles, pues el proyecto representa un cambio a largo plazo para entender el impacto del desarrollo industrial en el entorno y las comunidades:
“En una construcción se requiere comercio y actividad económica, pero también es indispensable la convivencia paralela con la naturaleza, el suelo vivo, espacios comunitarios y lugares para sentirse mejor”.

