Hace 25 años, Ronald Luna se convirtió en “Mantequilla”. Artista de maquillaje de fantasía, body painting y animador, el payaso inició como un personaje que llevaba mensajes positivos por medio de la Iglesia católica, a la comunidad de niños y jóvenes de León XIII, en Tibás, San José.
A pesar de que durante años se dedicó a la venta de repuestos de automóvil, Mantequilla comenzó a “servir como payaso” ad honorem, hasta que, cuenta, “la necesidad tocó su puerta” y convirtió su servicio en una ocupación.
“Lo hacíamos para transmitir valores a los niños en las escuelas de la comunidad. Llegó un momento en que había casi 130 jóvenes. Hacíamos convivencias y actividades para chicos en riesgo social y así fue hasta que perdí mi empleo, por lo que se convirtió en la forma de llevar sustento a mi casa y hasta la fecha aquí seguimos”, contó.

Payasos con propósito
En el cuarto de siglo que Ronald lleva siendo “Mantequilla” y vinculado a su gusto por servir a la comunidad, descubrió su habilidad para alegrar a las personas enfermas.
Por ello, junto con sus compañeros Cachiflín y Chapatín, formó el grupo “Payasos con propósito”, con el que buscan llevar alegría a pacientes de quimioterapia en el Hospital México:
“Todo se fue dando naturalmente. Fui descubriendo que había algo en mí que hacía que las personas se sintieran un poco mejor. Primero visitaba a los niños enfermos del albergue San Gabriel, luego el Hospital de Niños y, después, con más experiencia, empezamos a visitar el México. Casi que éramos de los primeros payasos que hacíamos esa labor”, aseguró.
Asimismo su labor alegrando a pacientes en estado delicado de salud le ha dejado enseñanzas e historias, como la de María, una niña de la zona de Uvita que debía exponerse a un tratamiento invasivo y no quería comer a menos que su mamá estuviese con ella, por lo que se alimentaba cada dos semanas.
“Decidí acercarme a ella y le hice un cumplido porque habían llegado a pintarle las uñas. Así empecé a conversar con ella hasta que quiso comer; aunque según nos informaron después, la chica no sobrevivió al tratamiento, supimos que luego de nuestra visita siguió comiendo al menos un poco hasta el día que nos dejó”, contó Mantequilla.

La risoterapia como ayuda en medio de una enfermedad
Para el payaso, el acompañamiento y la risoterapia —terapia psicoterapéutica que utiliza la risa como herramienta para mejorar el bienestar físico, mental y emocional— pueden representar un punto de mejoría muy importante en las personas hospitalizadas y por eso ese es su propósito:
“En mi experiencia, cuando todo el mundo lloraba llegábamos los payasitos y todo el mundo reía, estaban felices. Había una tranquilidad entre los pacientes y eso es lo bonito de nosotros: recuperar, en acompañamiento con el tratamiento que reciben en el hospital”.
Para Luna y su grupo el mensaje principal es que las personas a que se animen a hacer lo que hacen ellos de la forma que mejor consideren, “pues todos estamos expuestos a estas situaciones”:
“Algún día esto lo viviremos nosotros mismos. Y tendremos que vivir la enfermedad por fuerza, ya sea como enfermos o cuidadores. Asistir a un paciente o de pronto causarle un momento agradable es muy especial para su vida”, concluyó.

