Desde hace un tiempo el Gran Área Metropolitana se ha llenado de eventos dirigidos a mujeres que buscan formar comunidad, facilitar espacios de socialización, conectar y empoderar.
Si bien estas actividades resultan útiles para muchas personas y les permiten conocer a otras en busca de un bienestar común, también se han convertido en un negocio y en una forma de generar ingresos dentro del campo de la economía del bienestar.
Para retratar su alcance, Lab de Ideas conversó con las organizadoras de Escuchar(nos), un evento que reunió a más de cien mujeres que buscaban estos objetivos.
Las psicólogas Melanie Guevara, María José Mora y Pamela Rojas, junto con la nutricionista Susana Molina, fueron las mentes detrás del evento.
Ellas trabajaron un proyecto que, aunque nació como un encuentro casual, respondió a la necesidad de abrir un espacio físico y seguro para que mujeres de todas las edades, construyeran comunidad y adquirieran herramientas para cuidarse.
“Unimos fuerzas: Majo y Pame tienen un emprendimiento orientado a la psicología; yo me dedico a hacer eventos basados en ciencia para que personas solteras conecten; y Susana dio su aporte como nutricionista y docente”, explicó Guevara.

Logística en Escuchar(nos)
La experiencia combinó la educación clínica con actividades recreativas divididas según las especialidades de cada una, además de espacios para las marcas asociadas al evento.
De acuerdo con las jóvenes, el proceso de atracción de empresas implicó escribirles directamente a través de sus redes sociales, realizar seguimiento por correo y mensajes, crear un portafolio con el alcance esperado para elaborar propuestas y colaborar por mecanismos como el canje, el precio de stand o regalías y cupones.
Además, Guevara explicó que el evento requería alcanzar una cantidad mínima de inscripciones pues “una organización así de compleja requiere de retribución económica”:
“Si hubiésemos hecho un evento ad honorem sería otra historia, pero este evento era tanto para ellas como para nosotras. Tuvimos que encontrar el balance entre un precio razonable y la recompensa del mismo: las chicas salieron con regalías y experiencias que superaban el precio de inscripción”.
Para Escuchar(nos), el precio de ingreso por persona era de ¢28.000, con una promoción que disminuía a ¢26.000 si iban dos personas y a ¢25.000 si iban tres.
Escuchar(nos) logró vender todas sus entradas y la clave de ello, dicen sus organizadoras, fue generar un espacio de vivencias y socialización, clave en una era híper digitalizada como la actual:
“Leímos a nuestras comunidades. Este tipo de eventos tienen mucho potencial de negocio porque es más difícil que las personas paguen solo por una charla y sí por una experiencia que las puede sacar completamente de la rutina”, dijo Rojas.

¿Pagar para hacer amigas?
Rojas afirma que, en un contexto donde este tipo de espacios son de difícil acceso para muchas personas, el objetivo del grupo es volverlos una opción accesible.
“Si el único medio que tienes para socializar es ir a un evento, aunque a mí como organización me interese lucrar, vos tenés que ganar una recompesa. Debe ser un ganar-ganar sin aprovecharse de nadie”, agregó Guevara.
Mora agregó que ahora buscarán “incluir zonas fuera del GAM en este tipo de iniciativas, pues allá también es necesario”.
Para las jóvenes, el beneficio de estos eventos no se queda solo en la organización y en el público, sino también en lo que se aporta al lugar donde se realiza, así como a los encargados de la alimentación y patrocinadores.
“Estos eventos también generan empleo y todos terminamos encontrando un espacio en el que movemos la economía”.

Melanie, Pamela, María José y Susana finalizaron la entrevista destacando el papel relevante que jugaron las redes sociales en sus organización.
“Para nosotras es muy gratificante saber que las marcas también se fueron contentas. Queremos que haya más espacios como estos para todos. Quienes colaboramos nos vimos beneficiados de una u otra forma y eso nos llena de satisfacción”, concluyeron.
