El Mundial Norteamérica 2026 no solo definirá al próximo campeón del fútbol. También será la mayor vitrina comercial para las marcas que patrocinan los uniformes de las selecciones, en un negocio que ya perfila a esta edición como la más lucrativa en la historia del torneo.
El valor de vestir a una selección trasciende el patrocinio económico directo, convirtiendo el uniforme en un lienzo global que conecta a millones de aficionados, impulsando la venta de merchandising y fortaleciendo la identidad de marca en nuevos mercados.
Ahora bien, este pulso comercial no se limita a los gigantes tradicionales como Adidas, Nike o Puma. En la cancha de los negocios, el Mundial 2026 también ofrece una oportunidad invaluable para marcas de nicho y fabricantes regionales que buscan proyectarse a nivel internacional.

Un negocio récord
La FIFA informó en marzo del 2026 que ya colocó todos los paquetes globales de patrocinio para la Copa Mundial y que su programa comercial ya supera a cualquier otra competición de un solo deporte en ingresos por patrocinio, incluso antes del pitazo inicial.
La expansión del torneo a 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades con sede en Canadá, Estados Unidos y México elevó de forma sustancial el valor comercial de cada activo disponible.
A falta de cifras desagregadas por marca o por contrato de uniforme, reportes de prensa especializados estiman que el Mundial 2026 generará entre $2.500 millones y $3.000 millones solo en marketing y patrocinios.
Ese saldo responde al mayor número de partidos, a la ampliación de audiencias y al poder de la Copa del Mundo como escaparate para fabricantes de indumentaria, patrocinadores globales y licenciatarios.

En ese tablero, vestir a una selección nacional ya no es solo un acuerdo de indumentaria: es una plataforma global de exposición, ventas, posicionamiento y conexión emocional con millones de aficionados. Bloomberg reportó que durante el Mundial Catar 2022 tanto Nike como Adidas agotaron camisetas oficiales en varios mercados, confirmando que el rendimiento deportivo y la potencia comercial van de la mano.
La concentración del negocio vuelve a ser evidente en el Mundial 2026. Adidas vestirá a 14 selecciones, Nike a 12 y Puma a 11, mientras que las 11 restantes quedarán repartidas entre marcas regionales o de menor escala. Sin embargo, varios medios especializados sugieren que algunos contratos todavía podrían presentar ajustes conforme se acerque el torneo.
Marcas y selecciones
La siguiente tabla resume las selecciones patrocinadas por cada marca con base en los listados publicados por La Reppublica y Bloomberg Línea. En los casos donde las fuentes presentan diferencias puntuales, se privilegia el recuento más detallado y la coincidencia entre ambos reportes.
| Marca | Selecciones patrocinadas |
|---|---|
| Adidas | (14) México, Sudáfrica, Catar, Escocia, Alemania, Japón, Suecia, Bélgica, España, Argentina, Argelia, Colombia, Arabia Saudita, Curazao. |
| Nike | (12) Croacia, Inglaterra, Noruega, Francia, Uruguay, Países Bajos, Turquía, Australia, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Corea del Sur |
| Puma | (11) Ghana, Portugal, Austria, Senegal, Nueva Zelanda, Egipto, Costa de Marfil, Paraguay, Marruecos, Suiza, República Checa |
| Marathon | (1) Ecuador |
| Umbro | (1) República Democrática del Congo |
| 7Saber | (1) Uzbekistán |
| Kelme | (2) Bosnia y Herzegovina, Jordania |
| Majid | (1) Irán |
| Kappa | (1) Túnez |
| Tempo | (1) Cabo Verde |
| Jako | (1) Irak |
| Saeta | (1) Haití |
| Reebok | (1) Panamá |
La presencia de firmas como Marathon, Kelme, Saeta o Majid muestra que el Mundial también funciona como plataforma de internacionalización para marcas regionales. Para esas empresas, vestir una selección no equivale solo a vender camisetas, sino a ganar visibilidad en mercados donde antes no tenían presencia relevante.
Sin embargo, cabe destacar que algunas marcas que tuvieron presencia en Catar 2022 no figuran en el listado preliminar para Norteamérica 2026, lo que evidencia la constante rotación en este mercado. Por ejemplo, New Balance vistió a Costa Rica en la edición anterior, y Le Coq Sportif hizo lo propio con Camerún y Sudáfrica.
Otras firmas como One All Sports, que patrocinó a Zambia, o Hummel, que vistió a Dinamarca, también podrían no tener presencia en el próximo torneo, dejando su espacio a nuevos jugadores o a la expansión de los gigantes tradicionales.

Cuánto dinero está en juego
No todos los contratos entre marcas y federaciones son públicos, pero el volumen agregado del negocio permite dimensionar su peso. La propia FIFA sostiene que el programa comercial del 2026 ya rompió récords, mientras Sports Value reportó que el Mundial del 2018 superó los $5.200 millones en ingresos totales. La lógica de crecimiento sugiere una nueva expansión en el 2026, impulsada por más inventario comercial y mayor escala global.
Para los fabricantes de uniformes, el retorno proviene de varias fuentes: ventas de camisetas, licencias, activaciones publicitarias y fortalecimiento de marca. En la práctica, el Mundial opera como una vitrina única para convertir a una selección popular en un vehículo de consumo masivo durante varias semanas y, en algunos casos, durante años.
Por ejemplo, el costo para el aficionado de adquirir una camiseta oficial refleja directamente la magnitud comercial de este negocio. Si bien los precios varían según el mercado, las versiones más buscadas suelen tener un precio premium.

Por ejemplo, en las tiendas oficiales de Adidas, la versión auténtica (idéntica a la que usan los jugadores) de selecciones como Argentina o Alemania puede superar los $200, mientras que la versión réplica o fan se sitúa alrededor de los $90-$100.
Las camisetas match de Nike para equipos como Brasil o Francia también rondan los $140-$160, con las versiones para aficionados en el rango de los $95-$110. Puma, con selecciones como Portugal o Suiza, maneja precios similares, oscilando entre los $85 y los $145 dependiendo de la versión.
Marcas de menor escala, como Kelme o Saeta, suelen ofrecer precios ligeramente más accesibles; mientras que las camisetas oficiales de la marca 7Saber prácticamente solo se pueden obtener visitando el país.
La marca que más ha ganado
En las primeras décadas de la Copa del Mundo, las selecciones jugaban con uniformes confeccionados por talleres o fabricantes locales, sin la lógica moderna de patrocinio global. La profesionalización de este mercado comenzó a consolidarse en la década de 1970, cuando Adidas amplió su presencia como proveedor de balones, equipación y acuerdos con federaciones y con la propia FIFA.
Con el tiempo, la camiseta dejó de ser una prenda funcional para convertirse en un activo comercial de alto valor. La expansión posterior de Nike, Puma, Umbro y otras firmas transformó el uniforme de selección en uno de los productos más visibles y rentables del ecosistema deportivo mundial.

Históricamente, Adidas aparece como la empresa que más ha capitalizado el negocio mundialista. Su ventaja no se explica solo por la cantidad de selecciones vestidas en distintas ediciones, sino también por su relación de largo plazo con la FIFA y por su presencia recurrente en equipos campeones o con enorme peso comercial.
En el 2026 vuelve a figurar en la parte alta del reparto de uniformes y conserva una centralidad histórica que ninguna otra marca ha sostenido con la misma continuidad.
Nike ha reducido esa distancia desde los años noventa y hoy compite de tú a tú en volumen, exposición y ventas, mientras Puma mantiene una posición robusta, especialmente en África y en algunas plazas europeas.
Aun así, si se observa el historial de los últimos Mundiales y la estructura comercial alrededor del torneo, Adidas sigue siendo la referencia dominante del negocio.
