
El arquitecto estadounidense Frank Gehry ganó el Príncipe de Asturias de las Artes 2014 por una obra “virtuosa e innovadora” que incluye edificios como el Museo Guggenheim de Bilbao, generadores de una inmensa repercusión económica, social y urbanística en su entorno.
Gehry, habitual candidato al galardón desde hace años, es el sexto arquitecto en obtener el Premio, después de imponerse en las últimas rondas de votaciones del jurado al videoartista estadounidense Bill Viola y al compositor y director de orquesta español Cristóbal Halffter.
El jurado, presidido por el empresario José Lladó, ha reconocido la relevancia y la repercusión de sus creaciones con las que, en su opinión, ha definido e impulsado la arquitectura en el último medio siglo.
“Sus obras se caracterizan por un juego virtuoso con formas complejas, por el uso de materiales poco comunes, como el titanio, y por su innovación tecnológica, que ha tenido repercusión también en otras artes”, afirmó
Considerado uno de los más destacados representantes de la corriente deconstructivista de Estados Unidos, destaca en su particular estilo las formas semidescompuestas y su idea de que un “edificio, una vez terminado, debe ser una obra de arte, como si fuese una escultura”.
Trayectoria
Utilizando siempre materiales atípicos e innovadores que le llevaron a crear líneas de mobiliario de cartón, en la década de los años 70 comenzó a experimentar en la arquitectura con la yuxtaposición de materiales en inusuales composiciones geométricas, como la casa estudio de Ron Davis (Malibú, California, 1970-1972), que cuenta con una cubierta trapezoidal.
Otras obras de los años 80, como el Museo Aeroespacial de California (1982-1984), le valió ya en 1989 el Premio Pritzker, el máximo reconocimiento mundial de arquitectura, y añadió a su currículo construcciones como el Centro Americano en París (1994) y el Museo de Historia de los Judíos Polacos en Varsovia.
Sin embargo, el edificio que le reportó mayor prestigio internacional fue el Museo Guggenheim de Bilbao (1991-1997), en el que empleó cristal, acero inoxidable, zinc y titanio, mezclados con otros materiales autóctonos como la piedra.
A su juicio, sería un milagro repetir el “efecto Bilbao”, una ciudad a la que viaja por placer todos los años y que, paradójicamente, le gustaba más antes de la transformación que él impulsó.
En 2013 el galardón de las Artes, el primero en fallarse en la XXXIV edición de los Premios Príncipe de Asturias, fue para el cineasta austríaco Michael Haneke, y antes lo recibieron, entre otros, Riccardo Muti, Norman Foster, Woody Allen, Paco de Lucía, Vittorio Gassmann, Fernando Fernán Gómez, Bob Dylan, Miquel Barceló, Pedro Almodóvar, Óscar Niemeyer, Eduardo Chillida y Luis García Berlanga.