Por: Nicole Pérez.   6 marzo
Lo más nuevo del balneario, fue la adquisición de dos play de entretenimiento, uno para el área de los jardines, y otro que se ubica en la parte baja de la pisicina. Fotografía: Cortesía Punta Pirata.
Lo más nuevo del balneario, fue la adquisición de dos play de entretenimiento, uno para el área de los jardines, y otro que se ubica en la parte baja de la pisicina. Fotografía: Cortesía Punta Pirata.

Después de dos años de haber acogido la administración del balneario municipal de Puntarenas y una apertura pausada desde el 15 de abril del 2020 —por las medidas y restricciones impuestas por la pandemia— el parque acuático Punta Pirata reabrió sus puertas el pasado 5 de marzo de 2021, con una inversión total de $1 millón.

Rodrigo De Bedout, gerente general de Punta Pirata, expresó que, desde setiembre del año pasado, las restricciones comenzaron a ser más leves para el comercio, y se dieron aperturas controladas.

No obstante, como el Ministerio de Salud tenía calificados a los balnearios como centros de reunión de concentración masiva, tuvieron que permanecer cerrados hasta marzo de 2021, cuando Salud emitió la directriz de reapertura para este tipo de establecimientos.

“Yo empecé a generar una presión muy fuerte por todos los medios que tuve, especialmente redes sociales y a través del Ministro de Turismo, Ministerio de Salud, Municipalidades, y Cámara de Turismo, dichosamente hace más de una semana se dio el pronunciamiento donde ya se permitía la apertura de balnearios. Pudimos respirar”, dijo De Bedout.

El balneario municipal de Puntarenas —en ese momento llamado, San Lucas Beach Club— había sido clausurado en 2018, por graves incumplimientos de las normas sanitarias; incluida la presencia de desechos fecales en el agua de las piscinas. Fuente: La Nación.

Asimismo, desde el 12 de diciembre de 2020, el lugar ya contaba con el servicio de alimentos y bebidas con la apertura de sus dos restaurantes, los cuales estaban abiertos al público en general.

La planilla desde que abrieron los restaurantes era de aproximadamente 23 personas. Pero, para lograr atender el balneario y demás servicios del lugar, contrataron 25 personas más, para un total de 48 colaboradores.

El personal es 100% de la provincia de Puntarenas. Tienen staff de Esparza, Miramar, Barranca, El Roble, Puntarenas Centro, entre otras locaciones.

“El tema del desempleo es muy fuerte en Puntarenas. Le puedo decir que para contratar más de 40 personas, contamos con alrededor de 3.000 currículums. Al inicio, cuando se dio la noticia de que íbamos a reabrir el balneario, se nos hacían filas de 200 metros de personas entregando su currículum”, afirmó el propietario.

Por otra parte, la administración apuesta por una apertura gradual, sobre todo porque al momento no les “conviene” permitir un aforo completo, ya que están probando equipos, entrenando personal y todo el proceso de adaptación.

Por lo que esperan, al menos en estos primeros meses del año, entre 300 y 400 personas, pese a que el aforo máximo —al 50% del lugar, por las medidas establecidas por Salud— está para recibir 800 personas máximo.

La inversión y las instalaciones

El balneario Punta Pirata, bajo el concepto y diseño de un barco pirata, ofrece los servicios de alimentos y bebidas, y de entretenimiento.

La inversión total de $1 millón incluye la construcción de sus dos restaurantes —Mirador del Capitán y el Snack Barba Roja— más toda la remodelación y restauración de las instalaciones del parque acuático.

Los restaurantes se ubican en un edificio de dos pisos, el cual ofrece al cliente dos modalidades tanto en la parte interna como en la parte externa.

Es decir, ventanas que dan servicio hacia el malecón —para aquellas personas que desean estar solamente en el restaurante—; y la otra ventana, que tiene el servicio directamente hacia el balneario —para las personas que visitan las instalaciones del lugar—.

En el primer nivel, se encuentra Snack Barba Roja, con servicios de comida rápida y snacks. Y en el segundo nivel, está ubicado el Mirador del Capitán, un restaurante formal y a la carta con servicio a la mesa, algunas noches se pone música en vivo.

Ambos, están abiertos al público en general, y especialmente para aquellas personas que llegan a visitar el malecón, el ferri o el paseo de los turistas.

“Ahí hemos estado funcionando, abrimos en una buena temporada y nos ha ido bien. Pero lo más importante es ya poder complementar la apertura de los restaurantes con la apertura del balneario, para atraer más personas”, expresó De Bedout.

“Los dos restaurantes y el balneario tienen patentes separadas”, confirmó Rodrigo De Bedout, gerente general de Punta Pirata.
El balneario

La remodelación de la pisicna fue lo más importante del proceso. El propietario relató que la piscina antes era de pintura, por lo que su mantenimiento era sumamente complicado y costoso. Además, como el inmueble estuvo en estado de abandono por varios años, se tenía la preocupación de que se hubieran generado grietas.

Pese a esto, a la piscina de 1.400 metros cúbicos de agua, aproximadamente, le pusieron un acabado de vitrocerámica, el cual tuvo un precio de más de $100.000.

Por otra parte, se logró recuperar la Casa Club, el área donde se encuentran los vestidores, la boletería y los salones, estos últimos estaban en estado de deterioro completo.

Asimismo, techaron unas terrazas, arreglaron los jardines, e hicieron una tienda de conveniencia llamada El Tesoro, donde venden souvenirs.

Lo más nuevo del balneario fue la adquisición de dos play de entretenimiento, uno para el área de los jardines, y otro que se ubica en la parte baja de la pisicina.

“El lugar es un destino familiar, y nuestro canal de mercadeo más importante son los niños diciéndole a los papás que los lleven a visitar el balneario. Esa es nuestra estrategia para ver si incrementamos la afluencia de personas”, concluyó.

Las entradas al lugar tienen un costo de ¢4.500 los lunes, miércoles y jueves (martes permanece cerrado); y de ¢6.000 viernes, sábado y domingo.

Los adultos mayores pagan ¢3.500 entre semana; y a los niños menores de dos años no se les cobra la entrada. Asimismo, tienen a disposición paquetes que van desde los ¢9.000 a los ¢11.000.