Cartago emerge como nuevo epicentro industrial de Costa Rica, desafiando la hegemonía del Gran Área Metropolitana con infraestructura moderna y talento calificado que atrae inversionistas internacionales.
El catalizador llega desde Washington cuando BID Invest, el brazo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), identificó en Cartago un potencial subutilizado que podría consolidarse como polo productivo del país y desconcentrar el desarrollo económico más allá de San José.
El proyecto elegido es la Zona Franca La Lima (ZFLL), desarrollado por Garnier & Garnier, que desde 2014 se posicionó como una de las principales plataformas de atracción de Inversión Extranjera Directa (IED) en sectores de alto valor agregado.
El impulso se concreta con la firma de un acuerdo. Como señala el comunicado oficial: “BID Invest firmó un acuerdo de financiamiento por hasta $5 millones con Zona Franca La Lima (ZFLL), ubicada en la provincia de Cartago, en Costa Rica, para el crecimiento del parque industrial”.
La estructura financiera contempla una línea revolvente diseñada para ejecución ágil. Según el documento oficial, se trata de una “línea revolvente de hasta $5 millones, con un plazo inicial de 18 meses renovable”, que atiende la demanda de empresas internacionales con altos estándares operativos.
Este mecanismo financiero opera de forma similar a una tarjeta de crédito empresarial de gran escala. La zona franca utiliza los fondos para costear la construcción de un edificio y, una vez que el inmueble se alquila o se recupera la inversión inicial, el dinero retorna automáticamente a la línea para quedar disponible nuevamente.
A diferencia de un préstamo tradicional que se agota tras el primer desembolso, este modelo permite que los mismos $5 millones se “reciclen” continuamente para financiar obras sucesivas. Así, el crecimiento de La Lima no se detiene por falta de liquidez, asegurando un flujo de caja circular que permite reaccionar con rapidez ante la llegada de nuevas multinacionales.

Los recursos permitirán adquirir terrenos, preparar espacios para investigación y desarrollo, y construir edificios multiempresariales que optimicen costos y reduzcan tiempos de instalación para sectores estratégicos.
El impacto económico esperado es significativo y multidimensional. El financiamiento consolidaría a Cartago como polo industrial competitivo, promoviendo la desconcentración del desarrollo fuera del núcleo metropolitano y generando empleo formal en una región con alto potencial productivo.
El comunicado destaca que “desde su apertura en 2014, ZFLL ha atraído más de $1.186 millones en inversión y generado más de 9.500 empleos directos”, situándolo entre los proyectos más exitosos del régimen de zonas francas.
El parque también produjo exportaciones por más de $4.577 millones. El 85% de su talento proviene de Cartago, demostrando impacto directo en la empleabilidad local y desarrollo territorial equilibrado.
El impulso se acelera con seis nuevas empresas confirmadas para 2026. Según Garnier & Garnier, estas representan más de $173 millones y cerca de 2.000 empleos nuevos que se sumarán a la comunidad actual de más de 10.000 empleos directos.
El financiamiento trae beneficios que trascienden los recursos monetarios. BID Invest brindará asesoría técnica para fortalecer la sostenibilidad ambiental y social, la gobernanza corporativa, y el acompañamiento para certificaciones ambientales internacionales.
La operación incorpora acciones para mejorar la movilidad de las trabajadoras, con especial atención a las necesidades de las mujeres, promoviendo entornos laborales más seguros, accesibles e inclusivos que respondan a estándares internacionales.
ZFLL cuenta con reconocimientos que validan su modelo. Ha sido reconocida entre las 50 zonas francas más sostenibles del mundo por Global Alliance of Special Economic Zones (GASEZ) y es una de las primeras en América con certificación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en seguridad y transparencia.
