La cadena costarricense George Angulo Fitness se prepara para continuar con su crecimiento en el mercado nacional con el anuncio de 10 nuevas aperturas proyectadas para este 2026.
El proyecto fundado en 2009, enfocado en la cercanía con el usuario y precios competitivos, evoluciona ahora hacia una fase de conquista territorial que traspasa las fronteras de la Gran Área Metropolitana (GAM).
La información fue confirmada a este medio por Jorge Angulo, dueño de la cadena de gimnasios, quien indicó que con estos movimientos, llegarán a 40 gimnasios en el territorio nacional.
“Ya tenemos planes para abrir 10 sedes este año, abarcando zonas como Zarcero, Guápiles, Palmares y Tamarindo en Guanacaste”, comentó Angulo.
Según su propietario, el enfoque con el que inició el proyecto de los gimnasios fue darle la oportunidad a la gente de clase media y media baja de tener la posibilidad de entrenar adecuadamente, ya que según él, anteriormente los gimnasios tenían precios más elevados.
“No cobramos matrícula, ni mantenimiento; las mensualidades van desde los ȼ15.000 hasta los ȼ20.000″, explicó.
Angulo no precisó el monto de inversión para cada nuevo gimnasio, pues indicó que varía según el espacio.

En Costa Rica, el negocio de los gimnasios se ha consolidado como un rubro de servicios de alto crecimiento ligado al aumento de la conciencia sobre salud, bienestar y calidad de vida.
La demanda de acondicionamiento físico ha impulsado la apertura de distintos formatos: desde grandes cadenas multinacionales hasta estudios especializados (crossfit, pilates, entrenamiento funcional y clases grupales), lo que diversifica la oferta y permite captar nichos específicos de clientes.
Esta expansión se concentra principalmente en las áreas urbanas del Área Metropolitana de San José, Heredia, Alajuela y Cartago, donde la densidad poblacional y la mayor capacidad de gasto explican la mayor cantidad de locales activos.
Desde el punto de vista financiero, el modelo de negocio de los gimnasios se sostiene principalmente en membresías mensuales o anuales, con una estructura de costos fijos relevante (alquiler, equipos, servicios públicos, seguros y personal) y costos variables ligados a la administración y a la capacidad de mantenimiento de las instalaciones.
La rentabilidad de estos emprendimientos depende de la capacidad para mantener altas tasas de retención de socios, racionalizar el uso de equipos y aprovechar la ocupación de espacios durante varios turnos al día, especialmente en horarios de alta demanda (mañanas y tardes‑noche).
Además, muchos gimnasios han incorporado servicios complementarios como entrenadores personales, nutrición y programas de salud integral, lo cual aumenta el ticket promedio por cliente y mejora la estabilidad del flujo de caja.
En los últimos años, el sector ha recibido importantes inversiones de franquicias internacionales como Crunch y Smart Fit, que han llegado al país con modelos de bajas tarifas y alta rotación de miembros, lo que ha intensificado la competencia y obligado a los gimnasios locales a diferenciarse.
Estas cadenas han destinado millones de dólares en la apertura y equipamiento de múltiples sedes, lo que refleja la confianza de los inversionistas en el potencial del mercado costarricense, siempre y cuando operen con eficiencia y control de costos.
A la vez, el crecimiento de franquicias ha generado mayor formalización del sector, con estándares de gestión, sistemas de control de acceso y análisis de datos de uso, aspectos que resultan atractivos para el financiamiento bancario.
