La cadena peruana Aranwa Hotels Resorts & Spas inauguró oficialmente el Aranwa Sarapiquí Rainforest Lodge, convirtiéndose en la primera marca de ese país en operar una sede fuera de sus fronteras y, a su vez, en la primera firma internacional en apostar por la región de Sarapiquí, en Heredia.
Para concretar este movimiento, la compañía ejecutó una inversión aproximada de $1 millón, la cual consistió en la adquisición de un hotel ya existente en la zona para someterlo a un proceso de transformación y mejora bajo los estándares de la marca.
La elección de Costa Rica para este primer paso responde a una alineación de filosofías corporativas. Según Gonzalo Calderón, gerente general de la cadena, el país representa un modelo consolidado en sostenibilidad y bienestar, factores que consideran pilares de su propia identidad.
El nuevo lodge se extiende sobre siete hectáreas de bosque tropical y destaca por una propuesta arquitectónica que se aleja de los estándares hoteleros convencionales. La infraestructura se basa en palenques circulares, un diseño inspirado en las estructuras tradicionales de las culturas indígenas de la zona.
Actualmente, la propiedad cuenta con 40 habitaciones distribuidas en estos módulos. El plan de renovación busca modernizar los servicios y elevar la calidad de la infraestructura sin alterar el concepto original de integración con el entorno natural ni el diseño ancestral de la propiedad adquirida.
Uno de los puntos diferenciadores de la propuesta es el componente gastronómico. El Restaurante Encuentro, ubicado dentro de la propiedad, funciona como un espacio de diálogo cultural donde convergen platos icónicos de la cocina peruana —como el ceviche y el lomo saltado— con preparaciones costarricenses elaboradas con insumos de la zona.
Más allá del servicio al huésped, la cadena ha enfatizado su interés en la integración comunitaria. El equipo humano del hotel es local, una decisión estratégica que busca dinamizar la economía de Sarapiquí y garantizar que el conocimiento del entorno sea transmitido de forma auténtica a los visitantes.
La ubicación del lodge permite el acceso directo a actividades de alto valor ecológico, como el avistamiento de aves y recorridos por la Reserva Biológica Tirimbina. Además, la propiedad alberga un sitio arqueológico precolombino, lo que añade un valor histórico a la experiencia de los viajeros que buscan reconexión y educación ambiental.
Con este movimiento, Aranwa Hotels no solo amplía su portafolio, sino que valida el potencial de Sarapiquí como un destino capaz de atraer capital extranjero especializado en hospitalidad de alto valor y bajo impacto ambiental, aprovechando infraestructuras existentes para darles un nuevo estándar de competitividad.

