Por: Cristina Fallas Villalobos.   8 julio

Las cadenas farmacéuticas de Costa Rica no prevén realizar mayores variaciones a sus propuestas comerciales pese a que esperan que sus ingresos sean afectados por la entrada en vigencia del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Bajo las nuevas reglas fiscales, quienes tienen una farmacia pagan una tasa reducida del 2% al adquirir medicamentos y luego, de cara al consumidor final, venden esos productos con una tarifa que también es del 2%. No obstante, para el sector el alcance es mayor.

Fischel apuesta por ampliar su oferta con productos de cuidado personal y ofreciendo un servicio personalizado y de conveniencia. Fotografía: Jeffrey Zamora.
Fischel apuesta por ampliar su oferta con productos de cuidado personal y ofreciendo un servicio personalizado y de conveniencia. Fotografía: Jeffrey Zamora.

Comercios como Farmavalue, Sucre, Farmacias Santa Lucía, La Bomba y Fischel sufrirían también con la disminución en el poder adquisitivo de las familias en Costa Rica que a partir del 1° de julio cancelan un 13% por múltiples servicios que antes estaba exentos.

“Es posible una contracción del mercado farmacéutico (…) ligada más al tema del IVA en general, con el aumento en los gastos de las familias, que al 2% del IVA en específico de los medicamentos”, destacó Fabrizio Asole, gerente general de Farmavalue Costa Rica.

Esa cadena farmacéutica tiene 26 puntos de venta, maneja un portafolio de 4.300 códigos de productos y opera con un modelo de negocio de bajo costo fundamentado en volumen con una estructura de gastos “lo más limpia posible”.

La idea de Farmavalue es mantener los precios bajos y una gama de medicamentos amplia para que los pacientes y sus médicos puedan valorar opciones de tratamiento que se ajusten al presupuesto.

“También es posible que más pacientes se orienten hacia tratamientos más económicos (entendiéndose como los genéricos)”, agregó el gerente general de la cadena farmacéutica.

Otra posibilidad que se abre con el incremento de precios generalizado es que más pacientes –en su mayoría con enfermedades crónicas– prefieran recurrir a los servicios de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

“Una porción de la población (…) ante el impacto global que sufrirá su costo de vida deberá optar por los servicios de la CCSS, que brinda medicamentos de alta calidad, pero con las limitaciones en el servicio y rapidez que todos conocemos”, manifestó Carlos Salas, director comercial interino de las farmacias Sucre y Santa Lucía.

Sucre llegó, en marzo pasado, a un acuerdo de compra de un porcentaje de las acciones de Farmacias Santa Lucía con la meta de fortalecer ambas cadenas ante los desafíos que implica operar en un mercado en el que el precio es cada vez más importante. Ahora, esta movida cobra mayor importancia.

La empresa considera que el impacto del IVA será gradual, pero espera aminorar la afectación al desarrollar y ampliar los planes de paciente crónico y agudo en conjunto con los fabricantes de medicamentos.

“Es posible que más pacientes se orienten hacia tratamientos más económicos como los genéricos”, Fabrizio Asole, gerente general de Farmavalue.

El portafolio de ambas cadenas comprende actualmente 8.000 códigos de productos, mientras que en su presencia geográfica, Sucre dispone de 62 puntos de venta y Santa Lucía tiene 25 locales.

Ante la coyuntura actual, las cadenas farmacéuticas también reafirman su apuesta por ampliar la oferta con productos de la categoría de consumo como medicamentos de venta libre (entre ellos los antigripales) y artículos de cuidado personal.

Por ejemplo, Fischel fortaleció su portafolio (compuesto actualmente por 5.000 artículos) con un surtido especializado en productos dermocosméticos, deportivos y naturales.

Alejandra Montero, gerenta de Farmacias Fischel, manifestó que confían en que el IVA no impacte sus ventas y que se enfocan en continuar innovando y brindando una propuesta de valor diferenciada.

En Farmavalue ven posible una contracción en el mercado durante la segunda parte del 2019 y el 2020. Fotografía: Melissa Fernández.
En Farmavalue ven posible una contracción en el mercado durante la segunda parte del 2019 y el 2020. Fotografía: Melissa Fernández.

“Seguimos respondiendo a las necesidades de nuestros clientes que complementan sus compras de medicamentos con otros productos asociados a estilos de vida saludable”, indicó Montero.

Fischel tiene 75 puntos de venta en el país.

Por su parte, quienes están al frente de La Bomba no descartan que sus ventas se puedan ver afectadas por la puesta en funcionamiento del IVA. Sin embargo, se aferran a la idea de ofrecer los mejores precios en el país gracias al modelo de bajo costo que utilizan –similar a Farmavalue–.

“Los costarricenses cuentan con nuestro compromiso permanente de ser cada vez más eficientes para continuar llevando los mejores precios del mercado”, resaltó Ana Cristina Corrales, gerenta de Farmacias La Bomba.

Esta última cadena posee 39 farmacias establecidas en las siete provincias.

Las cinco empresas también confían en que podrán sobrellevar las nuevas condiciones del mercado costarricense al ofrecerle mayor comodidad a los consumidores a través de ventas en líneas y servicios a domicilio.

A partir de este momento, estas empresas deberán poner a prueba y esperar a que las fórmulas de negocio tradicionales ofrezcan resultados positivos en medio de una realidad en donde las personas tienen menos dinero en sus bolsillos, al menos mientras se ajustan a las nuevas condiciones tributarias.

IVA en medicamentos

El Reglamento de la Ley del Impuesto sobre el Valor Agregado establece que si usted tiene una farmacia comprará medicamentos por los que pagará una tasa reducida del 2% por el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y luego los venderá con una tarifa que también es del 2%. Para aplicar esta tarifa los productos deben estar registrados en el Ministerio de Salud.

Fuente: Deloitte y Consortium Legal.