Para los seguidores de un club de fútbol, en cualquier parte del mundo, la camiseta de su equipo es mucho más que una simple prenda de vestir; es una segunda piel, un emblema que guarda la historia, la pasión y el alma del equipo. Para los clubes, por su parte, la venta de camisetas y los patrocinios representan pilares fundamentales en la estructura financiera de la institución.
En ese sentido, lo que podría parecer una simple prenda cumple dos funciones esenciales: fortalecen la conexión con la afición y apoyan la sostenibilidad económica de los clubes.
Ahora bien, es claro que para algunos equipos de la Primera División del fútbol costarricense la camiseta de su club trascendió su función como indumentaria y se ha convertido más en una vitrina para generar ingresos.
Mientras para los equipos con mayor popularidad, el negocio está en la venta de camisetas con diseños llamativos, conmemorativos o de colección; para los equipos con menor afición, la camiseta se convierte en una valiosa plataforma publicitaria.

Las más buscadas
El pasado 3 de julio, Liga Deportiva Alajuelense presentó las tres nuevas camisetas que usará durante la temporada 2025-2026. El club puso a la venta más de 5.000 prendas (con precios desde los ¢33.900 hasta los ¢43.900) y, según Viviana Zamora, gerenta comercial del club, “la respuesta de la afición fue sumamente positiva”, al punto de registrar “un incremento en las ventas” respecto a años anteriores, aunque no brindaron cifras.
Una semana después, el 12 de julio, el Deportivo Saprissa presentó sus dos nuevas camisetas de la temporada, en homenaje a los 90 años del club. Desde semanas antes del lanzamiento, se agotó una preventa de 1.200 unidades, y en el primer día de venta oficial, cientos de aficionados hicieron fila durante horas en la tienda oficial del club para comprar alguna de las dos versiones de la prenda, a un precio ¢44.900.
Es evidente que tanto para Alajuelense como para el Saprissa, el lanzamiento y la venta de sus nuevas camisetas generan cada año un éxito comercial significativo. Ambos clubes logran agotar preventas o tener una alta demanda inicial, lo que demuestra una importante fuente de ingresos en sí misma.

Una vitrina
En otros clubes, en cambio, el negocio de las camisetas va por otro camino. Aunque se esfuerzan por presentar prendas atractivas o de colección, resulta evidente que su objetivo principal es servir de vitrina para la mayor cantidad de marcas patrocinadoras posible.
“Nunca hemos visto la venta de camisetas como un negocio funcional, nos interesa venderlas con el único objetivo de crear identidad, de que la gente ande la réplica en la calle o en el estadio. Cuando tenemos un torneo bueno, se pueden colocar mil réplicas, y cuando el torneo no es tan bueno, unas 500 réplicas, a ¢25.000; es más rentable la venta de espacios publicitarios”, reconoció Walter Hernández, gerente comercial de la Asociación Deportiva San Carlos.
El uniforme del equipo norteño es uno de los que más marcas patrocinadoras tiene, con 15, la mayoría de ellas de negocios locales ubicados en el cantón alajuelense.
“Siempre buscamos marcas que van de acuerdo con nuestros principios morales o éticos, que no estén en manos de personas cuestionadas. La mayoría de los espacios forman parte de un paquete publicitario que incluye presencia en vallas, zonas de prensa, redes sociales y uniforme, entre otros; y algunos se trabajan en canje de servicios”, añadió Hernández.
De los 10 equipos de la Primera División, la camiseta del Club Sport Cartaginés representa la principal vitrina para ofrecer exposición de marca a los patrocinadores.
David Vargas, gerente comercial del equipo brumoso, explicó que la camiseta (cuyo precio es de de ¢29.900) “representa uno de los ingresos más fuertes para el equipo, debido a la venta de espacios publicitarios y también a la venta de réplicas para los aficionados”.
De acuerdo con Vargas, la venta de réplicas aporta entre el 5% y el 10% de su presupuesto anual. En julio pasado, Cartaginés puso a la venta cerca de 1.000 unidades de la camiseta que vestirá el equipo en la temporada 2025-26, que precisamente es la que más patrocinadores tiene en el fútbol nacional, con un total de 16 marcas anunciantes.
De hecho, las marcas no solo encuentran un lugar en la camiseta de los equipos, sino también en la pantaloneta y las medias, ya sea al frente o detrás.
Identidad y negocio
De cara al Torneo de Apertura 2025, el Municipal Liberia apeló al orgullo del título nacional que ganó el club guanacasteco en el 2009 para potenciar las ventas usualmente bajas de su camiseta, según explicó Júnior Ajún, gerente comercial del club.
“La nueva camiseta es una edición especial en honor al Campeonato Nacional del 2009, que busca potenciar algo que muy pocos equipos tienen. En Liberia es muy diferente el comportamiento de la afición y el diseño es clave para crear una conexión diferente y que el liberiano se sienta orgulloso”, aseguró Ajún.
El club realizó un tiraje inicial de unas 500 réplicas a ¢25.000 colones cada una, y en pocos días logró vender cerca de 350 camisetas. “Un éxito, considerando que por año vendemos alrededor de 2.000 réplicas”, añadió Ajún.
El gerente reconoció que la venta de camisetas no es un ingreso alto para el Municipal Liberia, como sí lo es la venta de patrocinios, con contratos anuales o mensuales firmados con al menos una decena de marcas, en su mayoría locales.
Ajún detalló que los rangos de precios por espacio publicitario “andan entre los ¢500.000 y los ¢2 millones”.

El fenómeno de la gran cantidad de anunciantes se repite en los uniformes de otros equipos con menor popularidad, como el Municipal de Pérez Zeledón (12 patrocinadores), Puntarenas FC (11) y Municipal Liberia (10).
Así, la camiseta de los equipos de fútbol en Costa Rica revela una dicotomía interesante: para los clubes más grandes, como Alajuelense y Saprissa, es una fuente de ingresos directos considerable, impulsada por la pasión de sus aficiones y la constante demanda de nuevas colecciones.
En contraste, para equipos con menor afición, como San Carlos, Cartaginés y Liberia, la camiseta se convierte en una valiosa plataforma publicitaria, en la que el verdadero motor económico reside en la comercialización de espacios para patrocinadores, muchos de ellos locales.