Por: Jéssica I. Montero Soto.   25 marzo
Inteco afirmó que los consumidores deben interpretar que una institución certificada está en mejora continua y pueden tener confianza en sus procesos, productos y servicios educativos. (Foto: Shutterstock para EF).
Inteco afirmó que los consumidores deben interpretar que una institución certificada está en mejora continua y pueden tener confianza en sus procesos, productos y servicios educativos. (Foto: Shutterstock para EF).

¿Cómo se compara un kínder Montessori con uno Reggio Emilia? ¿En cuál universidad hay mejor relación precio-calidad-servicio? ¿Cuáles institutos técnicos tienen adaptaciones pedagógicas para recibir personas con discapacidad? Aunque estas preguntas pueden resultar imposibles de responder, una norma del Instituto de Normas Técnicas de Costa Rica (Inteco) aspira a convertirse en el parámetro de comparación entre opciones educativas.

La Norma INTE ISO 21001:2018 sistemas de gestión para organizaciones educativas es similar a la ISO 9001, para gestión de la calidad, y a la ISO 14001, ambiental, pero recibió adaptaciones para responder específicamente al lenguaje y los procesos relacionados con la educación.

Jonathan Pérez, director de servicios de evaluación de Inteco, explicó que los requisitos son genéricos y aplicables a cualquier organización que utiliza un plan de estudios para apoyar el desarrollo de competencias, a través de la enseñanza, el aprendizaje o la investigación.

¿Cómo funcionaría para el cliente final? El principal aporte para padres, estudiantes técnicos o universitarios, profesionales en busca de capacitación y similares, está en los requisitos puntuales para las instituciones.

El mercado es amplio: en el país este año hay 545 centros educativos privados reconocidos por el Ministerio de Educación (MEP), en los niveles de preescolar, primaria y secundaria.

Por ejemplo, la norma define condiciones mínimas específicas para educación preescolar. Así, para certificarse, un kínder adquiriría el compromiso de fomentar el juego, la autonomía, el afecto, la cooperación, la creatividad, la alegría y la confianza, como valores fundamentales de su propuesta educativa.

Además, en el apartado para servicios de primera infancia, la norma exige el desarrollo de planes individuales de acuerdo con la evaluación de las necesidades y expectativas del niño y su familia, considerando el grupo de niños como un todo. Estos planes se deben elaborar a intervalos regulares y mantener como información documentada.

Educación superior

En el caso de universidades, una de las garantías que da la norma es que la institución certificada debe contar con procesos claros, estandarizados y con responsables definidos para todos los trámites y servicios que ofrece. Eso evitaría problemas como las decisiones arbitrarias, la negación de servicios y temas similares que figuran entre las denuncias recibidas por el Consejo Nacional de Enseñanza Superior Universitaria Privada (Conesup) entre 2017 y 2019 (véase gráfico “Quejas en educación superior”).

Mario Sanabria, director ejecutivo del Conesup, aseguró que en el caso particular de las universidades privadas el impacto debería ser muy positivo.

“El proceso (que es voluntario) tiene la intencionalidad de buscar esa certificación para competir en la actividad educativa con calidad y, por otra parte, plantea los desafíos de emplear una inversión algo costosa para someter al escrutinio de especialistas externos, los pensum de sus carreras y las condiciones internas con que se ofertan e imparten”, recalcó.

Alexandra Rodríguez, directora de normalización de Inteco, comentó que el Organismo Internacional de Normalización (ISO) desarrolló esta norma con el objetivo de establecer los requisitos para que las organizaciones educativas estén en capacidad de satisfacer las necesidades y expectativas de sus estudiantes y los grupos de interés.

Los costos cambian según las particularidades de las organizaciones. Por ejemplo y a modo de referencia, para una institución con una sola sede (sin filiales) y personal total de 85 personas, se estimaría un costo aproximado de $7.500 (unos ¢4.523.700, al tipo de cambio de referencia del 21 de marzo) para obtener la certificación, con una revisión anual que asciende a los $2.850 (¢1.719.006) aproximadamente.”

Francisco Salgado, representante de la Universidad Latina de Costa Rica (Ulatina) en el comité técnico que estudió la norma, resaltó la utilidad de la certificación en la práctica de las instituciones educativas y también de cara a los clientes.

“Certificarse es de los primeros pasos que pueden demostrar formalmente el querer mejorar, y el consumidor lo debe tomar como un compromiso de parte de la institución a querer satisfacer sus necesidades”, afirmó.

Inteco enumeró entre los principales aportes la promoción de un aprendizaje más personalizado y una respuesta eficaz para todos los estudiantes y, en particular, estudiantes a distancia y oportunidades de formación continua; procesos y herramientas de evaluación que demuestren e incrementen la eficacia y la eficiencia.

También pretende generar una mayor responsabilidad social de la organización, al proporcionar una educación de calidad, inclusiva y equitativa.

Laura Barrantes, encargada de la asesoría de calidad del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y quien también participó en el comité, afirmó que la herramienta debe promover la calidad y la credibilidad de la institución educativa ante sus públicos, y para lograrlo presenta retos.

“Los principales desafíos son aplicar de manera coherente, simple y organizada los requisitos de un sistema de gestión que se enfoque en el aporte de valor, la reducción de trámites innecesarios y apunte a la excelencia educativa”, enfatizó.

Sistema de gestión

Elegir una institución para educación privada puede resultar un desafío, pues en diferentes lugares se utilizan nombres, indicadores, evaluaciones y estructuras organizacionales distintas para dar el mismo servicio. Entonces, contar con una referencia comparable, puede ser de utilidad a la hora de tomar decisiones.

Las organizaciones educativas que pueden implementar la norma INTE ISO 21001:2018 son los centros públicos y privados, de preescolar, primaria, secundaria y preparatoria, colegios, universidades, educación de adultos, escuelas de educación especial, educación y capacitación vocacional, centros de tutoría o capacitación, consultores y proveedores de servicios de educación no formal.

El costo varía según el tamaño de la organización, cantidad de emplazamientos (sedes) de la empresa, cantidad de funcionarios y el alcance, entre otros. Las organizaciones interesadas pueden solicitar información al siguiente correo: certificaciones@inteco.org.

Fuente: Inteco.