El avance de la medicina moderna ya no se limita a las grandes potencias mundiales, sino que emerge y se asienta en rincones latinoamericanos como Costa Rica, donde tratamientos de vanguardia no solo ofrecen nuevas alternativas a los pacientes, sino que atraen a personas de distintas partes del planeta.
Mientras el objetivo de la atención de salud se centra mayoritariamente en la solución de padecimientos agudos y crónicos de quienes así lo requieren, una parte del talento médico costarricense trabaja en soluciones innovadoras que, más allá de acelerar y facilitar procesos, aterriza resultados antes solo imaginables.
Las iniciativas abarcan desde intervenciones cardíacas y ortopédicas hasta terapias regenerativas para contrarrestar el envejecimiento.
El Financiero conversó con especialistas médicos en sectores líderes de innovación en el país. A continuación, recapitulamos qué están haciendo nuevo en Costa Rica para superar las formas ya existentes.
Tecnología hospitalaria
Rodolfo Garbanzo, director médico de Clínica Bíblica, explicó que han centrado los tratamientos novedosos en la incorporación de procedimientos de cardiología, ortopedia, diagnóstico especializado y monitoreo remoto.
La apuesta se concentra en servicios que requieren infraestructura hospitalaria, salas de procedimientos, personal especializado y seguimiento clínico.
Entre los tratamientos mencionados está la ablación de venas pulmonares mediante campo pulsado Farapulse para fibrilación auricular. Según Garbanzo, el centro realizó el primer procedimiento de este tipo en Costa Rica y Centroamérica.
La ablación por campo pulsado se diferencia de las técnicas térmicas empleadas tradicionalmente para tratar arritmias, como radiofrecuencia y crioterapia. Su principio es la aplicación de pulsos eléctricos breves e intensos para actuar sobre el tejido objetivo. La adopción de esta tecnología por centros privados forma parte de una competencia por incorporar procedimientos de mayor complejidad.
Además, se llevó a cabo el primer reemplazo total de tobillo de nueva generación efectuado por un hospital privado costarricense. El procedimiento se orienta a personas con daño articular severo, con el objetivo de conservar movilidad.
Cabe destacar que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) llevó a cabo este tipo de reemplazo por primera vez en 2024, por lo cual llegó a afianzarse tanto en el sector público como el privado.
De acuerdo con Garbanzo, a esto se suma un programa para pacientes con Helicobacter pylori recurrente o refractario. El abordaje incorpora cultivo, PCR y antibiograma para identificar resistencia y ajustar el tratamiento. En insuficiencia cardíaca, el hospital utiliza monitoreo remoto para seguir la evolución del paciente fuera de la institución.
“Estas iniciativas no se limitan a adquirir nueva tecnología. También implican desarrollar equipos altamente especializados, ofrecer tratamientos definidos según las características de cada paciente, dar continuidad al cuidado mediante herramientas de monitoreo y documentar los resultados para aportar evidencia clínica local en publicaciones”, comentó el director.
Medicina regenerativa
En paralelo, el Instituto de Medicina Regenerativa (RMI), ubicado en Avenida Escazú, ofrece tratamientos orientados a longevidad, condiciones articulares, calidad de la piel, disfunción eréctil, síndrome perimenopáusico y algunas condiciones neurocognitivas, según su cofundador y director médico, Víctor Urzola.
Urzola, cirujano plástico reconstructivo y microcirujano, indicó que RMI abrió al público en Costa Rica hace cerca de cinco años y ha realizado más de 10.000 tratamientos a pacientes de más de 17 países. El médico señaló que el instituto cuenta con más de 15 publicaciones en revistas indexadas y revisadas por pares, cuyos trabajos han pasado por revisión de un comité ético.
“El proyecto inicialmente estuvo muy dirigido más a turismo médico”, afirmó Urzola. A su criterio, la operación ha contribuido a posicionar a Costa Rica en el segmento de terapias regenerativas y turismo médico de alta gama.
Costa Rica recibe cerca de 70.000 pacientes internacionales al año por turismo médico, una actividad que genera aproximadamente $465 millones para la economía nacional, según datos del Banco Central de Costa Rica divulgados por la Cámara Costarricense de la Salud (CCS) a 2025.
El médico aseguró que el instituto ha atendido a deportistas de alto rendimiento, astronautas y pacientes internacionales. De hecho, la clínica mantiene una relación estrecha con Smith Johnston, médico de la NASA, quien ha enviado en varias ocasiones a miembros del equipo espacial para atenderse.
No obstante, la atención local también forma parte de su estrategia, impulsada por esfuerzos para reducir los costos mediante economías de escala.

El rango de precios de los tratamientos de RMI se ubica aproximadamente entre $6.000 y $30.000, de acuerdo con Urzola.
Los procedimientos de menor costo corresponden a intervenciones para mejorar la calidad de la piel, mientras que los protocolos combinados de antienvejecimiento se encuentran entre los de mayor precio. El costo final depende del tratamiento y del perfil de cada paciente, explicó.
RMI afirma contar con un laboratorio con certificaciones ISO y procesos de calidad basados en buenas prácticas de manufactura (GMP, por sus siglas en inglés). Urzola sostuvo que esa infraestructura respalda la producción celular desarrollada por el instituto.
El especialista agregó que la empresa recibió autorización para abrir una primera sede en Europa, cuya inauguración proyectaba para noviembre. La expansión, afirmó, parte de una compañía desarrollada en Costa Rica y busca llevar sus servicios a otros mercados.
Estos avances muestran cómo el país busca ampliar su oferta médica más allá de los tratamientos convencionales y posicionarse en áreas de mayor especialización.
La incorporación de nuevas tecnologías hospitalarias y el desarrollo de terapias regenerativas abren oportunidades tanto para pacientes nacionales como internacionales, mientras los centros médicos enfrentan el reto de demostrar la seguridad, eficacia y resultados de estas alternativas.
Así, la innovación médica empieza a ocupar un espacio cada vez más relevante en el país, no solo como una herramienta para transformar la atención de salud, sino también como un componente del creciente mercado de turismo médico.
