Por: Jéssica I. Montero Soto.   8 octubre
Gonzalo Uribe Arbelaez, vicepresidente de la región North LAO de Kimberly-Clark, es colombiano y suma dos años en la compañía. Fotografía: Agencia Ojo por Ojo
Gonzalo Uribe Arbelaez, vicepresidente de la región North LAO de Kimberly-Clark, es colombiano y suma dos años en la compañía. Fotografía: Agencia Ojo por Ojo

Entre 2020 y 2021, la empresa Kimberly-Clark renovará sus cuatro líneas de producción de pañales y otras cuatro de toallas femeninas con tecnología que aumentaría la capacidad productiva y permitiría cambios en las especificaciones de los productos. En esto invertirá los $42 millones que anunció este año.

¿Su objetivo? Crecer entre 5% y 6% en la región e impulsar sus productos denominados “grandes apuestas”, a la vez que promueve la innovación.

“Toda nuestra producción de Costa Rica tiene un sentido exportador muy importante. Unos volúmenes se quedan para el consumo local; aproximadamente $170 millones son exportados a Centroamérica y el Caribe”. Gonzalo Uribe, vicepresidente de North LAO, Kimberly-Clark

La transnacional emplea alrededor de 1.500 personas en el país: unas 800 en la fábrica de Coris, Cartago; cerca de 450 en el Centro de Servicios Compartidos, en Belén; y en Plaza Tempo tiene dos operaciones, un centro regional de operaciones y el negocio de Costa Rica dedicado al mercado local. Entre las dos suman unas 220 personas.

Gonzalo Uribe, vicepresidente para el norte de Latinoamérica en Kimberly-Clark, habló con EF sobre sus planes de crecimiento.

¿Por qué Kimberly-Clark decidió invertir de nuevo en Costa Rica?

— Nosotros comenzamos aquí en 1964, con Scott Paper, y en 1995 ya éramos Kimberly-Clark. Es una compañía que está aquí y que va a estar aquí por muchísimo tiempo. Entonces, no es una inversión eventual ni a corto plazo.

Los últimos tres años, de 2015 a 2018, la compañía hizo inversiones por alrededor de $34 millones en las instalaciones que tenemos en Cartago, en nuestras oficinas del Centro de Servicios Compartidos –que nosotros le llamamos Prindisa– y, en general, en nuestro equipo comercial en la oficina de Plaza Tempo.

A partir del próximo año y hasta el 2021 tenemos el plan de inversión de alrededor de $42 millones, que es muy específico.

¿En qué consiste?

— Básicamente, $37 millones tienen que ver con una actualización de todas nuestras líneas productivas con tecnología de punta y capacidades para innovar en términos de producto y de mayor eficiencia y productividad.

Adicionalmente, tenemos planes de capacitación y actualización normal de equipos de funcionamiento en la fábrica; eso suma los $42 millones.

¿Implicará reducciones en planilla a corto o mediano plazo?

— La tecnología que estamos trayendo busca que podamos actualizar nuestros productos y generar mayor valor agregado, crear la facilidad de incluir nuevas especificaciones y materiales.

El segundo objetivo es producir más productos por minuto y el tercero es la diferenciación versus los competidores que hay en el mercado.

La respuesta es que no reduce planilla porque son procesos muy grandes. En algunos casos, en los que hay algunas líneas de empaque que se modernizan, habrá transferencia de capacidades a roles de mucho más valor agregado. Entonces, no se espera una reducción de gente en la parte de operaciones.

La sede de Kimberly-Clark en Costa Rica ha invertido en tecnología para monitoreo de redes sociales y conversación sobre sus marcas. Uribe mostró algunos de los indicadores de la región que se revisan en tiempo real. Fotografía: Agencia Ojo por Ojo
La sede de Kimberly-Clark en Costa Rica ha invertido en tecnología para monitoreo de redes sociales y conversación sobre sus marcas. Uribe mostró algunos de los indicadores de la región que se revisan en tiempo real. Fotografía: Agencia Ojo por Ojo

¿Cuál será el aporte específico de las nuevas tecnologías?

— Lo que traen estas líneas de producción es un acercamiento al concepto de innovación. Por ejemplo, en las toallas femeninas nos van a permitir traer nuevos materiales más naturales. Podemos tener componentes o ingredientes antibacteriales, por ejemplo, o podemos tener formas diferentes a las que existen hoy en el mercado y que podrían ser más ergonómicas y más cómodas. Lo mismo pasa en pañales, donde queremos tener productos con mayor resistencia, más cómodos para el bebé. Nuestra visión global es llegar a que el pañal no se sienta; toda esta tecnología nos va a permitir caminar hacia allá.

¿Qué produce Kimberly-Clark en Costa Rica?

— En nuestra fábrica en Cartago tenemos tres tecnologías que participan en tres sectores.

Primero, cuatro líneas de pañales, que generan alrededor de 3 millones de unidades diarias, una cifra supremamente grande si se la compara con el tamaño del mercado local de Costa Rica.

En productos femeninos también tenemos cuatro líneas. Producimos la marca Kotex, en protectores diarios y toallas femeninas. Alcanzamos unos 2,5 millones de toallas por día, lo cual también es una cifra bastante considerable.

En la parte de papel tenemos dos productos: papel higiénico de la marca Scott y el segundo, que es un producto muy diferenciado con una tecnología única de Kimberly-Clark, que se llama Duramax: toallas reutilizables. Es una innovación en tecnología que no tienen los competidores.

¿Cuáles son los resultados puntuales que se proyectan una vez que se apliquen las inversiones?

Esperamos –como región en Latinoamérica– un crecimiento orgánico de entre 5% y 6%. Esto nos llevará a ser una compañía de un billón de dólares. Esa es nuestra visión para los próximos dos o tres años. Con eso en mente, la innovación tiene un papel fundamental y debe crecer mínimo a doble dígito, y es lo que está pasando hoy.

Dentro de la compañía tenemos el concepto de los big bets o las grandes apuestas, a las cuales la compañía les está poniendo el foco y el mayor soporte. Estos big bets representan más o menos el 30% de las ventas.

¿Cuáles son estos big bets?

— Algunos están en desarrollo, pero hay productos que ya existen; son los que traen mayor diferenciación. Por ejemplo, Duramax es una plataforma con la cual nosotros, a nivel regional, estamos buscando penetrar los mercados. El uso de toallas de cocina es alto en Centroamérica, pero es algo que se desecha inmediatamente después del uso, y el otro producto que usan en la casa son los paños de tela, con sus connotaciones negativas. Buscamos reemplazar ese uso con un producto que es reciclable y biodegradable, porque es pulpa de papel, y reutilizable.

El otro también que es muy importante es el uso de los protectores diarios. Queremos estimular su uso.

Y ni hablar de los productos que tienen que ver con la incontinencia. Tenemos un producto para esto: Plenitud Femme. Estamos buscando educar al consumidor en términos de por qué, cuándo y qué productos debe usar. El público son mujeres mayores de 45 años que comienzan a tener algún tipo de incontinencia leve y hoy están usando soluciones que no están hechas para eso.

Estas son algunas de las grandes apuestas nuestras, pero hay más.

¿Qué rol cumple la operación local en las metas corporativas globales?

— Costa Rica tiene tres focos importantes:

1. Es el mercado más importante de Centroamérica, entonces tiene el rol estratégico de crecimiento.

2. En Latinoamérica tiene un rol predominante: es uno de los tres headquarters (centros de operaciones). Desde aquí lideramos una región que abarca desde Ecuador hasta Guatemala, incluyendo todo el Caribe. El equipo de liderazgo de esta región está asentado en Costa Rica.

3. El Centro de Servicios Compartidos tiene un rol predominante para la compañía a nivel global. Empezó como un proyecto para Latinoamérica y hoy atiende a 42 países de los cerca de 160 en los que está K-C. Para que se dé una idea, logramos hacer más de un millón de transacciones al mes. Este es un proyecto muy ambicioso para Kimberly-Clark a nivel global.

¿Alguna parte de la inversión irá al Centro de Servicios Compartidos?

— Definitivamente. Tenemos inversión más en capacidades y contratación de personal, no de infraestructura.

Hay un proyecto muy importante de uso de inteligencia artificial, o robótica, para aquellas transacciones muy básicas, de tal manera que nuestros colegas agreguen valor en la parte analítica, de hacer benchmark, de traer valor agregado a los servicios que prestamos. Por ejemplo, que podamos tomar las buenas prácticas que tenemos en un mercado como Brasil, a través de colegas asentados en Costa Rica, y que las podamos replicar en Colombia o en Asia, donde prestamos servicios.