Por: Cristina Fallas Villalobos.   Hace 3 días

Hace un año, Farmacias Santa Lucía deseaba crecer aceleradamente y encontró la forma ideal para hacerlo al adquirir tres Farmacias Centro y 15 Farmacias Chavarría.

Esa transacción puso fin en este 2018 al ciclo de vida de Farmacias Chavarría.

“Desde el inicio se quiso dar a conocer la marca más fuerte que era Santa Lucía”, explicó el director general de Farmacias Santa Lucía, Luis Fernando Jiménez, al cuestionarle por qué no conservaron una empresa con más de 90 años de operar en el mercado costarricense.

Para la compañía, Santa Lucía tiene una fórmula con gran potencial al mezclar los precios característicos de modelos de bajo costo (como La Bomba y Farma Value), pero sin dejar a un lado otras facilidades como inyectables, toma de presión, farmacéutico y hasta servicio a domicilio.

Hace más de 15 años, Chavarría era un referente en el mercado, pues construyó la reputación de vender a precios más bajos que el resto de sus competidores. No obstante, con el surgimiento de otras cadenas que prometían mejores precios, esa fama fue disminuyendo.

Sostener la operación implica que busquen ser más eficientes en sus costos a través de iniciativas como acomodar horarios y encontrar los locales adecuados para atender al público.

Con la desaparición de Farmacias Chavarría también cerraron diez puntos de venta debido a su baja o nula rentabilidad y distribuidos en Santa Ana, Tibás, Desamparados, Guadalupe y San José centro.

El cese de operaciones de esos locales hizo que la cifra de colaboradores pasara de 280 a 240 personas.

De esta manera, Santa Lucía opera actualmente 21 de los 31 establecimientos que logró alcanzar con la adquisición (antes de la compra contaba con 14 locales).

Quienes están al frente de la compañía dicen sentirse a gusto con esa cantidad al menos por este año, ya que tienen planeado abrir al menos 18 puntos de venta durante el 2019 y 2020.

La mayoría de los nuevos locales se concentrarían dentro de la Gran Área Metropolitana (GAM), llegando a lugares como Cartago donde aún no tienen presencia.

El plan de expansión se ejecutaría pese a que en este 2018 sus ventas han caído alrededor de un 7%; un porcentaje similar al que han experimentado todos los actores del mercado farmacéutico de Costa Rica, según el director general de Santa Lucía.

Los movimientos de esta cadena evidencian como la competencia entre farmacias se ha intensificado en los últimos años. Otros actores como Cuestamoras (dueños de Fischel, La Bomba y CEFA) y Sucre también echan mano de otras iniciativas.

Cuestamoras el año pasado adquirió la cadena de bajo costo La Bomba con el fin de tener una oferta integral con la que satisfagan tanto a los clientes que priorizan la conveniencia y atención, así como, a aquellos que eligen por precio.

Con La Bomba desarrollaron un fuerte plan de expansión durante cuatro meses que dejó como resultado la apertura de 21 locales en diferentes sitios del país, alcanzando así, todas las provincias.

Lo anterior sin dejar de lado el negocio de Fischel en el que mejoraron el diseño de las tiendas (por ejemplo eliminó el mostrador que separaba a los dependientes y al regente de los clientes) y robustecieron el portafolio al incluir cosméticos, productos de bienestar y dedicados a los deportistas.

Por su parte, Sucre también amplió su catálogo de 6.500 skus (cada artículo en sus diferentes presentaciones) a 12.500 skus en algunos de sus puntos de venta, también bajó los precios de al menos 300 de los productos con más alta venta.

Recientemente el Grupo Farmanova Intermed, dueño de la cadena de Farmacias Sucre, lanzó un concepto de tienda que agrupa productos y servicios de farmacia, veterinaria y tienda de conveniencia (bebidas, snacks y productos de cuidado personal).

Ese concepto de negocio surgió, según la compañía, como respuesta a las tendencias y necesidades cambiantes del mercado costarricense.

Bajo estas condiciones se justifica el cierre de Chavarría, que pese a tener a su favor el ser una marca conocida por los consumidores, su modelo de negocio distaba de la oferta anhelada por los clientes.

“La gente ahora camina para averiguar precios”, destacó Jiménez.