
Aunque el dinero extra siempre es bien recibido en el hogar de un microempresariGo, los motivos por los cuales comienzan su propio negocio no son, principalmente, los económicos.
Un estudio de Unimer para Acorde y EF reveló que los motivos aspiracionales pesan más que el poder tener un ingreso extra.
De 200 microempresarios encuestados, el 27% indicó que empezó su negocio porque quería tener independencia. De hecho, el 84% tuvo un empleo previo a iniciar con su propia empresa.

Tal es el caso de Martín Salas, dueño de la panadería Maná, en San Antonio de Belén, quien fundó su negocio porque no quería ser empleado por siempre.
“A diferencia de otros países latinos, en Costa Rica es factible el ascenso social a través del trabajo. En realidad, los ticos en promedio recibimos una instrucción básica bastante aceptable, lo que nos convierte en trabajadores muy ‘despabilados’, que aprendemos rápido y luego vemos la oportunidad de lograr esa independencia”, opinó Danilo Montero, director ejecutivo de Acorde.
Geannina Dinarte, viceministra de Economía, Industria y Comercio (MEIC), opinó que el estudio refleja la realidad que es cada vez más común entre los emprendedores ticos.
“En nuestro país devenimos de un modelo formativo en el que se motiva a las personas a ser empleados, y muy poco se incentivaba el emprendedurismo. Pero poco a poco se han incorporado nuevas tendencias, acompañadas de una mejora en la oferta formativa, con lo cual se promueve el espíritu emprendedor como una opción de desarrollo personal y económico”, explicó la viceministra.
Dinarte coincidió con Montero en que una buena parte de las motivaciones pueden estar ligadas a la preparación de los costarricenses que han tenido acceso a formación universitaria y técnica, con lo cual desarrollan conocimientos que les permiten ofrecer una oferta de negocio.
Además, los pequeños empresarios nacen también por el interés de dejar de ser empleados y asumir el riesgo de emprender por su propia cuenta.
Superación y familia
Seguido a la independencia, 17% de los empresarios señaló la superación personal como motivación para iniciar su negocio.
Este es el caso de Maribel Piedra, propietaria de Trendy Store en San Pedro de Montes de Oca.
Piedra decidió abrir la tienda de ropa hace casi un año pues quería tener una ocupación además del trabajo de la casa.
“Yo le dije a mi esposo que quería hacer algo más, que no quería dedicarme solo a las cosas de la casa”, expresó Piedra.
Esta empresaria destacó que el tiempo que tiene para estar con su familia es un beneficio de tener un negocio propio.
Otro de los motivos que movió a los encuestados a ser empresarios es tener un trabajo que les permita estar cerca de la familia. El dato coincide con que el 63% de la muestra es casada.
Francisco Llobet, presidente de la Cámara de Comercio, consideró que estos casos posiblemente son en su mayoría mujeres.
“En respuesta al rol que la mayoría de las mujeres aún mantienen dentro de la sociedad costarricense, ellas asumen en mayor medida las tareas del hogar pese a estar trabajando tiempo completo, por lo que su propio negocio les brinda mayor flexibilidad”, comentó.
La curiosidad, el querer probar nuevos horizontes y la búsqueda de un entretenimiento son también razones que movieron a estos empresarios a entrar en el mundo de los negocios.
En el caso de Marian Rodríguez fue iniciar algo que siempre había querido y que considera la realiza como persona.
Rodríguez es amante de los animales y siempre quiso estudiar veterinaria, pero no le fue posible por motivos económicos. Ella tiene hoy dos locales para grooming canino.
Los datos contrastan con lo observado en la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) en los pequeños suplidores.
Rolando Dobles, director de Encadenamientos para la Exportación de Procomer, manifestó que en la mayoría de los casos, la pequeña empresa que exporta sí nace por la necesidad de encontrar un ingreso económico sostenible ante una oportunidad de entregar un producto o servicio innovador en el mercado local o internacional.
Geannina Dinarte, del MEIC, añadió que efectivamente hay otro sector del pequeño empresariado que surge ante la necesidad, por el desempleo, la falta de preparación, por la discriminación asociada a la edad o incluso para poder atender las obligaciones de cuido de la familia en el caso de las mujeres.
Un estudio del Global Entrepreneurship Monitor, de abril del 2013, reveló que en Costa Rica un 48,4% de los pequeños empresarios están motivados por la idea de alcanzar una mejor oportunidad de negocios para incrementar sus ingresos o alcanzar una situación de independencia; además, un 21% lo hace por necesidad ante problemas de desempleo, citó la viceministra.
No todas quieren ser grandes
Crecer en tamaño y mejorar las ventas de la empresa no implica, necesariamente, que todos los microempresarios apuntan a ser grandes.
Por ejemplo, Dobles, de Procomer, comentó que no todos en este sector desean exportar, una de las vías para dar el salto de micro a gran empresa.
De acuerdo con datos de la Cámara de Comercio y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en Costa Rica existen 47.621 empresas que tienen entre 1 y 5 emplados (microempresa).
Según Procomer, solo existen 475 empresas catalogadas como mipymes que son exportadoras, un 19% de todas las que envían sus productos al exterior.
Dobles explicó que, tanto en bienes tangibles como en servicios, típicamente los microempresarios comienzan con el mercado local, luego acceden a cadenas globales de valor (encadenamientos) y finalmente tienen la madurez y solvencia económica suficiente para exportar.
Muchos quedan en este proceso o del todo no está entre sus planes exportar.