La seguridad energética se ha consolidado como uno de los factores determinantes para la competitividad económica en América Latina. Ante los desafíos climáticos y la necesidad de garantizar un flujo eléctrico constante para la industria, las grandes corporaciones globales buscan mercados que ofrezcan certeza jurídica y estabilidad operativa para desplegar sus capitales.
En esta alta demanda, una de las firmas líderes a nivel mundial en soluciones de energía decidió redoblar su apuesta por el continente. La compañía busca consolidar su presencia en territorios que permitan desarrollar infraestructura crítica y diversificar la matriz de generación ante la variabilidad de los recursos naturales.
La empresa Aggreko confirmó esta semana una estrategia de expansión para el año 2026, respaldada por una inyección de capital de $216 millones destinada exclusivamente a Latinoamérica.
Según el comunicado del gigante energético, esta cifra representa un aumento del 249% en comparación con la inversión realizada durante el periodo anterior, lo que evidencia la importancia estratégica de la región.
Dentro de este plan de crecimiento, Costa Rica fue seleccionada como uno de los mercados de interés prioritario para la multinacional.
La decisión se fundamenta en el clima favorable para la inversión económica que ofrece el país, así como en la transparencia de sus políticas nacionales y la estabilidad social, factores que la compañía considera claves para operar.
El director ejecutivo de Aggreko para América Latina, Pablo Varela, detalló las razones detrás de este movimiento financiero:
“Tuvimos un desempeño excelente en 2025, con crecimiento en todos nuestros sectores clave, como servicios públicos, minería, petróleo y gas. Esto refuerza no solo la relevancia de América Latina para Aggreko, sino también la consistencia de nuestra estrategia”, afirmó el directivo.

La operación en suelo costarricense cobra relevancia por su papel en la mitigación de riesgos durante las temporadas secas. La empresa ha intervenido activamente para evitar cortes de energía en los sectores residencial, comercial e industrial, funcionando como un respaldo cuando la generación hidroeléctrica disminuye por factores climáticos.
Este despliegue de tecnología móvil ocurrió tras los episodios de tensión que pusieron a prueba al sistema eléctrico nacional en 2024. La intervención de firmas de respaldo fue el “salvavidas” necesario para evitar que el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) recurriera a racionamientos programados, los cuales habrían paralizado la producción industrial durante los picos de sequía.
Para este año, la corporación proyecta un crecimiento del 11% en la región, impulsado por inversiones sólidas y nuevos proyectos.
Latinoamérica representa actualmente cerca del 30% del mercado global de la firma, lo que justifica la decisión de triplicar los fondos destinados a fortalecer su capacidad de respuesta y cadena de suministro.
En el caso específico de Costa Rica, la estrategia se alinea con la matriz energética renovable del 99% que caracteriza al país. La multinacional optó por explorar tecnologías híbridas que combinan la generación térmica con energía solar y baterías de almacenamiento, garantizando así la eficiencia que demandan los grandes clientes industriales.
Varela enfatizó que el compromiso con la región es a largo plazo y va más allá de la simple venta de kilovatios:
“Nuestro rol va más allá de proveer energía. Trabajamos de la mano con nuestros clientes para comprender sus prioridades (...) y diseñar soluciones que integren distintas tecnologías de manera inteligente y eficiente”, explicó el ejecutivo.
Hacia el futuro, la hoja de ruta para 2026 contempla expandir el uso de gas natural y microredes bajo los pilares de eficiencia y sostenibilidad.

