Por: Leticia Vindas Quirós.   2 marzo, 2014
 Este panel de la marca Isofoton, fue instalado por SmartGrid y genera 2.250 watts. Los comercializadores de estos productos coinciden en que, una vez que el cliente entiende el ahorro, considera que la inversión vale la pena.
Este panel de la marca Isofoton, fue instalado por SmartGrid y genera 2.250 watts. Los comercializadores de estos productos coinciden en que, una vez que el cliente entiende el ahorro, considera que la inversión vale la pena.

Pese a que, a primera vista, resulta un producto costoso, los paneles solares han ido ganando mercado en Costa Rica y se posicionan como una de las alternativas más comunes para el ahorro de electricidad, tanto para empresas como para hogares.

Los principales clientes son aquellos con un consumo mensual mayor a unos 200 kwh al mes en el caso de los hogares, y más de 3.000 kwh en el caso de empresas, pues en consumos menores el retorno de la inversión se extiende más, aunque también se generan ahorros.

“Es un poco difícil que las personas crean en estos sistemas, ya que los ven muy caros, y es toda una educación que hay que enseñar a los posibles clientes, aunque cuando se les explica bien todos los beneficios con los que van a contar, su visión cambia y optan por los sistemas”, comentó José Adolfo Vásquez, propietario de Pumps Solutions, empresa que desde hace un año comercializa paneles solares.

Proveedores solares
Proveedores solares

Pumps Solutions es una de las compañías que recientemente ha ingresado en este mercado, en el que las importaciones vienen creciendo.

Estadísticas de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) indican que las compras del exterior casi se triplicaron entre el 2009 y el 2013. Pese a que el año pasado hubo una baja, la cifra sigue siendo superior a la del año base. .

No obstante, el éxito de las empresas comercializadoras no es equitativo para todas, principalmente por el aumento en la competencia los últimos cinco años.

“La apertura de algunos mercados motivó el surgimiento de otras empresas nacionales que incursionaron en este negocio con producto importado, dándose una gran competencia, que nos afectó”, externó Alonso Guillén, presidente de Termisolar.

La inversión mínima estimada para instalar un panel ronda los $3.000.

¿Cuánto se ahorra?

Como parte del proyecto regional 4 E, la agencia de cooperación alemana en Costa Rica GIZ realizó un estudio sobre la rentabilidad de instalar un panel solar.

Una de las principales conclusiones es que esta compra siempre es rentable, nada más que, según sea la tarifa y el consumo, el retorno de la inversión será más rápido o más lento.

Máximo Fernández, asesor a cargo de esta investigación, comentó que la clave de la rentabilidad está en la garantía de los paneles, que ronda los 25 años.

En términos de ahorro de electricidad, puede ser incluso del 100% si así lo requiere el cliente. Sin embargo, en algunos casos de altos consumos, instalar el 100% puede no ser la mejor alternativa, pues requiere de mucha área para instalar sistemas tan grandes.

En cuanto al ahorro económico, el estudio de GIZ analizó la rentabilidad para clientes del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) que pertenecen a la tarifa residencial, la de media tensión (consumos mínimos de 120.000 kwh al año) y la general (menos de 120.000 kwh al año).

En todos los casos, cuanto más se incremente el tarifa que el generador –el ICE, en este caso– le cobre a sus abonados, más será el ahorro económico de la empresa o persona que instaló un panel, pues mientras que la tarifa del generador varía según la inflación, costos y otros aspectos, la cuota para pagar el panel es fija.

Para la tarifa residencial, los candidatos más atractivos son las viviendas con consumos mayores de 200 kwh al mes; mientras que para las empresas de tarifa general, los paneles son más atractivos si consumen más de 3.000 kWh.

En clientes de media tensión, el atractivo financiero disminuye, pero no desaparece. La recomendación de Fernández es integrar la inversión como parte de una estrategia de carbono-neutralidad, pues en ahorro de energía sí se mantiene muy atractivo.

Fernández insistió en que es vital que el proveedor del panel haga un estudio de cargas al cliente y así le puede garantizar el equipo a la medida, un servicio que se ofrece poco.

Las empresas comercializadoras de estos productos consultadas por EF aseguraron que ellos entregan diseños a la medida.

¿Es caro o no?

El gran reto de los comercializadores de paneles es explicarle a las personas que la inversión inicial es alta pero, si se analiza en el tiempo, generará ahorros económicos y de consumo por años.

“Una vez que el cliente entiende como funciona financieramente la ecuación de ahorro, comprende bien que lejos de costoso, es la mejor inversión en términos monetarios que puede hacer alguien”, opinó Marco Garrido, director de SmartGrid.

Para colaborar en la decisión, la mayoría de estas empresas gestionan ante entes bancarios los créditos.

Una alternativa por la cual podrían optar los comercializadores de estos productos es solicitar la exoneración de impuestos y así reducir el costo final.

Garrido explicó que existe una medida fiscal que libera de todos los impuestos a los sistemas solares, la cual es otorgada por la Dirección Sectorial de Energía.

Los impuestos de venta y otros extra redundan en un encarecimiento de casi el 30%.

Sin embargo, para solicitarla, hay que tener una licencia y estar fiscalmente en orden. Además, exige presentar la facturación de los sistemas al Ministerio de Hacienda, para corroborar que fue vendido acorde a la ley.

Lenta rentabilidad

Aunque la venta de paneles se ha venido incrementando en el país, las empresas que ingresan a este mercado demoran un tiempo en lograr su rentabilidad y algunas no duran más de cinco años.

Garrido consideró que sí existe un margen de ganancia por proyecto, pero la demanda, pese a crecer, aún no se equipara con la oferta del mercado.

“Una empresa que se dedique exclusivamente al negocio en cuestión, quiebra definitivamente, salvo que gane un proyecto muy grande, pero su utilidad se diluye en gastos operacionales fijos dada la poca demanda, e ingresa al ciclo de inestabilidad nuevamente”, dijo Garrido.