En ocasiones, los mejores recuerdos vienen a la memoria gracias a los olores. Por eso, la humanidad acogió las fragancias como un medio para generar identidad mediante mezclas de distintas esencias como las florales, cítricas, amaderadas, atalcadas y otras.
Al igual que ocurre en muchos otros mercados, este sector está segmentado según el nivel de lujo de cada composición, marca y presentación. Los hay más asequibles, como el de las conocidas revistas de catálogo que se venden por decenas de miles de colones, pero otros superan el millón.
Estos últimos entran en la categoría de nicho o de autor, al tratarse de fragancias exclusivas y desafiantes de la perfumería tradicional. Más allá de agradar al público general, buscan crear experiencias más profundas y exóticas, aptas para los olfatos más agudos.
¿Qué hace diferentes a estos perfumes? Más allá del lujo, ¿por qué las personas pagan por estos productos? Y más importante aún, ¿dónde se pueden encontrar en Costa Rica?
Los cinco tipos de perfume
Michella Bonilla es una experta en perfumería con trayectoria en el sector de nicho. Esta experiencia le ha permitido conocer sobre la oferta de fragancias y sus detalles.
Para iniciar este recorrido, destaca cinco grandes grupos en los cuales se dividen los perfumes que conocemos hoy.
1. Catálogo
Son perfumes de venta directa o por suscripción, con precios accesibles y fórmulas estables.
“Son muy comunes en Costa Rica. Casi todos tuvimos una vecina que vendía Avon o Ésika, y llegamos a comprar nuestros primeros perfumes así”, recuerda.
Este segmento, gracias a su facilidad de acceso, tiene un público fiel que perdura con los años y resiste el cambio tecnológico, pues aún mantienen una fuerte demanda en línea y hasta en establecimientos físicos.
2. Celebridad
Incluye fragancias que llevan el nombre de artistas o figuras públicas, como la línea de Ariana Grande, Britney Spears, Paris Hilton o Billie Eilish.
Bonilla aclara que estar etiquetados de esa forma no quiere decir que la misma persona fue quien la fabricó, sino que solo dirigen la campaña publicitaria alrededor del producto final para ponerles un sello.
Los consumidores jóvenes son los más relevantes en este grupo, dado que se crea un proceso de conexión emocional similar al que ocurre con la música, la moda y las redes sociales.
3. Comerciales
Corresponden a las marcas amplias que dominan perfumerías y tiendas por departamento. Incluye a casas como Dior, Carolina Herrera, Versace o Chanel, cuyos perfumes buscan llegar a miles de consumidores pero no a uno en particular.
Bonilla señala que funcionan por alcance y reconocimiento, aunque el público más especializado ya superó esta etapa y exige propuestas distintas.
4. Árabes
Una de las tendencias más fuertes del momento es la perfumería árabe.
La experta detalló que estas casas (como Lattafa, Arabian Oud o Swiss Arabian) iniciaron con la creación de imitaciones de muchas marcas comerciales hasta que se consolidaron en el mercado latinoamericano.
“No alcanzan la misma calidad olfativa de un original, pero permiten acceder a aromas similares por una fracción del precio”, comenta.
Posteriormente, surgieron perfumes como Yara, de Lattafa, que se volvieron virales por su carácter dulce, femenino y juvenil. Para Bonilla, ese éxito responde tanto al aroma como al marketing que lo posicionó en redes sociales.
5. De nicho o autor
Esta categoría se define por técnicas artesanales, ingredientes de alta calidad y una intención artística clara. No existe producción masiva y cada perfume expresa la firma del perfumista.
“Es el padre de las demás. Son fragancias únicas, no disponibles en cualquier punto de venta o formato, pues privilegian la libertad creativa y exclusividad de compra”, determina.

La conciencia del valor
A diferencia de los demás, los de autor o nicho utilizan materias primas más costosas, estructuras olfativas más complejas y procesos artesanales que requieren tiempo y atención minuciosa. No siguen fórmulas masivas y cada botella busca transmitir una historia, intención artística o emoción diseñada con exactitud.
“Por eso, el público que invierte en estas fragancias no solo busca aroma, busca identidad. Ese grupo aprecia notas que no aparecen en las líneas convencionales: maderas profundas, moléculas experimentales, resinas antiguas, florales oscuros o especias intensas”, menciona Bonilla.
A su juicio, en Costa Rica este sector está tomando fuerza y hay una concientización sobre el porqué de los precios.
Por ejemplo, de acuerdo con el sitio web de la empresa de distribución ByBeauty, un Love In White, de la casa Creed y de 75 mililitros (ml), tiene un precio de $2.249 equivalentes a ¢1,1 millones, según el tipo de cambio al 26 de noviembre.
Otro, como el Elysium de Roja Parfums tiene un valor de ¢421.670. En contraparte, existen versiones más accesibles de diez mililitros o menos; por ejemplo, el Silver Mountain Water de Creed por ¢24.000.
En comparación con los otros tipos de perfume, como los de alta gama comerciales que suelen rondar los ¢100.000, los de nicho o autor tienen un precio más alto e incluso vienen en tamaños más reducidos de lo común.
No obstante, en palabras del perfumista español Ramón Monegal, cuya familia es reconocida por más de un siglo de dedicación al negocio, la aceptación de estos costos es parte de una concientización del comprador detrás del proceso de crear una fragancia, así como la particularidad del mismo.
Además, los puntos de venta mantienen controles estrictos. Algunos importadores reciben cantidades limitadas; otras casas exigen espacios específicos, asesoría con formación técnica o compromisos mínimos de imagen. Esa estructura produce escasez y deseo.
Otras de las casas que producen estos perfumes son Atelier des Ors, New Notes, BDK Parfums, Alexandre.J, Oman Luxury y The House of Oud.
Debido a que son extranjeras, en el país existen varias distribuidoras que intermedian su compra y hasta organizan eventos privados. Algunas de ellas son ByBeauty, Aromática CR, Studio 506, Eclipse Perfumes, Solo Nicho, Essenza y Eterno Perfumes.

Cambio en el sentido de compra
Para Monegal y Bonilla, la relación del consumidor con la perfumería atraviesa un giro evidente.
Hoy la motivación apunta a expresar carácter, proyectar presencia y comunicar experiencia más allá de solo “el lujo”, aunque es verdad que no cualquiera lo puede adquirir. La pregunta ya no gira en torno a qué huele rico, sino a qué representa una fragancia dentro una identidad personal exclusiva.
Este desplazamiento crea, según Monegal, un escenario distinto dentro del mercado local: una generación joven, curiosa y decidida que llega con mayor claridad sobre lo que busca.
El perfumista describe un público atento, que llega con referencias internacionales, un vocabulario más amplio sobre materias primas, familias olfativas, estilos creativos y dudas sobre el comportamiento de la fragancia en distintos climas, en parte debido a la facilidad de acceso a la información gracias a los avances tecnológicos.
“Estos compradores ya conocen aeropuertos, boutiques especializadas en Europa y tiendas libres de impuestos. Exploran, comparan y forman un parámetro más alto”, dice.
Por eso, ahora exigen acceso local a ese nivel de calidad, recorren el mercado con preguntas específicas sobre ingredientes, origen, precio y composición. Esta necesidad de respuestas los induce a incursionar en la perfumería de autor para optar por apuestas más desafiantes y diferentes.
Es más, según Monegal, muchas de ellas están destinadas a agradar tan solo a unos pocos debido a su peculiaridad y hasta líneas unisex.
El público que invierte en estas fragancias, en su experiencia, tiene perfiles muy específicos:
- Profesionales con alto nivel académico.
- Viajeros frecuentes que comparan precios internacionales.
- Compradores que ya utilizaron marcas de lujo tradicionales y desean un salto hacia algo más íntimo.
- Personas que buscan un aroma para diferenciarse en entornos laborales, creativos o sociales.
- Clientes que observan los perfumes como inversión: piezas limitadas, frascos numerados o ediciones especiales.

La historia detrás es fundamental
Se utilizan los mejores ingredientes del mercado, lo que se traduce en una mayor concentración y duración del aroma, pero también la trayectoria de la casa que los produce es esencial en el valor final.
Muchas de las producciones finales están inspiradas en la historia de sus componentes, momentos específicos o ideales.
En el caso de Monegal, forma parte de una tradición catalana de perfumería artística que se remonta a principios del siglo XX, cuando la familia fundó Myrurgia, una de las firmas más influyentes de España.
Creed, por su parte, es una de las más antiguas del mundo occidental. Sus raíces llegan a 1760 y desde entonces cultivó un aura de exclusividad vinculada a encargos privados para cortes europeas y élites culturales.
También resalta Oman Luxury, relativamente joven en comparación con el resto, puesto que nació en 2012, pero ya es caracterizada por trabajar materias primas de calidad provenientes de la región y dar vida a fragancias inspiradas en la cultura omaní.
La perfumería de nicho consolida un espacio propio en el país gracias a consumidores mejor informados y dispuestos a pagar por propuestas diferenciadas. No obstante, este crecimiento va de la mano con el prestigio y la asesoría técnica que exige un bien de alto valor.
