Las empresas que aspiraron a los galardones de la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR) se caracterizaron por niveles de madurez organizacional altos en distintas áreas de desarrollo, mientras que alcanzar un nivel de “clase mundial” resulta complejo, según un informe de la organización.
La CICR midió el nivel de madurez en gestión y resultados de 11 empresas participantes en el Premio a la Excelencia y la Ruta a la Excelencia, ambas parte del Programa de la Excelencia que impulsa la entidad. La evaluación se realizó con una escala de 0 a 100%, la cual permite clasificar a las organizaciones en seis niveles, que van desde principiante hasta clase mundial.
De acuerdo con el informe elaborado por la CICR llamado Madurez organizacional y factores limitantes del desempeño empresarial en Costa Rica: análisis de las evaluaciones 2025 del Programa a la Excelencia, “encontrar una calificación perfecta no ha sucedido en este programa, y quizá nunca ocurra ni siquiera a nivel internacional; sin embargo, el ideal de clase mundial que se promueve busca que las empresas, al conocer sus calificaciones y el nivel de madurez asociado, identifiquen y comprendan sus oportunidades de mejora”.
El criterio de evaluación del desempeño toma en cuenta siete áreas. Entre ellas, las correspondientes a Clientes y a Cultura son las que alcanzan un nivel de “maduro alto”, al superar una calificación integral promedio de 50% cada una.

Nivel de madurez
El criterio de evaluación del desempeño se enfocó en 30 variables para medir los resultados. Por ejemplo, el área de Cultura, liderazgo y estrategia consideró elementos como el gobierno organizacional y la planificación estratégica, mientras que el área de Clientes y mercados evaluó aspectos como la experiencia y la voz del cliente.
Sergio Arias, coordinador del Programa a la Excelencia de la CICR, señaló que “el 68% de las variables evaluadas se ubica en niveles de madurez ‘maduro’ o ‘maduro alto’, lo que evidencia que las organizaciones participantes cuentan con bases estructurales sólidas”.
La calificación total obtenida por el área de Clientes, a partir de las variables evaluadas, alcanzó un 55,7%. Por su parte, el área de Cultura registró un 51,3%.
Mientras tanto, las áreas correspondientes a Responsabilidad Social, Talento Humano, Ambiente, Innovación y Tecnología, y Procesos se ubican en el nivel “maduro”. En estos casos, los resultados oscilan entre el 35,5% y el 49,7%.
Asimismo, Arias subrayó que “persiste una brecha significativa entre las variables de gestión —que representan el 60% de la evaluación— y las de resultados —el 40% restante—, siendo estas últimas las que muestran menores niveles de desempeño. Esto refleja el desafío de convertir la gestión en resultados medibles y comparables que impulsen mejoras sostenidas en el tiempo”.
El informe concluye que el desafío no es el mismo para todos. Mientras algunas empresas en etapas iniciales de madurez se enfrentan a la documentación de sus sistemas, otras ya consolidadas enfrentan una barrera más alta: convertir su madurez en una ventaja competitiva real y dar el salto hacia la diferenciación estratégica.
