Una compañía que quiere abrir operaciones en Costa Rica, comprar otra empresa, automatizar procesos, adaptarse a una regulación, atender un ciberataque, implementar inteligencia artificial, rediseñar su estructura de costos o buscar talento no necesariamente acude a la misma firma.
El mercado se ha diversificado porque los requerimientos empresariales también se volvieron más complejos y suelen requerir conocimientos financieros, tecnológicos, tributarios, legales y de gestión de personas al mismo tiempo.
La consultoría, en términos simples, consiste en apoyar a una organización para resolver un problema, tomar una decisión o ejecutar un cambio para el que no cuenta con suficiente conocimiento, capacidad interna, tiempo o experiencia especializada.
Ese trabajo puede ir desde una auditoría de estados financieros hasta un proceso de venta empresarial, el diseño de una estrategia de expansión, la transformación de un centro de servicios compartidos o la construcción de un plan para reducir riesgos de fraude, por citar ejemplos.

Las Big Four
PwC, Deloitte, EY y KPMG forman el grupo conocido globalmente como las Big Four. Su peso histórico proviene de la auditoría financiera, pero su oferta actual va mucho más allá de revisar balances o emitir opiniones sobre estados financieros.
En Costa Rica, estas firmas combinan servicios de auditoría, impuestos, asesoría financiera, consultoría de negocios, ciberseguridad, riesgos, sostenibilidad, precios de transferencia, transformación tecnológica, legal, cumplimiento y apoyo en transacciones. Su principal ventaja es la capacidad de reunir equipos multidisciplinarios, conectados con redes internacionales, para atender proyectos grandes, regulados o con alcance regional.
Deloitte Costa Rica, por ejemplo, reporta más de 300 profesionales y ofrece auditoría, consultoría, impuestos, servicios legales y asesoría financiera. Sus equipos pueden participar en proyectos de eficiencia operativa, controles internos, reorganizaciones, implementación de sistemas, análisis de riesgos, cumplimiento normativo y procesos de crecimiento empresarial.
KPMG organiza buena parte de su oferta alrededor de Consulting, Deal Advisory y Risk Advisory Solutions. En la práctica, esto incluye apoyo en compras y ventas de empresas, valoraciones, evaluación de inversiones, reestructuraciones financieras, prevención de fraude, ciberseguridad, auditoría interna, controles y gestión de riesgos.
PwC y EY tienen ofertas comparables en auditoría, impuestos, contabilidad, estrategia, transacciones, legal y tecnología. Para una multinacional que llega al país, estas firmas pueden participar desde la definición de su estructura fiscal y legal hasta la implementación de controles, procesos financieros, esquemas de precios de transferencia, cumplimiento y operación de servicios compartidos.
Las Big Four suelen concentrarse en corporaciones, entidades financieras, multinacionales, grupos empresariales, compañías bajo régimen de zona franca e instituciones con necesidades complejas. También trabajan con empresas medianas, especialmente cuando estas requieren auditoría, expansión internacional, financiamiento, gestión tributaria, venta de activos o profesionalización de sus procesos.

Grant Thornton y Baker Tilly
Fuera de las Big Four, Grant Thornton y Baker Tilly son dos redes internacionales con presencia local que compiten por proyectos de auditoría, impuestos, consultoría, legal, tecnología, riesgo y servicios tercerizados. Su espacio en el mercado se ubica, principalmente, entre empresas medianas, grupos familiares, compañías en expansión, inversionistas y multinacionales que requieren respaldo internacional, pero buscan una estructura distinta a la de las cuatro firmas más grandes.
Grant Thornton Costa Rica tiene una trayectoria local que se remonta a 1962 y se especializa en asesoría para organizaciones, inversionistas y compañías que buscan establecerse o expandirse en el país. Su oferta incluye auditoría, impuestos, legal, aduanas y comercio exterior, precios de transferencia, ciberseguridad, capital humano, servicios contables y tercerización de procesos.
Dentro de consultoría, Grant Thornton ofrece auditorías de estados financieros, optimización y transformación organizacional, planificación financiera, analítica de datos, inteligencia de negocios, ciberseguridad, gestión de proyectos y acompañamiento para centros de servicios compartidos. Además, su área de Business Process Solutions atiende necesidades más operativas, como contabilidad mensual, facturación, cuentas por pagar y cobrar, tesorería, nómina, cumplimiento tributario y personal contable de planta.
Baker Tilly Costa Rica también plantea un modelo de servicios integrados. La firma trabaja en auditoría financiera, auditoría forense, cumplimiento, auditoría interna, impuestos, precios de transferencia, sostenibilidad ESG, transformación digital, finanzas corporativas, gobierno, riesgo y cumplimiento —GRC, por sus siglas en inglés—, nóminas, recursos humanos, derecho corporativo y transaccional, arbitraje, propiedad intelectual, fusiones y adquisiciones.
La diferencia entre estas redes y las Big Four no debe leerse únicamente como una cuestión de tamaño. Grant Thornton y Baker Tilly pueden competir con equipos internacionales, metodologías y especialidades similares, pero suelen posicionarse con una atención más cercana para empresas medianas, familiares o en fase de expansión. La elección dependerá del tipo de proyecto, presupuesto, industria, alcance internacional y necesidad de acompañamiento diario.
Estrategia, tecnología y talento
Otra categoría reúne firmas que trabajan con mayor énfasis en estrategia, operaciones, tecnología, datos y gestión de personas.
Accenture es uno de los nombres más visibles en transformación digital, servicios tecnológicos, automatización, inteligencia artificial, nube, ciberseguridad y operaciones. Su competencia se da tanto con las áreas de consultoría tecnológica de las Big Four como con empresas de software, integradores de tecnología y proveedores de servicios empresariales.
Firmas como McKinsey & Company y Boston Consulting Group (que abre este mes su oficina de consultoría en Costa Rica) se asocian más con proyectos de estrategia corporativa, crecimiento, productividad, reorganización, transformación de modelos de negocio y toma de decisiones de alta dirección.
Mercer representa otro segmento: consultoría de capital humano. Este tipo de firma trabaja con compensación, beneficios, estructura organizacional, evaluación de puestos, talento, liderazgo, gestión del desempeño, sucesión y cultura corporativa. En un mercado laboral donde las empresas compiten por profesionales bilingües, especialistas tecnológicos y personal de servicios corporativos, estos servicios han ganado relevancia.
También existen firmas especializadas en ciberseguridad, sostenibilidad, gobierno corporativo, riesgos, impuestos, precios de transferencia, asuntos regulatorios, comercio exterior, propiedad intelectual, datos, inteligencia artificial y reclutamiento. Estas empresas no siempre tienen el reconocimiento masivo de una Big Four, pero pueden ofrecer conocimientos más profundos en una necesidad concreta.

Legal y transacciones
Las firmas legales también compiten por una parte del mercado de asesoría empresarial. Bufetes como Arias, BLP, Dentons Muñoz, Consortium Legal, Facio & Cañas, García Bodán, Nassar Abogados, Sfera Legal y otras firmas locales o regionales participan en operaciones corporativas, fusiones y adquisiciones, inversión extranjera, competencia, banca y finanzas, propiedad intelectual, laboral, impuestos, bienes raíces, permisos, arbitraje y litigio.
En proyectos complejos, la frontera entre consultoría y asesoría legal se vuelve cada vez menos clara. Una compra de empresa, por ejemplo, puede requerir una valoración financiera, una revisión tributaria, análisis de riesgos laborales, debida diligencia legal, estudios de competencia, negociación contractual, definición de la estructura societaria e implementación tecnológica posterior.
Un mercado que cambia
Una empresa que implementa un sistema de facturación digital, por ejemplo, puede necesitar al mismo tiempo asesoría tributaria para cumplir sus obligaciones, apoyo tecnológico para integrar la plataforma, revisión legal de contratos y protección de datos, controles financieros para asegurar registros confiables y una estrategia de gestión del cambio para capacitar al personal. Las antiguas fronteras entre auditoría, tecnología, estrategia, legal y recursos humanos son cada vez menos rígidas.
Esa convergencia explica por qué las firmas amplían sus catálogos, crean equipos mixtos y compiten por áreas antes consideradas ajenas a su negocio tradicional. Grant Thornton ofrece servicios de analítica de datos, inteligencia de negocios, ciberseguridad y transformación organizacional, mientras Baker Tilly integra sostenibilidad, transformación digital, GRC, finanzas corporativas y soluciones de recursos humanos dentro de su portafolio.
En síntesis, las consultoras cumplen un papel menos visible que las compañías a las que asesoran, pero son parte importante de la actividad económica. Ayudan a estructurar inversiones, abrir operaciones, diseñar procesos, cumplir obligaciones, prevenir fraudes, gestionar riesgos, atraer talento y ejecutar transformaciones que muchas empresas no pueden enfrentar por sí solas.

