Desde que Roberto Artavia asumió la presidencia del Deportivo Saprissa, el club ha puesto la mira en una reestructuración financiera profunda y un plan de crecimiento a largo plazo.
En una entrevista con El Financiero, Artavia ofreció una visión clara y sin tapujos sobre el estado actual de la institución, destacando los desafíos inmediatos y la estrategia para garantizar la sostenibilidad futura del Monstruo Morado.
Artavia reveló que su llegada a la presidencia no estuvo marcada por sorpresas financieras, ya que había asesorado previamente a Horizonte Morado, Juan Carlos Rojas (anterior jerarca morado) y Gustavo Chinchilla (gerente anterior). “Había realizado prospecciones financieras en la búsqueda de inversionistas para Saprissa en el pasado, por lo que no me tomó por sorpresa,” afirmó.
En agosto del 2025, Rojas confirmó que el club poseía una deuda de $18 millones; sin embargo, a su ingreso como presidente, Artavia aseguró que, gracias a una inyección de capital de $6,5 millones por parte de los socios de Horizonte Morado, el monto se redujo en un 35% (quedó en poco menos de $12 millones).
El nuevo jerarca morado reconoció que también se reestructuró la deuda en términos de plazo, lo que hace que las amortizaciones y pagos de intereses sean menores y el flujo operativo genere excedentes que se pueden utilizar para invertir, brindando al club una “holgura para trabajar” y abordar los problemas estructurales con mayor calma.
El “clavo en el zapato”: La deuda con la Caja
El principal desafío financiero y la prioridad número uno en la agenda de Artavia es la deuda que Saprissa mantiene con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). El presidente morado calificó este compromiso como un “clavo en el zapato” y enfatizó su deseo de eliminarla “lo antes posible”.
Históricamente, Saprissa ha lidiado con montos significativos adeudados a la CCSS, un lastre que ha afectado la imagen y estabilidad del club en el pasado. Artavia confirmó que la administración actual se ha propuesto liquidar esta obligación para sanear las cuentas y enfocarse plenamente en el desarrollo deportivo y de infraestructura.

Visión a cinco años: infraestructura y sostenibilidad
Más allá de la cancelación de deudas, Artavia delineó una hoja de ruta que incluye importantes inversiones en infraestructura, siempre buscando evitar caer nuevamente en un endeudamiento abrumador.
Entre los proyectos están:
- Mejoras al Estadio Ricardo Saprissa: Enfocadas en seguridad, convivencia y accesibilidad.
- Un Centro de Entrenamiento de primer nivel: Que reúna todas las condiciones requeridas, idealmente ubicado cerca del estadio.
Estos ambiciosos proyectos, según Artavia, se financiarán con el tiempo mediante una estrategia de crecimiento a cinco años, que se basa en la consolidación de alianzas. “Esto implica establecer relaciones con la comunidad empresarial, más anunciantes y patrocinadores e invitar a otros inversionistas,” explicó.
Transparencia como pilar estratégico
Para Artavia, la clave para manejar la presión inherente al fútbol y construir una base financiera sólida es la transparencia.
“Quiero ser absolutamente transparente porque la transparencia genera confianza, y la confianza reduce los costos de transacción”, sostuvo el presidente. Esta política de comunicación abierta —que incluye la explicación detallada de la deuda, la planilla y los planes del club en diversos foros— busca generar un ambiente seguro que permita a patrocinadores, inversionistas y aficionados sumarse a la estrategia clara del Saprissa. “Los rumores se combaten con transparencia y una verdad visible”, concluyó.
La entrevista completa con Roberto Artavia, donde se detallan las estrategias financieras, los planes de infraestructura y la visión de sostenibilidad para el Deportivo Saprissa, será publicada próximamente en El Financiero.
