Por: Roberto Artavia.  Hace 5 días
Conferencia de Prensa sobre presentación de las Comisiones de Reforma del Estado y Administración Pública, Casa Presidencial, Costa Rica. 22 Junio 2018. Foto Julieth Méndez
Conferencia de Prensa sobre presentación de las Comisiones de Reforma del Estado y Administración Pública, Casa Presidencial, Costa Rica. 22 Junio 2018. Foto Julieth Méndez

En Costa Rica los mejores planes y acuerdos tienden a ser desechados para siempre “buscar uno mejor”. En junio de 2017, nueve presidentes de partidos políticos con representación legislativa firmaron el Acuerdo Nacional: 59 acuerdos, muchos de ellos específicos y unos cuantos que quizás requieren de mayor definición.

Don Carlos Alvarado incluyó los acuerdos en su programa de gobierno, lo que nos dio esperanza de que lo acordado entraría rápidamente en la corriente legislativa y en los planes ministeriales. Los jefes de las cuatro fracciones legislativas más grandes reafirmaron en un evento público que estaban comprometidos con el cumplimiento pleno de lo acordado.

Algunos de los acuerdos específicos fueron propuestos por “expertos temáticos” que hoy ocupan altos cargos en el gobierno; lo que nos dio mayor esperanza de que avanzaran rápido; aunque debo reconocer que don Rodolfo Piza siempre decía “el diablo está en los detalles”, frase muy molesta, pues es de esas a las que siempre se puede recurrir cuando uno no quiere hacer algo.

¿Va de nuevo?

La elección de una nueva junta de notables suena como otro intento de proponer una agenda que en buena parte ya fue propuesta y acordada. Si tiene que existir, debiera tomar el Acuerdo Nacional como punto de partida y exigir su cumplimiento pleno, afinando algunas definiciones y planes, cuando lo crean necesario.

Los acuerdos son ricos en oportunidades estratégicas para la reforma del Estado, para el combate a la pobreza, para la reorganización del empleo público, para el avance de la infraestructura —en que por cierto debo reconocer que doña Claudia sí ha tomado proyectos del acuerdo y los ha impulsado— para la reforma del reglamento de la Asamblea y mucho más.

La “junta de notables” no debe desgastarse en “reinventar la rueda”. Hay temas de importancia que no forman parte del Acuerdo Nacional —seguridad y reforma de pensiones, por ejemplo— pero de ninguna manera se debe iniciar de cero lo que ya fue acordado y comprometido por siete de las actuales fracciones legislativas.

Si no lo conocen a fondo, estaría encantado de presentárselos en detalle.