Opinión

Editorial: Promoción de las economías regionales

La altísima concentración del PIB en unos pocos cantones tiene implicaciones, no solo sobre la productividad del país, sino también sobre indicadores sociales y de movilidad de la población

Según el más reciente Informe del Estado de la Nación, la generación del Producto Interno Bruto de Costa Rica está concentrada en unos cuantos cantones, en especial aquellos ubicados en la Gran Área Metropolitana (GAM) y en algunas cabeceras de provincia. De hecho, de acuerdo con los datos de la matriz insumo–producto del Banco Central, solo seis de los ochenta y tres cantones del país explican el 51% de la producción nacional. Se tratan de San José, Alajuela, Heredia, Desamparados, Cartago y Santa Ana.

Esta altísima concentración tiene importantes implicaciones, no solo sobre la productividad del país, sino también sobre indicadores sociales y de movilidad de la población. Por ejemplo, la concentración de la producción está igualmente vinculada a la concentración de la riqueza, lo que hace desmejorar los indicadores de pobreza de los cantones alejados de la periferia. De hecho, entre más cercanos sean los cantones a las costas y las fronteras, empeoran los índices educativos, de salud, de empleo y de pobreza, entre otros.

Además, según el Programa Estado de la Nación (PEN), las políticas públicas también han estado orientadas a fortalecer la prestación de servicios y atender las necesidades de estos pocos cantones que concentran la mayor parte de la producción. Todo lo anterior, en detrimento de los cantones menos relevantes para la generación de producción, los cuales han visto disminuida la porción de servicios públicos prestados por el Estado.

Aunque muchas son las causas que provocan este fenómeno de concentración de la producción, existen medidas que pueden adoptarse para favorecer una mayor vinculación entre el desarrollo de los cantones más avanzados y los menos favorecidos. En gran parte, el desarrollo de las regiones depende de la efectividad de los gobiernos locales para atraer actividades productivas que generen un mayor valor agregado a sus habitantes. Ello permitiría que los procesos productivos tengan un mayor componente local y se eliminen ineficiencias que elevan los costos de producción. Por ejemplo, la falta de desarrollo de economías regionales, incrementa los costos de transporte, pues los productos agrícolas que se producen en mayor proporción en la periferia deben ser transportados para su procesamiento en el centro del país.

Lo anterior se inicia con un ordenamiento de los planes reguladores de los gobiernos locales, los cuales incluso son inexistentes en algunos municipios alejados de la GAM. Estos planes reguladores deben considerar los productos y servicios potenciales en los cuales las distintas regiones tienen ventajas de localización sobre otras del país, con el fin de crear un programa de atracción de inversiones y de empresas específicas a esas actividades.

Aunque muchas son las causas que provocan este fenómeno de concentración de la producción, existen medidas que pueden adoptarse para favorecer una mayor vinculación entre el desarrollo de los cantones más avanzados y los menos favorecidos. En gran parte, el desarrollo de las regiones depende de la efectividad de los gobiernos locales para atraer actividades productivas que generen un mayor valor agregado a sus habitantes.

La atracción de inversiones regionales debe ir de la mano con la búsqueda de encadenamientos con productores dentro de cada región con el fin de promover la generación de producto local y fortalecer las cadenas productivas regionales para crear mayor cantidad de empleo y riqueza local. Para ello, se deben identificar las carencias que impiden el desarrollo de estas actividades, por ejemplo, en materia de infraestructura, educación o capacidades técnicas, con el fin de alinear las políticas de las instituciones públicas regionales y nacionales a cargo de atender estar brechas con la misma intensidad con las que se actúa en los cantones más desarrollados.

En materia de desregulación, es importante identificar los trámites que elevan los costos de conducir negocios y establecer empresas en las regiones más alejadas del país. Muchas veces, los trámites deben realizarse en oficinas que no tienen presencia regional. Así, los gobiernos locales podrían colaborar con la creación de ventanillas únicas de trámites que integren no solo las exigencias municipales, sino también que centralicen otros trámites solicitados por múltiples instituciones del Estado.

Por último, es importante promover y fortalecer la organización de grupos empresariales y ciudadanos, para fomentar una coordinación de esfuerzos con los gobiernos locales. Esto permitiría acercar las necesidades de los grupos productivos con los proyectos municipales y alertar a las autoridades cuando se detecte un desalineamiento de los planes estratégicos para el desarrollo de las economías regionales posibles, lo cual permitiría desconcentrar de manera estructurada esa producción que se realiza en unos pocos lugares.