Opinión

Editorial: Un atisbo de esperanza

La Figura Pública 2018, seleccionada por EF, la ha recordado a Costa Rica que los cargos de autoridad se asumen para impulsar con arrojo, determinación y sentido de la responsabilidad decisiones necesarias aunque difíciles e impopulares

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Como suele hacerlo cada fin de año, desde 1996, El Financiero realizó el pasado lunes 26 de noviembre la ceremonia en que revela y premia al Empresario del Año, entrega menciones especiales y reconoce la gestión de una figura pública. En esta ocasión se reconoció el esfuerzo, visión, innovación, constancia, sacrificio y valores éticos de 12 mujeres y hombres de negocios que contribuyen con el desarrollo del país, así como a una jerarca gubernamental –Rocío Aguilar, ministra de Hacienda– que se ha encargado de recordarle a Costa Rica que los cargos de autoridad se asumen para tomar e impulsar –con arrojo, determinación y sentido de la responsabilidad– decisiones necesarias aunque difíciles e impopulares, y no para figurar, desperdiciar el tiempo o pasar por algún despacho sin pena ni gloria.








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