Opinión

El espejismo del colón fuerte

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En Costa Rica se ha desarrollado una relación emocional con el tipo de cambio y no tan analítica, como debería ser: cuando el dólar baja, se celebra; cuando sube, se alarma, como si fuera un marcador que define si la economía va ganando o perdiendo. No muchos logran comprender a fondo sus implicaciones y que, como en todo, los extremos son malos y, con los dólares, no son amores sino dolores, porque la economía no funciona con aplausos ni con sustos.








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