Opinión

La mayor debilidad de China frente a la IA

A fines de abril, un tribunal chino dictaminó que una empresa de inteligencia artificial no podía despedir legalmente a un empleado por el mero hecho de que su puesto de trabajo se hubiera automatizado. Poco después, los reguladores chinos suspendieron la concesión de nuevas licencias para vehículos autónomos en todo el país, en respuesta a un fallo masivo de los robotaxis de Wuhan, una ciudad donde los taxistas llevaban tiempo pidiendo a las autoridades un freno al despliegue de esta tecnología.

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