Por: Fernando E. Naranjo.   5 marzo
Urge un viraje en el manejo de la política económica para que volvamos a tener un mayor dinamismo en la producción interna. Sólo así, la reforma tributaria dará los frutos deseados.
Urge un viraje en el manejo de la política económica para que volvamos a tener un mayor dinamismo en la producción interna. Sólo así, la reforma tributaria dará los frutos deseados.

La economía nacional está creciendo alrededor de 2%, según las estimaciones del Banco Central de Costa Rica. Inclusive, en el Programa Macroeconómico, esta institución hace pocas semanas, proyectó un crecimiento de 2,5% para el 2020.

Sin duda, mientras la producción nacional no vuelva a crecer a las tasas históricas de la última década, la recaudación tributaria no mostrará el dinamismo del pasado.

Todos los costarricenses estamos conscientes de la importancia que tuvo la aprobación, por parte de la Asamblea Legislativa, de la Ley Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, aprobada en diciembre del 2018. Sin embargo, este paso tan importante no va a ser suficiente para mejorar, sostenidamente, la situación hacendaria.

En repetidas ocasiones he insistido en que, mientras el país tenga un tipo de cambio distorsionado por la forma cómo el gobierno ha decidido financiar el déficit fiscal, no habrá posibilidad de que la economía nacional vuelva a crecer a tasas superiores al 3%.

El tema parece complejo, pero es simple. La apreciación que ha tenido nuestra moneda en los últimos tiempos ha encarecido, comparativamente, a nivel internacional, la producción doméstica.

Esto ha restado competitividad a nuestro sector exportador de bienes y, también, de servicios, incluido el turismo.

Hacer cambios

El efecto negativo de un tipo de cambio apreciado por la crisis fiscal, lo van a sentir, todavía más fuertemente en el futuro, los productores nacionales, quienes no pueden competir con los productos de países cercanos, como Colombia, México, Perú y Chile, tan solo para mencionar algunos de los principales competidores que tiene Costa Rica.

Cuando la producción interna vuelva a crecer a tasas más elevadas, la recaudación de impuestos va a crecer más satisfactoriamente y eso será un factor importante para aliviar la difícil y complicada situación hacendaria por la cual hemos atravesado en los últimos años.

Al cierre del 2019, mientras nuestra moneda, el colón, se había devaluado 2% en el período de los 10 años anteriores, México había devaluado su moneda en 44%, Colombia 60%, Chile 48%, y Perú 15%, en el mismo período.

Menciono estas cifras pues resaltan la urgencia de que las autoridades de Gobierno hagan un viraje en la política cambiaria, que favorezca el aumento en el tipo cambio y, en parte, se empiece a restituir el nivel de competitividad de los productores costarricenses.

Si esto no ocurriera, la economía nacional no se va a reactivar y no vamos a recuperar el terreno perdido en la inversión privada. Tampoco será posible crear nuevas plazas de trabajo que vengan a aliviar el gran problema de la alta tasa de desempleo (12,4% y más de 300.000 costarricenses desempleados).

“Mientras el país tenga un tipo de cambio distorsionado por la forma cómo el gobierno ha decidido financiar el déficit fiscal, no habrá posibilidad de que la economía nacional vuelva a crecer a tasas superiores al 3%“.

El Gobierno ha insistido mucho en cambiar las expectativas de consumidores y empresarios. Me pregunto, si un requisito importante para lograrlo no sería llegar a algún grado de entendimiento con el Fondo Monetario Internacional? Siento que esta es, en las circunstancias actuales, una condición necesaria para variar las expectativas negativas que siguen afectando adversamente la evolución de la economía nacional y concretamente la inversión privada.

La oportunidad de hacer cambios la tenemos. Comprendo que esto no es sencillo, pero urge un viraje en el manejo de la política económica para que volvamos a tener un mayor dinamismo en la producción interna. Sólo así, la reforma tributaria dará los frutos deseados.