Por: Ann Mettler y Cyril García.   10 diciembre, 2020
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La crisis del COVID-19 ha presentado a Europa una de esas pocas oportunidades que se tienen en la vida para lanzar una nueva era de crecimiento económico. Si el sector privado y los gobiernos de toda la Unión Europea colaboran entre sí para idear políticas osadas e innovadoras en el corto plazo, podrían dar respuesta no solo a la crisis actual sino fomentar una inversión continua y creación de empleo hasta muy entrado el futuro.

La UE está dando un paso al frente con 750.000 millones de euros ($888.000 millones) de un nuevo paquete de estímulo como parte de su iniciativa UE de Próxima Generación, un tercio del cual está comprometido para proyectos relacionados con el cambio climático, incluida la investigación sobre soluciones con bajas emisiones de carbono. A medida que estos fondos vayan viéndose a la economía real, ampliarán la comprensión de cómo las inversiones vinculadas al clima pueden tener un efecto positivo en las comunidades en que habitamos y las empresas en que trabajamos.

Para asegurar un máximo de efecto, Capgemini Invent  publicó hace poco “Fit for Net-Zero”, el primer análisis económico en su tipo sobre las oportunidades de inversión actualmente disponibles. Encargado por Breakthrough Energy, una red de entidades e iniciativas orientadas al clima respaldada por el filántropo Bill Gates, el informe identifica 55 proyectos con bajo uso de carbono en toda Europa que están listos para recibir inversiones.

Cada proyecto apunta a aumentar la escala de nuevas tecnologías y modelos de negocios que ayudarán al continente a alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050, y todos pertenecen a uno de cinco sectores cruciales: energía, industria, construcción, transporte y agricultura. Más aún, cada proyecto se encuentra en un nivel de madurez distinto, representando todo el espectro del ciclo de innovación, desde la demostración de etapa temprana hasta el despliegue de etapa adulta, lo que ayuda a diversificar el riesgo. Juntos, estos proyectos tienen el potencial de revigorizar y transformar la economía europea.

Según nuestro informe, el desarrollo y despliegue de estos proyectos puede crear una oportunidad de mercado por 12.900 millones de euros, sustentar 12,7 millones de empleos y ayudar a la UE a lograr sus ambiciosos objetivos de reducción de emisiones para mediados de este siglo. Para tener un impacto así, cada proyecto requiere su propia combinación de creatividad del sector privado e inversión de capital, además de financiación pública y un marco de políticas adecuadamente alineadas por parte de la UE y sus 27 estados miembros.

¿Cómo son estos proyectos innovadores y qué políticas necesitan como apoyo? Consideremos los parques eólicos costeros flotantes. Las costas de bajamar europeas ya están repletas de turbinas eólicas, pero hasta hace poco había sido demasiado costoso desarrollar parques eólicos en las aguas profundas donde se encuentra un 80% del potencial generador de energía eólica costera. Con la construcción de 100 parques eólicos flotantes de gran escala para 2030 en los Mares Báltico y del Norte y en el Océano Atlántico podemos empezar a aprovechar este vasto potencial y elevar rápidamente la producción de energía renovable en Portugal, Suecia y Estonia.

En cuanto a las políticas, programas como Horizon Europe, el principal vehículo europeo de financiación de la investigación y la innovación, puede acelerar los avances en el diseño de las paletas y, en último término, reducir los costes de las turbinas que no tienen necesidad de estar fijadas permanentemente al suelo marino.

Otra área promisoria para la inversión es la “Agricultura 4.0”. En el sector agrícola europeo, el ritmo de absorción de las tecnologías digitales va a la zaga del de otros sectores de la industria, debido a limitaciones de margen de los equipos agrícolas y a una relativa falta de capacidad de inversión.

Si los granjeros, las compañías tecnológicas, las universidades y otros actores colaboraran para identificar las mejores prácticas de tecnologías agrícolas –como imágenes por satélite, robótica y cadenas de bloques- podrían crear un mercado de 10.000 millones de euros para 2050 que, además, ayudaría a bajar las emisiones. Si hacemos que la agricultura entre de lleno a la era digital, podemos lograr que el sector sea más atractivo para una generación más joven de agricultores que deseen elevar la eficiencia del cultivo de nuestras frutas y verduras, la crianza de nuestro ganado y el manejo de la tierra arable y los bosques.

Para finalizar, hay numerosas oportunidades en la renovación de edificios públicos. Las escuelas, los hospitales y otros centros de uso público son vitales para cualquier comunidad, pero en Europa tienden a estar entre las formas de infraestructura más viejas y menos eficientes energéticamente. En su conjunto, los edificios europeos representan un 40% del consumo de energía de la UE.

Con la ayuda de nuevas tecnologías de modelación digital, la renovación de edificios públicos en toda Europa con materiales de última generación como la aislación con aerogel y ventanas glaseadas al vacío (lo que mejora la aislación y aumenta la penetración de la luz natural) podría reducir notablemente las emisiones de dióxido de carbono, bajar los costes de energía pública y proveer 660.000 empleos locales. Entre las posibles medidas para ayudar a elevar las tasas de renovación en la UE al menos un 3% anual se encuentran la recién anunciada Renovation Wave, inversiones en el desarrollo de la fuerza laboral y medidas para descarbonizar las cadenas de suministro del sector de la construcción.

Incluso con todo su potencial, estas tres áreas de inversión son apenas rasguños en la superficie de lo que es posible hacer en Europa. Otros proyectos de la lista son giga-fábricas que produzcan baterías de iones de litio, nuevas formas de movilidad urbana como los vehículos autónomos compartidos, proteínas de insectos para reducir las emisiones del ganado e “hidrógeno verde” para bajar las emisiones de las cerca de 500 plantas siderúrgicas de Europa.

Sabemos que para lograr un futuro de bajas emisiones se necesita innovar. La identificación de estos proyectos ahora representa el hito más reciente en nuestro camino hacia las cero emisiones netas para 2050, y a afianzar a Europa como líder global de los mercados de tecnologías climáticas de las que el planeta dependerá cada vez más.

A medida que los fondos de recuperación que la UE ha asignado para luchar contra el cambio climático comiencen a evidenciarse en la economía, debemos asegurarnos de que los líderes políticos y empresariales de todos los niveles se centren en acordar políticas coordinadas y de sentido común, que promuevan y apoyen adecuadamente la investigación e innovación en tecnologías de bajas emisiones de carbono. No es fácil desarrollarlas y ampliar su escala de adopción. Más precisamente, toman tiempo, recurso que ya no podemos permitirnos derrochar.

Ann Mettler, Directora Sénior de Breakthrough Energy, fue jefa del Centro Europeo de Estrategias Políticas, el centro de estudios propio de la Comisión Europea. Cyril García, Director Ejecutivo de Capgemini Invent, es miembro de la Junta Ejecutiva de Capgemini Group.