La elección del próximo 4 de febrero no se trata solamente de definir quién será el próximo presidente de la República o quiénes ocuparán curules en la Asamblea Legislativa. Se trata también de escoger un modelo de sociedad, proteger nuestro sistema democrático, defender los valores republicanos y mantener la estabilidad económica.
También está en juego la continuación de cambios importantes que algunos han querido minimizar pero que son realidad gracias al primer gobierno del Partido Acción Ciudadana (PAC). Detallo a continuación los más significativos.
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En relación con la política social un cambio importante durante los últimos años fue la introducción de la Estrategia Puente al Desarrollo, que modificó el paradigma para hacer frente a la pobreza extrema, gracias al acompañamiento durante el proceso, el empoderamiento de mujeres jefas de hogar, el otorgamiento de beneficios del IMAS y el acceso oportuno a programas como el seguro de salud de la CCSS y las capacitaciones en el INA.
Los datos sobre la pobreza muestran una mejora considerable. La pobreza extrema pasó de 6,7% en 2014 a un 5,7% en 2017, es decir, alrededor de 38.000 personas lograron salir de la situación que les impedía satisfacer sus necesidades alimentarias. Los resultados observados también dan evidencia de la reducción de la pobreza en zonas rurales, pasando de 30,3% en 2014 a 24,1% en 2017.
Otros cambios tuvieron lugar en el sistema penitenciario. En el pasado, quisieron tapar la dura realidad de la pobreza con la criminalización. Llenaron cárceles de gente pobre. Llenaron cárceles en condiciones inhumanas. Y eso dichosamente cambió.
La gestión del Ministerio de Justicia, que construyó por primera vez en décadas tres centros nuevos, devolvió la dignidad a las personas privadas de libertad, con el objetivo de darle seguridad y paz a toda la sociedad.
El primer gobierno del PAC supo poner primero su responsabilidad con los Derechos Humanos y no con las encuestas de opinión. Dar visibilidad y hacer mejoras en el sistema penitenciario fue definitivamente una de las transformaciones sociales más relevantes de este período.
Los cambios fueron notorios en la seguridad social, otro eje de nuestro amplio sistema de protección social.
En primer lugar, a pesar de la difícil situación fiscal, el gobierno tomó la decisión de saldar su deuda histórica con la CCSS, un paso importante para consolidar sus finanzas.
Se logró también facilitar el acceso al seguro de salud a diferentes grupos como el caso de las mujeres trabajadoras domésticas y las parejas del mismo sexo.
También, se firmó el decreto ejecutivo que permitió la fecundación in vitro en el país, el cual obliga a la CCSS a incluir la FIV dentro de sus tratamientos, en acatamiento a lo dispuesto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).
En materia laboral, también hubo importantes cambios. El primero y más profundo fue la aprobación de la Reforma Procesal Laboral, que significó una actualización del Código de Trabajo de 1943.
Asimismo, el diálogo constante entre el sector empresarial y el de trabajadores permitió contar con una nueva forma de ajuste de salarios mínimos para el sector privado y también el establecimiento de una mesa de trabajo tripartita para reducir la informalidad en el empleo. A propósito del amplio diálogo con sectores, el Programa Estado de la Nación ha sido claro en señalar la reducción significativa en las protestas sociales desde mayo de 2014.
La respuesta ante la crisis migratoria de los cubanos y ante los desastres naturales como el huracán Otto y la tormenta tropical Nate fueron también muestras de cambio.
Situaciones de emergencia que mostraron a una sociedad costarricense solidaria, pero también permitieron ver el compromiso de este gobierno para resolver esas situaciones complejas y dramáticas que afectaron a miles de personas. El poder político tiene sentido cuando está al servicio de la gente.
En el ámbito económico, Costa Rica ha tenido un comportamiento estable con baja inflación y bajas tasas de interés, pero el desequilibrio fiscal es un riesgo no resuelto.
Por mandatos constitucionales o leyes específicas, el gobierno debe hacer frente a una serie de gastos poco flexibles que ocasionaron un elevado déficit fiscal. Aunque más impuestos no generan réditos políticos, esta administración ha buscado que los proyectos de ley se aprueben como la ley contra el fraude fiscal o el impuesto a sociedades anónimas para dar recursos al Ministerio de Seguridad.
En lo administrativo, se realizaron cambios como la retención de un porcentaje de impuesto sobre la renta a cobros realizados con tarjetas de crédito y débito, que elevó la recaudación en un 8%, según el Banco Mundial. Pero los proyectos sustantivos -impuesto sobre la renta y al valor agregado- no han sido posibles de aprobar.
En obra pública, a pesar de trabas burocráticas, fue posible construir el nuevo Puente Alfredo González Flores, el Puente Yolanda Oreamuno y el inicio del puente en Lindora.
Fue posible la mayor inversión en infraestructura educativa de la historia (¢190.600 millones entre 2014 y 2016), la mayor inversión en acueductos (¢19 mil millones en 2016), y la construcción del mercado mayorista de la región Chorotega y el Centro Nacional de Convenciones, próximos a ser concluidos.
Para una mayor competitividad, la próxima administración deberá avanzar decididamente en cerrar la brecha existente en materia de infraestructura.
En materia ambiental, tenemos de frente el reto de la adaptación al cambio climático y de cumplir con los acuerdos internacionales suscritos en París. Esta semana se dio un gran paso en esa dirección con la firma de la Ley de Incentivos al Transporte Eléctrico, que se basará en el exitoso modelo de fuentes renovables del ICE.
Avanzar en la transición energética y la descarbonización de la economía son ejes en los cuales solo el programa de gobierno del PAC plantea la ruta correcta.
Para reducir el desempleo estructural de Costa Rica, donde 70% de las personas desempleadas no ha concluido la secundaria, se requieren políticas integrales como la inclusión educativa y el fortalecimiento del agro, mientras se hace frente a los retos que plantea la IV revolución industrial. Esta es una tarea pendiente, pero esa visión se encuentra en el plan de gobierno de Carlos Alvarado.
Recientemente, en una publicación en redes sociales, Carlos citaba una frase de la escritora chilena Marcela Serrano: “El pasado es un refugio seguro, una tentación constante y, sin embargo, el futuro es el único sitio donde podemos ir”. De ello va este proceso, de admitir que sin ser perfecto, el PAC ofrece la mejor alterativa para caminar hacia adelante en los que temas centrales del desarrollo nacional, y sobre todo de permitir que sean otras generaciones las que construyan el país del bicentenario.
Los resultados no hacen a Carlos infalible, los resultados lo legitiman para la continuidad de un proyecto que sigue en proceso. Elegir a Carlos es seguir construyendo una Costa Rica más próspera, solidaria e inclusiva. Una nación donde quepamos todas y todos. Elegir a Carlos es elegir el futuro que queremos.
El autor es economista, máster en Desarrollo Económico de la Universidad de Harvard.