Opinión

Nómadas digitales: un buen negocio

Por tratarse de una tendencia nueva, muchos países no tienen esta figura regulada, lo que en la práctica implica numerosos obstáculos y limitaciones

La pandemia ha forzado una digitalización acelerada e importantes cambios culturales que permiten mayor flexibilidad para trabajar. Esto se ve reflejado en los nómadas digitales, que ya existían desde hace mucho tiempo, pero que a raíz de la pandemia se han convertido en un fenómeno con el potencial de crecer dramáticamente en los próximos años.

Muchos gobiernos están aprovechando esta tendencia y desarrollando iniciativas migratorias, fiscales y tecnológicas innovadoras para atraer a estos nómadas digitales, como uno de los mecanismos de reactivación de la actividad económica en sus países.

Cabañas Bambura, en Playa Hermosa, Bahía Ballena, Osa, está cerca de la playa y ofrece un entorno de naturaleza. Ahí se puede hace teletrabajo. Foto Cortesía

¿Qué son los nómadas digitales?

Los nómadas digitales son trabajadores remotos, o a distancia, que no son nacionales del lugar donde trabajan, realizan sus labores por medio de Internet, y se mudan de país con frecuencia, ya sea en cuestión de semanas o meses. Se caracterizan por:

  1. Hacer uso de tecnología para trabajar desde cualquier país.
  2. Combinar turismo con trabajo.
  3. Trabajar en proyectos que no están directamente ligados al país destino.
  4. No desplazar mano de obra local.
  5. Ya sea depender de un patrono o empleador, o bien ser independientes o freelancers.

Estos trabajadores requieren flexibilidad en cuanto a tiempo de permanencia en un territorio sin perder su estatus migratorio, porque posiblemente viajarán con frecuencia. No se les debe exigir un garante o patrocinador local, pues trabajan con empleadores o clientes en el exterior. Finalmente, a los nómadas digitales les es imprescindible contar con una buena plataforma digital para realizar todos sus trámites, pues desempeñan sus funciones de manera virtual.

Por tratarse de una tendencia nueva, muchos países no tienen esta figura regulada, lo que en la práctica implica numerosos obstáculos y limitaciones, como, por ejemplo, que se les exija demostrar una relación laboral con un patrono en el país receptor, o un contrato con un proyecto local. También ocurre que, al no contar con un documento de identificación nacional, no puedan acceder a ciertos servicios básicos. En muchos casos corren incluso el riesgo de ser objeto de doble imposición, tanto de cargas tributarias como de seguridad social.

En contraste, en cuestión de un año, a partir del 2020, 13 países han emitido legislación creando visas específicas para nómadas digitales: Antigua & Barbuda, Bahamas, Barbados, Bermuda, Colombia, Croacia, Estonia, Georgia, Gran Caimán, Islandia, Mauricio, Montserrat, y Emiratos Árabes Unidos (Dubai). En febrero de este año se inauguró en Portugal el primer pueblo específicamente destinado a atraer nómadas digitales, ubicado en la isla de Madeira. Esto es clara señal de que existe un creciente interés de muchas naciones en posicionarse como destino atractivo para esta fuerza laboral.

En la corriente legislativa de Costa Rica existe un proyecto de ley para regular a los nómadas digitales, bajo el expediente N.º 22.215, titulado “Ley para Atraer Trabajadores y Prestadores Remotos de Servicios de Carácter Internacional”. Esta propuesta posee las características de las visas de nómadas digitales que se usan a nivel internacional para atraer a este tipo de trabajadores. El proyecto fue presentado por el diputado Carlos Ricardo Benavides y tiene el potencial de convertirse en un elemento importante de reactivación de la actividad económica en el país.

¿Por qué nos interesa atraerlos?

Turismo no tradicional. Igual que un turista, los nómadas digitales traen divisas al país y consumen bienes y servicios, pero con el potencial de hacerlo en una mayor medida y amplitud. Debido a su corta permanencia, un turista tradicional se limita a pagar hospedaje en algún hotel o alojamiento, visitar parques nacionales, comprar paquetes turísticos o tours, y consumir alimentos y bebidas. Por su parte, los nómadas digitales consumirán estos mismos servicios, sólo que en mayor cantidad debido a que permanecen por más tiempo en el país. Sumado a ello, requerirán una gama más amplia de bienes y servicios, tales como contratos de alquiler, de Internet, compras en supermercados, gimnasio, salones de belleza, matrículas en centros educativos, etc.

No constituyen una amenaza. Debido a que los nómadas digitales no desplazan mano de obra local, no constituyen una amenaza para la fuerza laboral que se encuentra desempleada. Al contrario, apoyan la creación de puestos de trabajo y el encadenamiento productivo mediante el consumo de bienes y servicios.

La publicidad de boca en boca de quienes visitan nuestro país y lo recomiendan con sus amigos, familiares y en redes sociales, es un elemento vital para ser atractivos en el escenario mundial. Considerando el boom que tendrán los nómadas digitales en los próximos meses y años, es vital atraerlos para que afiancen nuestro posicionamiento alrededor del mundo como un lugar maravilloso para visitar y residir.

Estamos ante una realidad: la pandemia cambió el mercado laboral en todo el mundo y Costa Rica tiene hoy una gran oportunidad de ser uno de los países pioneros en la atracción de nómadas digitales.