Opinión

Para no sucumbir, la democracia debe gobernar al capitalismo

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Los intentos que se están haciendo de torpedear la cooperación tributaria multilateral son el núcleo de un programa global que busca sustituir la gobernanza democrática por un régimen coercitivo dominado por los ultrarricos, o lo que llamamos «cesarismo del siglo XXI». De modo que cualquier estrategia para contrarrestarlo debe partir de la comprensión de que gravar la riqueza extrema es esencial para salvar la democracia.








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