El hecho de que la deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) no baje del 60% hace que el Gobierno deba cumplir con la regla fiscal y, según las proyecciones del Ministerio de Hacienda, esto se mantendría así hasta el 2031 si no se toman medidas, lo que encadena a las finanzas públicas en una especie de trampa de la que cuesta salir.
