La vida diaria está marcada por estereotipos: esas ideas simplificadas y muchas veces inexactas, a veces conscientes y a veces inconscientes. Las usamos para asignarle etiquetas a grupos grandes de personas, sin contemplar sus características individuales. Un gran ejemplo de este fenómeno se observa cada cuatro años, cuando llegan las elecciones nacionales. En este contexto, nunca falta quien dice que los jóvenes son siempre progresistas.
