Por: Ana Yancy Flores.   4 junio
Los bombones son uno de los productos tradicionales de la marca. Foto cortesía El Legado
Los bombones son uno de los productos tradicionales de la marca. Foto cortesía El Legado

Las empresas familiares son un importante motor de las economías. Pero, en tiempos modernos, la realidad de las cosas es que muy pocas sobreviven al cambio generacional. En Productos El Legado, empresa familiar con 22 años en el mercado y popularmente conocida por la producción de dulces ticos, la clave para la permanencia es y será la innovación, no solo en los productos sino también en su forma de pensar.

Esta empresa, que nació en 1975 en tierras brumosas, ha logrado incorporar con éxito una cultura de innovación entre sus líderes y sus colaboradores. Para ello, cuentan con un departamento de innovación y desarrollo y han sabido tender puentes entre la primera, segunda y tercera generación, a fin de que las ideas y el conocimiento se fusionen.

“En el año 2010 ingresa a laborar a la empresa la tercera generación. Poco a poco, fueron aprendiendo de los diferentes puestos y negocios. Aunque el aprendizaje es constante, el principal reto estuvo en la combinación de experiencia e ideas nuevas que se mezclaron, todo producto de la sucesión. Finalmente, se crea una sinergia entre experiencia y profesionalización de las gerencias, que comienza a dar sus frutos a mediados del 2015 con cambios importantes de imagen, industrialización, eficiencia en los procesos y creación de productos nuevos”, explica sobre este experiencia Rodolfo Rosello, gerente general de El Legado.

El año anterior, el trabajo de esta pyme, popularmente conocida por sus cajetas y sus masmelos cubiertos de chocolate, fue por primera vez reconocido por la empresa Walmart, de quien es proveedor. Anualmente, la multinacional realiza el concurso Proveedor de Excelencia en el que El Legado ganó en la categoría Pyme, Una mano para crecer, el cual es parte de un programa promovido por Walmart. En este ocasión, participaron más de 300 pymes.

En el 2018, la pyme nacional fue reconocida en los premios Proveedor de Excelencia, organizados por la multinacional Walmart. Foto cortesía El Legado
En el 2018, la pyme nacional fue reconocida en los premios Proveedor de Excelencia, organizados por la multinacional Walmart. Foto cortesía El Legado

Capacidad de logística, innovación, sostenibilidad y crecimiento fueron algunos de los criterios que se tomaron en cuenta para otorgar el reconocimiento.

Dulce tradición

Echando el reloj hacia atrás, un par de décadas, El Legado, que debe su nombre justamente a la herencia y al conocimiento para producir dulces, comenzó operaciones como lo han hecho muchas de las empresas actuales: a pequeña escala, como una idea de emprendimiento que nace en la casa.

En 1975, a Graciela Portugués se le ocurrió formar una pequeña empresa de dulces, en la que la cajeta sería el producto estrella. Sus nietos no solo apoyaron la idea sino que también salieron a la calle a recorrer pulperías y negocios de Cartago, ofreciendo los dulces.

Fue así como poco a poco se ganaron un anaquel dentro de los comercios de la época, y es por esa razón que los ticos recuerdan estos dulces como un producto habitual en este tipo de negocios.

Las cajetas fueron el primer producto con la que El Legado llega a las pulperías de la época. Foto cortesía El Legado
Las cajetas fueron el primer producto con la que El Legado llega a las pulperías de la época. Foto cortesía El Legado

Para 1997, la empresa se constituye formalmente como “Productos Alimenticios El Legado S.A. Fueron Rodolfo Roselló y su esposa, Ana Lucrecia Granados, los encargados de comenzar a darle forma a la empresa y quienes introducen distintas líneas de cajetas y los famosos bombones (los masmelos cubiertos de chocolate). Con estos productos, las ventas se dispararon.

Con el nuevo milenio llegan nuevos productos a la familia de El Legado; entre ellos: masmelos, almendras cubiertas con chocolate amargo y Las Dulcineas, un dulce cubierto de chocolate cuyas propiedades digestivas gustaron entre los consumidores y que, según la empresa, es en la actualidad su producto más vendido.

Para el 2010, cuando ingresa a trabajar la tercera generación, se produce una fusión de experiencia y nuevos pensamientos, la cual culmina en el 2015 en un proceso de rediseño de imagen, industrialización, eficiencia en los procesos y, por supuesto, creación de más dulces.

Actualmente, la pyme nacional comercializa cuanto dulce pueda imaginarse. Entre ellos: chocolates, cajetas, fruta confitada, gomitas, masmelos, galletas, tártaras, turrones e higos, entre otros.

Además de continuar distribuyéndose en las pulperías y abastecedores, han llegado a cadenas como Walmart, Perimercados, Megasuper, Supermercados El Rey, Automercado, AMPM, Fresh Market y Supermercado Cristal, entre otros.

A futuro, la empresa se visualiza generando más empleo en el país, abriéndose más oportunidades en materia de exportación y continuando con sus planes de sostenibilidad ambiental, con el fin de contribuir a reducir la huella de carbono del país.