Por: Ana Yancy Flores.   5 febrero
Cafés fríos. Foto cortesía Café Miel
Cafés fríos. Foto cortesía Café Miel

En el 2014, cuando Luis Diego Juárez se dio cuenta de que la cafetería a la que iba con frecuencia por un café iba a cerrar sus puertas, se lo contó a su esposa, Laura Martínez, y entre los dos tomaron la decisión de hacerle una oferta de compra a los dueños de aquel local, ya que desde hace algún tiempo les rondaba la idea de tener un negocio propio.

Luis Diego, quien por entonces trabajaba a los 100 metros de la cafetería, ubicada en San José (detrás de la Casa Amarilla), sabía que las ventas del negocio no iban bien y que el lugar nunca estaba lleno. Pero el café era de calidad y tenía potencial.

Esto lo hizo tener la certeza de que un buen café, con una buena presentación, sumado a una ubicación como esta, eran una combinación exitosa. Fue así como en el 2014 nació el primer Café Miel, una cafetería especializada en cafés fríos y repostería artesanal.

“Mi esposa y yo somos diseñadores publicitarios de profesión. Tras graduarnos, comenzamos a trabajar en agencias, pero pronto nos dimos cuenta de que el trabajo de diseñador publicitario no nos iba a llevar a ningún lado. Por eso, comenzamos a maquinar el tener un negocio. Al principio, no nos importaba cuál negocio fuera, nosotros lo que queríamos era manejar nuestros propios horarios y ganancias”, relata Juárez.

“En el momento en el que abrimos Café Miel, éramos totalmente nuevos en el mercado. Nadie ofrecía productos similares. Así que el producto diferente, sumado a una buena gestión de redes sociales hizo que nos fuéramos arriba”, añade.

Fue ir sobre ruedas: Laura renunció a su trabajo, mientras el negocio crecía. Luis Diego continuaba trabajando, pero como el comercio quedaba a los 100 metros de su oficina, podía estar yendo y viniendo entre ambos trabajos. Un año después, la demanda continuaba, así que él se animó también a dejar su trabajo. Hasta hoy, ninguno de los dos ha tenido que replantearse el volver a ejercer su profesión, más que para los quehaceres propios de la comunicación de Café Miel.

Postres artesanales. Foto cortesía Café Miel
Postres artesanales. Foto cortesía Café Miel
Combinación de éxito

Cuando compraron la cafetería, Luis Diego y Laura no tenían ni idea de cómo preparar un café frío. Esto los llevó a inscribirse en cursos intensivos de barismo, al tiempo que contrataron a una barista y se dedicaron a buscar cafés de calidad. El hecho de que se dedicaran a vender cafés frío no significaba que este no tuviera que ser de excelencia, aclara Luis Diego.

El resto lo puso la presentación del local, el cual aunque era muy pequeño se caracterizaba por ser muy acogedor. Además, el café se sirve de forma muy original: en recipientes tipo Mason Jar, que remiten a los cafés hechos en casa, artesanales, con mucho chantilly y tentadoras cascadas de chocolate y caramelo.

La repostería artesanal es el otro pilar de Café Miel. Esta es producida por pequeños productores que en total suman una decena de proveedores. Esto le aporta a los clientes la posibilidad de escoger entre una amplia oferta de opciones dulces y saladas, con el sabor característico de los productos hechos en casa.

Postres artesanales. Foto cortesía Café Miel
Postres artesanales. Foto cortesía Café Miel

“Esto nos asegura que lo que vendemos es repostería de calidad y que le estamos comprando a la persona su mejor producto. Por otra parte, somos un encadenamiento, ya que todos ellos crecen con nosotros”, añade el propietario.

Tal fue el auge de la primera cafetería, en el 2014, que sus propietarios decidieron abrir dos locales más, uno en San José, a 300 metros del primero, y otro en San Pedro. En cuestión de año y medio, Café Miel contaba con tres cafeterías y ya pensaba en la posibilidad de abrir un restaurante, sueño que se concretó en el 2016.

No obstante, la dinámica del restaurante distaba de la de una cafetería. Los horarios eran más extenuantes y el margen de ganancias mucho menor. A partir de allí, la pareja de emprendedores tomó la decisión de contraerse y quedarse únicamente con su primer cafetería, pero hacerla crecer.

“Replanteemos las cosas, y decidimos que lo mejor era retomar el crecimiento de la cafetería. Todavía se sigue llenando y nos sigue haciendo falta campo, pese a la ampliación que realizamos en el local”, reconoce Juárez.

Hoy, con una mayor madurez empresarial, Café Miel abrirá una segunda cafetería, la cual se ubicará en Barrio Escalante. La apertura será en el mes de marzo.