Por: Carlos Gallegos.   25 mayo, 2018

Vivimos en un mundo convulsionado, cambiante, contradictorio y cada vez más digital. Vivimos también en un planeta y en una época en donde, si bien se han materializado avances extraordinarios en la salud de las personas, a la vez sufrimos retos enormes en cuanto a la salud de la población.

La obesidad es hoy en día una epidemia. Las enfermedades cardiacas y muchas otras afectan a una inmensa mayoría de personas. Se dice que el cáncer es resultado de acciones, manipulaciones o hábitos creados por el hombre. ¿Qué nos espera?

En países de oriente se les paga a los doctores por mantener sanos y evitar problemas de salud a los pacientes, no por curar a los enfermos. Si los pacientes se enferman no son compensados.

El cuerpo humano es probablemente la base de datos más grande y maravillosa que existe. Hoy finalmente podemos tener acceso a mucha información a través de ciencias analíticas, big data e inteligencia artificial y la posibilidad real de entender mejor nuestro cuerpo, pero además una forma de prevenir dolencias y enfermedades.

Las herramientas digitales disponibles no serían suficientes si a la vez no existiera la voluntad de las personas para compartir información diaria, continua y valiosa sobre sus actividades, síntomas, lecturas de signos vitales y otros indicadores relevantes.

Para explorar la extraordinaria plataforma de nuestros cuerpos, se hace necesario tanto las herramientas digitales, el conocimiento científico y de expertos en la materia como la voluntad de la población (o al menos una parte significativa de ella) para compartirla. A ese punto de encuentro hemos llegado.

¿Es digital la mejor medicina? El tiempo lo dirá…

Carátula Columna Conectados Carlos Gallegos
Carátula Columna Conectados Carlos Gallegos