Por: Keilor Rojas.   22 septiembre, 2018

Es, invirtiendo más en investigación y desarrollo (I+D), y no menos, como muchos países han logrado salir de sus crisis. De hecho, este ha sido el principal camino para alcanzar la prosperidad en la mayoría de los países desarrollados.

En tiempos cuando algunos consideran los recursos asignados a I+D como un gasto, y no una inversión, conviene recordar sus beneficios:

La I+D permite solucionar problemas sociales, ambientales y económicos. No hay un solo día en que todas las personas dejemos de beneficiarnos de algún producto derivado de esta actividad.

Esta actividad propicia la generación, sistematización y difusión de los conocimientos científicos. Permite del desarrollo de nuevos campos del saber.

La aplicación del conocimiento propicia el desarrollo de tecnologías e innovaciones de alto valor agregado. Constituye la base para el desarrollo de nuevos productos, servicios y mejora de procesos.

Nuevas líneas de I+D en las instituciones conducen a la diversificación productiva, aumentos de la eficiencia, acceso a nuevos mercados, atracción de inversiones y creación spin-off.

Los proyectos de I+D permiten la formación de profesionales altamente capacitados, así como el establecimiento de nueva infraestructura y capacidades.

La realización de actividades de I+D permiten a las instituciones mantenerse actualizadas y estar a la vanguardia en su campo. Esto es esencial para sobrevivir en un mundo altamente competitivo.

Por tanto, es urgente que el país incremente su inversión en investigación y desarrollo en este momento tan decisivo.

No caben los recortes en una actividad tan estratégica como la I+D, sino más bien incentivos y facilidades para las instituciones, sean estas públicas o privadas.

Solamente con más conocimiento e innovación el país superará permanentemente sus crisis.

Carátula Columna Conectados de Keilor Rojas
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