Por: Luis Jiménez.   9 mayo

La situación que vivimos como resultado de la pandemia es, si duda, uno de los retos más relevantes y globales que hemos tenido en las últimas décadas; la rapidez necesaria para actuar y la flexibilidad requerida para ajustar según resultados, han sido una gran escuela para todos. Con aciertos y desaciertos los gobiernos y sus asesores han comprendido en valor de entender, empatizar, tamizar, prototipar, experimentar, validar y pivotear.

Hoy luego de un par de meses se puede decir que muchas y muchos han emprendido, han logrado enfrentar los problemas emergentes con acciones de contención que están resultando exitosas; sin embargo, tal y como mencioné en mi columna anterior, luego de la contención de la crisis, debemos reevaluar y buscar dentro de nuestras fortalezas y habilidades, aquello que podemos aportar dentro del contexto del nuevo normal.

Llega el momento entonces de propuestas más completas, de aspiraciones de mediano plazo, que entren a resolver especialmente los problemas sociales y económicos derivados del aislamiento social; para paulatinamente ir adaptándonos mejor a los condicionantes y limitantes del nuevo entorno, pero también aprovechando las oportunidades que siempre aparecen luego de que la crisis inicial ha sido controlada.

El papel de las startups, que, por definición, son nuevas organizaciones diseñadas para buscar un modelo de negocio que sea repetible y escalable en escenarios de alta incertitumbre, puede resultar fundamental en esta segunda etapa. Las startups han logrado agregar valor usando las herramientas arriba mencionadas, tienen la capacidad de pivotear con éxito sus soluciones actuales, para atender nuevas necesidades, que de alguna forma estén relacionadas con las que estaban atendiendo antes de la pandemia.

Por ello, usando el esquema de innovación abierta, Auge-UCR, el SBD y el MICITT, pondremos a disposición de las instituciones públicas y privadas, Resuelve: recursos de prototipado, para resolver los nuevos retos no desde cero, sino, basados en productos y servicios de startups exitosos, que atiendan esos retos con mayor rapidez y que luego, tengan la posibilidad de construir oportunidades a nivel regional y global, dado que, con respecto a la pandemia, el mundo ha demostrado ser tan plano, como permeable. Y si lo fue para lo malo, tambien lo puede ser para lo bueno. Es nuestra oportunidad para demostar de nuevo que, con trabajo, Costa Rica puede estar al más alto nivel.